El peso de la corona
Esteban y yo llegamos a nuestra habitación, en ella se encontraba el rey, después de la debida reverencia nos preguntó acerca del plan que teníamos.
—Lo que he hecho ahora, su majestad, es intentar, ugh, me da asco decirlo, seducir a Abundio, lo convenceré de que quiero quedarme con la corona, así, podremos acusarlo de alta traición, además de eso, también sería culpable de intentar abusar de la esposa del príncipe— respondí con seguridad.