Casada con el Diablo siciliano
Su aspecto elegante y su vestido corrido, pegado a su cuerpo, le hacían ver como una puta diosa, lo que Pilar no sabía era que detrás de ese hermoso vestido, no muy lejos del corte sobre la pierna, una hermosa vendetta se escondía, esa mujer era más peligrosa que el mismo diablo.
—Señor —lo llamó Ivana.
Domenico se giró para verla, pero su mirada pasó de ella y fue directamente a posarse sobre su esposa, Pilar se veía deliciosamente sexi, enfundada en un hermoso vestido negro que abrazaba sus perfectas curvas y le hacía lucir como una diosa romana.
Pilar era su venus.
La mirada penetrante de Domenico hizo sentir a Pilar una corriente por todo su cuerpo, cuando sus manos se tocaron, un cosqui