Share

Capítulo 2

Author: Día de Lluvia
Nicolás creyó que por fin se me había pasado el enojo. Se relajó y me acarició el cabello.

Sentí el calor de su mano y se me cerró un poco la garganta.

—La boda ya está cancelada.

Había pasado demasiado tiempo acomodando mi vida alrededor de Nicolás, y estaba cansada.

Cuando llegó el momento de elegir universidad, dejé de lado lo que yo quería por una sola frase suya: "Los tres tenemos que seguir juntos."

Después de graduarme, rechacé varias oportunidades de crecer en el trabajo para poder acompañarlo mientras sacaba adelante su empresa.

Pero él nunca había hecho lo mismo por mí.

Al pensarlo, me ardieron los ojos y sentí una presión sorda en el pecho. Bajé la cabeza, tratando de contener las lágrimas, pero al final terminé preguntando en voz baja:

—Nicolás... ¿de verdad me quieres?

Pasaron varios segundos sin respuesta.

Cuando levanté la cabeza, ya no estaba frente a mí.

Mariana estaba sentada tranquilamente en la alfombra, jugando con la consola que Nicolás nunca me dejaba tocar, y él estaba a su lado enseñándole entre risas.

Cuando jugaba conmigo, siempre decía que yo era malísima y que solo iba a arruinarle la partida.

Ahora Mariana no dejaba de perder, pero Nicolás ni siquiera parecía molesto. Le sobaba los hombros y le masajeaba la muñeca, preocupado de que se frustrara.

Los miré unos segundos y aparté la vista, tragándome la amargura.

Ya daba igual.

A la noche siguiente me iría.

Después de cenar, Nicolás llevó a Mariana a su casa y yo seguí empacando.

No volvió hasta la mañana siguiente. Apenas entró, me dijo:

—Acuérdate de cambiar a Mariana a la mesa principal para la boda.

Tardé un momento en reaccionar, pero él siguió hablando como si nada.

—También quiere ponerse un vestido que haga juego con el tuyo. El que se probó la otra vez. Le gustó mucho.

Se me escapó una risa.

—¿La dama de honor va a ir más arreglada que la novia?

Nicolás frunció el ceño.

—¿De verdad te vas a poner así por eso?

¿De verdad era yo la que estaba exagerando?

Cuando fui a probarme el vestido de novia, Mariana había insistido en acompañarnos. Ella y Nicolás entraron del brazo y, apenas los vio, la empleada de la tienda creyó que Mariana era la novia.

Mariana decía que no quería quitarme protagonismo, pero se probó más de diez vestidos de dama de honor y ninguno le convenció.

Al final terminó eligiendo otro vestido de novia, incluso más llamativo que el mío.

Yo todavía no había dicho nada cuando Nicolás ya lo había pagado.

—Mariana ha estado ayudándonos mucho estos días. Tómalo como un regalo para ella.

Lo dijo con tanta naturalidad que no supe qué responder.

La empleada me miró de una forma que me hizo querer desaparecer de la vergüenza. Al final, Mariana se quitó el vestido y dijo entre risas que solo estaba jugando.

Y yo hasta me sentí conmovida y terminé agregando más cosas al regalo que ya le había preparado.

Ahora que lo pensaba, me parecía ridículo.

Nicolás nunca le negaba nada a Mariana, aunque ella lo pidiera en broma.

Volví al presente y lo miré.

—¿Anoche no recibiste ninguna llamada?

La organizadora de la boda ya debía haberle avisado que todo estaba cancelado.

—Tenía el celular apagado.

Debió pensar que estaba controlándolo, porque enseguida se molestó y respondió a la defensiva.

—Era muy tarde, así que me quedé en casa de Mariana. ¡No pasó nada!

Me miró con molestia.

—¿Qué estás pensando?

¿Qué podía pensar?

Mariana vivía en un departamento tipo estudio.

