La Mujer que Tejía Destinos Robados
¡No te lo mereces!
Luis les lanzó una mirada gélida:
—¡Qué las echen!
Los guardaespaldas las sujetaron enseguida.
Me acerqué a ellas con calma y les dije en voz baja:
—Daniela, ¿sabes por qué en la vida pasada pude quedarme con toda la fortuna de Diego? No fue solo por ser sumisa y comprensiva, sino porque descubrí el secreto de su familia. Diego tiene SIDA. Su padre también lo contrajo por andar en sus juegos. En diez años de matrimonio, no dejé que Diego me tocara ni una vez. Así que, cuando lo supe, acepté hacer una fertilización in vitro para darle un heredero a la familia, y a cambio, traspasaron toda su fortuna al niño que llevaba en mi vientre. Te aconsejo que concentres todas tus ene