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Manual de Sobrevivência da Contadora 'Robô'

Manual de Sobrevivência da Contadora 'Robô'

Na cabine do banheiro da empresa, ouvi alguém falando mal de mim. A estagiária que eu treinei pessoalmente por três meses reclamava: — Ela é uma bruxa velha e insensível, como um robô que não sabe pensar. Quando eu estava prestes a abrir a porta para interromper, outra pessoa concordou rindo. — Os documentos estão incompletos. — Os recibos não estão em conformidade. — O chefe não assinou, não posso pagar. — As frases de sempre dela, já sabemos todas de cor! Depois que todas foram embora, voltei silenciosamente para o meu escritório. A estagiária jogou uma pilha grossa de pedidos de reembolso na minha mesa: — Não venha com um monte de desculpas de novo para não reembolsar o pessoal de propósito. Dei uma olhada na nota fiscal falsificada, mas não a desmascarei como costumava fazer. Desta vez, eu sorri levemente: — Estou com dor de cabeça, não consigo enxergar as letras direito.
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Für die Liebe zu spät

Für die Liebe zu spät

Als ich erfuhr, dass Felix Behrens seiner kleinen Assistentin Erkältungsmedizin geben wollte, sich aber nicht um mich kümmerte, die mit Klaustrophobie im Aufzug feststeckte, reichte ich die Scheidung ein. Felix unterschrieb sofort und sagte lächelnd zu seinen Freunden: „Nur ein kleiner Wutanfall. Ihre Eltern sind tot, sie wird sich sicherlich nicht von mir scheiden lassen. Außerdem gibt es doch eine Bedenkzeit von dreißig Tagen bei der Scheidung. Wenn sie es bereut, werde ich großzügig sein und nachsehen, und sie wird zurückkommen.“ Am nächsten Tag postete er ein Paarfoto von sich und seiner Assistentin mit der Bildunterschrift: „Jeden zärtlichen Moment mit dir festhalten.“ Ich zählte die Tage herunter. Still räumte ich meine Sachen zusammen und wählte eine Telefonnummer. „Onkel, kauf mir ein Ticket nach New York.“
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Viuda Dos Veces: Renací Lejos de Él

Viuda Dos Veces: Renací Lejos de Él

Aunque sabía que mi esposo, Luis Ramírez, había fingido su muerte y estaba suplantando la identidad de su hermano gemelo menor, Martín Ramírez, no lo desenmascaré. En vez de eso, fui directamente ante la máxima autoridad militar de la región, Sergio Montoya, y le dije que Luis estaba muerto. Le pedí que lo dieran de baja del ejército y que le retiraran el grado. En mi vida pasada, Martín murió en un accidente. Y Luis, sin dudarlo, fingió su propia muerte y abandonó su puesto en el ejército para hacerse pasar por Martín, todo para que Gina Espíndola no quedara viuda. Yo lo reconocí al instante. Sabía que era Luis. Lo enfrenté y le exigí que me dijera por qué se estaba haciendo pasar por Martín. Pero lo negó hasta el final. Me hizo a un lado con frialdad: —Mayra, sé que estás hecha pedazos por la muerte de Luis, pero eso no te da derecho a venir a decir que yo soy él. Sostuvo a Gina, débil y frágil como si fuera de cristal, y a mí me empujó al río helado. Me lo dejó claro: que ni se me ocurriera hacerme ilusiones. Mi hija, Perla Ramírez, con apenas cinco años, lloraba y preguntaba: —¿Por qué papá ya no me quiere? Y por eso la encerraron en un cuarto oscuro "para que aprendiera". Tres días y tres noches sin probar bocado. La madre de Luis, Almeida Vargas, me colmó de insultos, diciendo que yo era una matamaridos, un mal augurio. Nos echó a Perla y a mí con lo puesto, sin un centavo. Y Luis todavía se encargó de esparcir el rumor por todas partes: que yo estaba loca, que Luis apenas acababa de morir y yo ya andaba obsesionada con Martín. Todos me despreciaron. Me señalaron. Me miraban con asco. Al final, abracé a Perla y morimos congeladas en la peor helada del invierno. *** Cuando abrí los ojos de nuevo, había vuelto al día en que Luis empezó a hacerse pasar por Martín.
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A Vingança Contra as Mães Ingratas

A Vingança Contra as Mães Ingratas

Eu fui linchada na internet pelas minhas próprias funcionárias que eram mães. Elas começaram a espalhar que a creche gratuita da empresa, feita especialmente para os filhos delas, era na verdade uma "prisão de crianças", um truque cruel para forçar horas extras. O que elas não sabiam era que aquela creche foi o meu projeto mais caro e mais amado: eu importei equipamentos de ponta, contratei professores de fora do país, montei uma estrutura em que cada criança custava, em média, oito mil reais por mês. Ainda assim, a internet inteira caiu matando em cima de mim, me chamando de palhaça, de hipócrita, de capitalista nojenta. Foi aí que eu perdi a paciência e soltei um comunicado interno para todos os funcionários: [Para atender ao desejo de autonomia das famílias na criação dos filhos, a empresa decidiu encerrar o serviço de creche gratuita. A partir de hoje, será substituído por um auxílio‑creche: funcionários que se encaixarem nos critérios receberão 200 reais por mês.] Bastou o aviso ser enviado para o caos começar. As mesmas mães que me xingavam estão agora em massa na porta da minha sala, implorando para eu não fechar a creche.
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Me Engañó y Lo Dejé en la Ruina