Solo había una cama. Ni siquiera tenía sofá.

Suspiré y preferí no decir nada.

Al verme callada, Nicolás bajó un poco el tono.

—Luci, ya basta. La boda es mañana. Hagamos las paces, ¿sí?

No respondí. Me levanté para ir a la cocina por un vaso de agua, pero Nicolás me siguió y me abrazó por detrás.

—Sé que estos días has estado molesta. Después de la boda te llevo unos días a la playa. ¿Qué dices?

Le aparté las manos.

—Tengo que ir a la oficina.

—¿Hoy? Pero si es sábado.

Tenía que ir a dejar todo listo antes de irme, pero ya no tenía ganas de explicárselo.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Antes de casarme, desperté   Capítulo 9

    Un año después, Daniel y yo ya estábamos juntos.No hubo una gran declaración ni un momento especialmente romántico. Fue un fin de semana cualquiera. Después de ver una película, tomó mi mano con naturalidad y yo no la aparté.Su mano estaba seca y cálida, y la forma tranquila en que sostenía la mía me hacía sentir segura.Ya no necesitaba adivinar lo que sentía, esforzarme para llamar su atención ni preocuparme por si de pronto desaparecía o cambiaba de humor.Cuando me tocaba trabajar hasta tarde, me llevaba algo caliente para comer. Se acordaba de lo que me gustaba y también de lo que no soportaba. Si me veía triste, se quedaba conmigo sin obligarme a explicar nada.Y cuando, unos días antes de mi periodo, me daban ganas de comer helado, me miraba con falsa seriedad.—¿Ya se te olvidó lo mal que te pones después?Yo lo abrazaba por la cintura.—Está bien, Dani. Ya no voy a comer.Daniel escuchaba lo que yo decía y respetaba mis decisiones. Cuando tenía un problema, estaba a mi lado

  • Antes de casarme, desperté   Capítulo 8

    A lo largo de ese año, Nicolás fue quedando cada vez más lejos de mi vida.Una noche salí muy tarde del trabajo y, apenas crucé la puerta del edificio, lo vi esperando bajo la lluvia.Estaba empapado y se veía mucho más delgado. Llevaba el traje arrugado, como si ni siquiera hubiera tenido ánimo de cambiarse en varios días.Costaba reconocer en él al Nicolás seguro de sí mismo y lleno de planes que yo había conocido.—Luci.Tenía la voz ronca y los ojos enrojecidos.Abrí el paraguas y me acerqué.—¿Cómo encontraste este lugar?—Le pregunté a una de tus antiguas compañeras.Bajó la mirada mientras el agua le resbalaba por la cara.—Yo... quería verte.—¿Qué pasó?Nicolás levantó la cabeza. No sabía si lo que tenía en la cara era lluvia o lágrimas.—Sé que me equivoqué. Lo sé de verdad. Mariana nunca sintió por mí lo que yo creía y fui un idiota por ponerla siempre por delante de todo.Hizo una pausa antes de continuar.—La empresa quebró. Últimamente no paro de pensar que, si te hubiera

  • Antes de casarme, desperté   Capítulo 7

    El rostro de Nicolás cambió. Dio un paso hacia mí e intentó tomarme de la mano, pero retrocedí antes de que pudiera hacerlo.—Nicolás, ¿te acuerdas de que una vez te hice una pregunta?Se quedó quieto.—Te pregunté si de verdad me querías. Nunca me respondiste, pero ahora entiendo que tu silencio ya era una respuesta.Nicolás abrió la boca, aunque al final no encontró qué decir.—Vuelve a casa —dije mientras me daba la vuelta para entrar al edificio—. Y no vuelvas a buscarme.—¡Lucía! —gritó detrás de mí, ya molesto—. ¡Te vas a arrepentir! ¡Nadie más te va a querer!No volteé.Antes, esas palabras me habrían asustado. Ahora solo me parecían ridículas.Seis meses después me enteré de lo que había pasado con Nicolás y Mariana.La empresa de Nicolás se había quedado sin dinero para seguir funcionando y los inversionistas habían retirado su capital. Los primeros éxitos se le habían subido a la cabeza y durante años había tratado a socios y conocidos con arrogancia, así que, cuando las cosa

