Renacimiento: Elegir a un Esposo Universitario
¡Me da que tienes envidia!
No pude convencerla, y además mis padres me regañaron.
—Cada quien tiene su destino. No arruines la suerte de Lucía. Inútil, si sigues hablando, será como si no fuéramos tus padres.
El día de la boda, Diego llegó con un reloj caro en la muñeca, montando una bicicleta, lleno de brío a buscar a Lucía. Se decía que en su casa había televisor y nevera, artículos exclusivos de ricos en esa época. Todas las jóvenes de la aldea miraban a Lucía con envidia. Casi todo el pueblo fue a la familia Suárez a celebrar.