¡SÍ, CHEF!
— Buenas tardes, chef Olivia — escucho la voz ronca de Alejandro detrás de mí
— ¿Y ahora qué quieres? ¿De verdad no has entendido que solo puede entrar personal autorizado?
— ¿Y qué te hace pensar que no estoy autorizado? — me percato que lleva puesto un uniforme blanco de chef.
— El hecho de que tu cocina está del otro lado de la ciudad.
— Mm sí, mi cocina — me corrobora con cierto tono de juego — Pero de esa cocina se encarga alguien más.
— Poco me interesa la verdad. Ahora vete, por favor — le hago una seña con la mano, sin mirarlo a los ojos, no quiero caer en la misma situación de ayer.