Amor en el olvido
En su recuerdo ella estaba completamente desnuda, montada sobre su cuerpo, con el cabello revuelto y la piel sonrojada.
Su esposa se inclinó y rozó sus labios con los suyos en un beso suave.
—Te amo —susurró ella una y otra vez entre besos.
—Y yo a ti, mi pequeña leona —respondió Angelo con voz grave, cargada de emoción.
Angelo se llevó una mano a la cabeza mientras el recuerdo se desvanecía. Se había sentido tan real, casi como si acabara de ocurrir. Aún podía sentir el calor de su piel, el peso de sus palabras, sus palabras de amor.