Me Engañó y Lo Dejé en la Ruina

El día en que mi esposo, Jorge Cortes, y Leticia Batallar, la universitaria a la que él apoyaba económicamente, publicaron en Facebook las fotos de boda, yo no armé ningún escándalo. Hasta les dejé un "Me gusta". Y hasta comenté: "¡Qué linda pareja hacen! Bendiciones a los novios." Todos decían que yo era la esposa más patética de todas, que dejaba que la amante me humillara delante de todo el mundo. Una semana después, él volvió a casa para darme explicaciones: —Todo fue una actuación. El abuelo de Leticia está muy enfermo y, antes de morir, quiere verla casada. Yo asentí con calma. —No le di importancia. Te creo. En mi vida anterior, ese mismo día fui a la boda a armar un escándalo y terminé arruinándoles la ceremonia. Para castigarme, Jorge arremetió directamente contra la empresa de mis padres. La llevó a la quiebra y mis padres terminaron quitándose la vida. A mí, Leticia me mandó a encerrar en un psiquiátrico, donde me torturaron hasta volverme loca. Por eso, en esta nueva vida, ya no espero su amor. Lo único que quiero es su dinero. Cada vez que me engaña, voy transfiriendo a mi nombre parte de los bienes que todavía están a nombre de él. Solo le quedan tres infidelidades más antes de quedarse sin nada.
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Sangre de un Linaje Ignorado

Sangre de un Linaje Ignorado

Era miembro de una unidad de investigación ultrasecreta. Por encargo de mi superior, debía entregarle un archivo a Celeste Judd, mi hermana. En el momento en que entré en la oficina de mi hermana, un pasante, Ethan Irwin, se interpuso rápidamente en mi camino. —¿Eres el nuevo asistente? Me miró de arriba a abajo y notó el sobre de documentos que llevaba en la mano. Acto seguido, soltó una fuerte carcajada. —¡Es tu primer día de trabajo y ya estás tratando de hacer puntos con la señora Judd! ¿Por qué no te miras al espejo para ver lo patético que eres? Solo entonces me di cuenta de que Ethan me había confundido con un rival amoroso. Pero el caso era que Celeste nunca me había dicho que tuviera novio. Estaba a punto de explicarle la verdad a Ethan cuando sentí que su puño se estrellaba contra mi cara. —¡Yo soy el único asistente que necesita la señora Judd! ¡Olvídate de ser su novio! —¡Pensar que a tu edad ya estás planeando convertirte en un mantenido y seducir a mujeres ricas! —exclamó Ethan mientras me jalaba del cabello y derramaba agua hirviendo sobre mi cara—. ¡Te voy a dar una lección en nombre de tus padres! Lo único que pude hacer fue acurrucarme en el suelo, hecho bolita. Con torpeza, usé mi cuerpo para proteger el sobre de documentos. Mis acciones enfurecieron a Ethan a más no poder. Me arrebató el archivo y lo hizo pedazos frente a toda la empresa. —¡Señora Judd, no cabe duda de que su nuevo asistente es un atrevido por intentar seducirla! —le dijo a Celeste en tono adulador—. ¡No se preocupe, porque ya le di una lección!
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How to Make a King (Even If You’re Really Not Into It)

How to Make a King (Even If You’re Really Not Into It)

Ember never meant to make a king. She was just trying to survive her heat without embarrassing herself in front of the massive, infuriatingly calm wolf living in the loft next door. Ember has spent most of her life keeping people at a distance. She’s stubborn, private, and perfectly happy suffering through things alone—including the inconvenient attraction she’s been pretending not to feel toward Ghost. Ghost notices everything. He notices when Ember skips meals. When she hasn’t slept. When she’s pretending she doesn’t need help. Calm, steady, and impossible to shake, he’s the kind of man who doesn’t push—but also doesn’t leave. Which becomes a problem when a violent storm destroys half of Ember’s apartment and Ghost is the one who drags her out of the wreckage. Suddenly the fiercely independent she-wolf who hates relying on anyone is stuck living next door to the one man she’s been trying not to want. Then Ember’s heat hits. What starts as proximity and stubborn attraction turns into something neither of them expected when their bond snaps fully into place—awakening a long-buried bloodline Ember never knew she carried. For generations, wolves like her were known as Kingmakers—rare mates capable of exposing corruption and keeping pack leadership honest. Twenty years ago, someone tried to wipe them out. Now Ember’s power has awakened. And the quiet city she and Ghost call home—long governed by careful politics instead of true pack leadership—is about to change. Because Ghost never wanted to be an Alpha. But Ember’s bloodline has a habit of exposing exactly the kind of wolf who should be. And Ember might have just made a king.
Werewolf
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Renací Y Me Río Viendo A Mi Amiga Y Mi Mestizo

