El inválido y el amor eran mentiras
Alzó la mano para tocar el rostro de Natalia, mirándola como a una tonta:
—¿Qué clase de amor es ese, sin límites?
—Dañar a otros por la persona amada, ¿con qué derecho? ¿Qué tienen que ver los demás con su amor?
—Pero otros sufren por ellos.
—¡Esa gente no tiene alma!
Cuanto más hablaba, más se emocionaba.
Se levantó y dijo:
—¿Eso es amor? ¡Eso es buscar validación en el dolor ajeno, es perversión!
Natalia se rio de su actitud.