Matrimonio por Obligación: Me Casé con un Cowboy Billonario
Catarina la abrazó inmediatamente, riéndose porque era humana, pero acariciándole la espalda con ternura.
— Lo sé, lo sé… —murmuró—. Las hormonas están organizando una rave ahí dentro.
— La odio. —Lila sorbió por la nariz—. LA-O-DIO. ¿Viste sus pechos? Eso ni siquiera son pechos, eso es SILICONA.
Catarina se rio tan fuerte que un gallo en el patio perdió el equilibrio.
— Relájate —dijo, besándole la sien—. Mi hermano está tan obsesionado contigo que, si mira a esa mujer durante más de tres segundos, tropieza, se cae y se rompe la columna.