Renací Y Me Río Viendo A Mi Amiga Y Mi Mestizo

Mi amiga, Sofía Santos, la misma que siempre juró que jamás se casaría, me acompañó a la clínica el día de mi inseminación artificial. Pero justo cuando estaba por elegir la muestra de esperma... ¡me la robó! En ese instante lo entendí: ella también había vuelto a vivir. En mi vida anterior, yo solo quería tener un hijo mestizo, así que decidí hacerlo por mi cuenta. Recuerdo que Sofía se burlaba de mí, diciéndome que era una tonta por querer tener un hijo de un desconocido. Lo que nadie imaginó fue lo que vino después: dos semanas más tarde terminé en la corte real. Resultó que el donante que había elegido era, nada menos, que un príncipe extranjero. No solo quiso casarse conmigo, sino que juró que nuestro hijo heredaría el trono. De repente, mi hijo y yo nos convertimos en figuras importantes de la familia real. Las joyas que me regalaban pesaban tanto que apenas podía sostenerme de pie. Mientras tanto, Sofía, tan obsesionada con sus ideas de liberación y ese afán de ir siempre contra todo, terminó metiéndose con la gente equivocada. La despidieron de su trabajo y quedó vetada de la industria. Cuando se enteró del bautizo de mi hijo, viajó desesperada para buscarme. Pero en cuanto la recibí, hizo lo impensable: empujó a mi hijo al suelo, matándolo al instante, y luego me arrojó ácido. —¿Por qué a ti te va tan bien? —gritaba—. ¡Eres una maldita desgraciada, no lo mereces! Cuando volví a abrir los ojos, estaba otra vez en el mismo día... el día en que Sofía me acompañó a la clínica.
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Mi Esposo Se Rompió Las Piernas Por Su Amante

Mi Esposo Se Rompió Las Piernas Por Su Amante

Mi esposo, Alejandro Ruiz, cayó del tercer piso, no solo se rompió las dos piernas, sino que también se lastimó en su parte íntima. Y yo, lejos de preocuparme, lo llevé al hospital más alejado. Todo se remontaba a mi vida anterior: Alejandro se había lastimado a propósito con tal de que su amiga de la infancia, Sofía López, quien realizaba sus prácticas en el hospital, pudiera acumular suficiente experiencia práctica y consolidar su puesto. Para lograrlo, eligió lanzarse desde el tercer piso. Luego, deliberadamente evitó el hospital más cercano y me obligó a conducir tres mil kilómetros para que Sofía lo atendiera. Al considerar que ella solo era una estudiante que había entrado al hospital por contactos y no tenía las credenciales para operar, rechacé su propuesta. Pero él me abofeteó con fuerza y dijo: —¡Solo quiero usar mis heridas para ayudarla! ¿Acaso no tienes ni un poco de empatía? Ante su terquedad, temí que el retraso arruinara sus piernas para siempre. Llamé a su madre para convencerlo. Sin embargo, Sofía, al no obtener el puesto, avergonzada y llena de rabia, se suicidó saltando en el hospital. Alejandro, gracias a la atención oportuna, salvó sus piernas. Pero el día del alta, cuando fui a recogerlo con alegría, él me atropelló con el auto, matándome en el acto. Antes de morir, le cuestioné con rabia, pero él me miró con desdén: —Si no hubieras impedido que ayudara a Sofía, ¡ella no habría muerto! Al abrir los ojos de nuevo, me encontré de vuelta en el día en que mi esposo se rompió las piernas.
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En Vivo: La Hundí con Pruebas en Su Boda

En Vivo: La Hundí con Pruebas en Su Boda

Una empleada de mi empresa se fue a desahogarse en TikTok porque, según ella, yo no le aprobaba la licencia por matrimonio. “Tenemos un bajo índice de matrimonios, una baja natalidad, y es culpa de ustedes, malditos capitalistas. ¡Ni siquiera me apruebas la licencia por matrimonio! ¿Para ti solo soy una esclava? Me creí tus mentiras, eso de ‘vamos a ser una empresa de puras mujeres, una empresa amigable con las mujeres’, y mírate ahora: se te cayó la máscara; ya se te vio la cara de capitalista que exprime a la gente hasta dejarla seca.” El video explotó de la nada; un montón de jóvenes se sintieron identificados y se me fueron encima en redes, al punto de que hasta me mandaron navajas por correo. Yo, como jefa, me lancé a hacer un live y me le fui directo contra ella. “Lo siento, pero la licencia por matrimonio de Blanca no la voy a aprobar. Puede denunciar ante el Ministerio de Trabajo y pedir una audiencia de conciliación; si no hay acuerdo, puede demandarme en un juzgado laboral si quiere.” El live reventó de gente. Entre los que la apoyaban, aparecieron supuestos abogados y hasta se ofrecían a ayudarla gratis a demandarme, pero Blanca se quedó con el gesto tenso, como si no tuviera salida. “Yo solo quería mi licencia; nunca pensé en renunciar, y mucho menos en demandar a Samantha…”
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