El Velo de la Venganza
Surplumala venganza de mi padrastromi venganza: no más ingenuala venganza de una alfala venganza de la viuda: un nuevo comienzo
Soltó un rugido desesperado y cayó de espaldas, desmayado.
El salón se volvió un caos.
Y justo entonces, Leonardo, empujando su silla de ruedas, subió al escenario.
Y lentamente, se puso de pie.
—Señoras y señores, un momento.
Su voz, profunda y firme, aplastó todos los ruidos.
Todos lo miraron. Nadie podía creer lo que veía.
El demonio en silla de ruedas no estaba lisiado.