¿Casados o Divorciados?
Nadie lo hará, ni siquiera sabes cómo llevar la casa y así pretendes ser libre, ja, ja, ja.
Las lágrimas cayeron de las mejillas de Anaís.
—Quiero el divorcio —repitió ella, pero Rafael no le prestó más atención.
—Ok, si no te da la gana de atender a tu esposo bien, pero tampoco tendrás el divorcio, porque jamás, pero jamás te lo daré Anaís, eres mía y de nadie más, porque sin ti yo me muero, así que deja el drama.