Siderium
No me malinterpretes, hiciste lo correcto quedándote en el lugar seguro pero tú no sueles hacer lo correcto— le sonreí a mi amiga.
—Bueno, supongo que por fin puedo decírtelo— de pronto se puso muy seria —Kassy, estoy embarazada—
—¿Qué?, ¿hablas en serio? — la rubia no paraba de asentir con los ojos llenos de lágrimas y volví a abrazarla llenándole la cara de besos —Eso es fantástico, Eli, pero ¿porque lloras?, ¡ay, no!, no me digas que no quieres tenerlo. —