  • Antes de casarme, desperté   Capítulo 6

    Nicolás estaba acostumbrado a que yo terminara cediendo y bajando la cabeza.Creyó que esta vez sería igual. Pensó que bastaría con hablarme con un poco de calma para que acabara regresando con él.—Lucía —dijo en tono serio—, no abuses de mi paciencia. Lo de la boda ya fue bastante vergonzoso. Regresa conmigo y haré como si no hubiera pasado nada.Me solté una risa.Después de todo lo ocurrido, solo sentía cansancio y una extraña sensación de alivio.—Nicolás, tú nunca cambias.Me di la vuelta para irme. Él intentó seguirme, pero el guardia de seguridad de la entrada le cerró el paso.—Señor, necesito ver su identificación de empleado.Nicolás tuvo que quedarse detrás de la puerta de cristal, viendo cómo yo entraba al ascensor y desaparecía de su vista.Apretó los puños con tanta fuerza que las uñas se le clavaron en las palmas. De pronto sintió una presión en el pecho y tuvo que inclinarse un poco para recuperar el aire.Mariana asomó la cabeza por la ventanilla del auto.—¿Y? ¿Va a

  • Antes de casarme, desperté   Capítulo 5

    Nicolás gritaba al otro lado de la línea. De fondo se alcanzaban a oír varias voces y, muy bajo, la marcha nupcial.Era la música que habíamos elegido juntos para la boda, hasta que terminaron cambiándola por la que le gustaba a Mariana.Ahora me parecía absurda.—¡El coordinador dice que la boda está cancelada! ¿Qué significa esto?—¡Tus padres tampoco vinieron!—¡Todos los invitados están aquí! ¿Dónde estás?Mientras él gritaba, yo estaba en la sala de llegadas de un aeropuerto al otro lado del mundo. La luz del sol entraba por los enormes ventanales y bañaba todo el lugar.—Nicolás —respondí con calma—, te lo dije ayer. La boda está cancelada.—Tú...Colgué y puse el celular en modo avión.Cuando la pantalla se apagó, sentí que también dejaba atrás a la Lucía que llevaba tantos años cediendo ante todo.Por fin se hizo silencio.Nicolás se quedó mirando la pantalla apagada, con los dedos apenas temblando.—¿Qué pasó? ¿Qué dijo Luci?Mariana se acercó recogiéndose un poco la falda. Ll

  • Antes de casarme, desperté   Capítulo 4

    Recordé de golpe lo que había pasado la semana anterior, el día de mi cumpleaños.Nicolás había desaparecido todo el día. No contestó mis llamadas ni respondió mis mensajes, y Mariana tampoco dio señales de vida.Al día siguiente, él dijo que había tenido que quedarse trabajando hasta tarde.Pero la verdad era otra.Había viajado al extranjero para organizarle una boda a Mariana.Se me escapó una risa amarga. De pronto, todo me pareció absurdo.Me di la vuelta y subí al auto.Nicolás se abrazó a mí con fuerza, apoyó la cabeza en mi hombro y murmuró:—Luci...Pensé que me estaba llamando.—Agua...No.Solo tenía sed.Cuando llegamos a casa, lo dejé caer sobre la cama. Intentó tomarme de la mano, pero me aparté.Pareció despejarse un poco y sacó del bolsillo una pequeña caja de terciopelo.—Luci, ábrela.Lo miré sin entender.—Es el diseño que dibujaste cuando estábamos en la universidad —dijo con una sonrisa—. Me costó muchísimo encontrarlo y tuve que mandarlo a hacer a toda prisa.Me t

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status