Compartir

En Huida…

Autor: Anne Zamora
last update Fecha de publicación: 2022-07-19 23:56:52

Julie Peterson 

Con la respiración entrecortada despierto en medio de un ataque de pánico. 

¡Dios!

La noche con Dominico Mayer es lo más intenso que he sentido jamás. Ni siquiera recuerdo cómo logré dormirme, de seguro se debió al hecho de que estaba exhausta. 

¡Ahora estoy perdida! Es obvio que las cosas no se quedarán así, él querrá más... obviamente se merece más. La pregunta es si yo estoy dispuesta a ofrecer más.

¡Estoy en un puto dilema existencial!

Tanto que no tengo idea cómo hacerle frente a esta situación. 

Si Érika no estuviera tan ocupada pues la llamaría para que me dijera cómo se siente el amor, y si este nerviosismo mezclado con nauseas es producto a las famosas mariposas en el estómago.

Obviamente  Érika no está disponible, ahora mismo debe estar metida en una nube de algodón y yo no soy quien para sacarla de su burbuja feliz con mis problemas románticos. 

A grandes problemas, grandes soluciones.... me trato de levantar con la cama, mas me encuentro de frente con otra "cosa" demasiado grande, creo que incluso esta amiga es más grande que las soluciones que yo me pueda llegar a inventar. 

Resisto a la tentación de enredarme con su vara que dejo lista como anzuelo y salgo de la cama casi deslizándome hacia el piso. 

Me lindo de pie con destreza y camino como un felino «excepto por lo de la visión nocturna» por toda la habitación.  Busco a tientas en el camarote de la embarcación mi ropa. No logro encontrar ni mis zapatos ni ninguna de las prendas que llevaba la noche anterior. ¿Qué demonios hizo Dominico con mi ropa ? ¿La tiro por la borda?

Me tiro al piso  otra vez y a gatas trato de localizar mi ropa interior. Me topo con uno de mis zapatos y una pequeña  prenda negra. 

Creo haber encontrado mi sostén, pero cuando en la penumbra logro detallar la prenda, me percato que se trata de la ropa interior de Dominico.

¡Vaya, vaya! ¡La guarida del "animal"!.  Menuda «cosa» que guardaba este bóxer dentro. 

Esos alemanes vergones deben tener un pacto con el diablo… esas malditas «cosas» que llevan entre las piernas no pueden ser cosa de Dios, ya que solo llevan  e incitan al pecado… 

Si no estuviera en cuatro patas y con el trasero expuesto  al aire, de seguro me presignaba. Sería demasiado vergonzoso que Dominico despertara y me encontrara en esta "posición" con semejante ereccion matutina que ya obstenta.

Ahora logro entender a mi hermana y ya puedo decir con propiedad que me parece bastante lógico que haya perdido la cordura por Derek Mayer. A la cárcel de una comisaría no, hasta a una mazmorra se hubiera ido Érika por conseguir a ese hombre. 

Aparto mis cavilaciones de mi mente ya que solo me hacen perder el tiempo, si de verdad deseo salir de aquí, tengo que ser muy silenciosa , pero sobre todas las cosas muy rápida. 

Finalmente logró reunir todas mis prendas, me visto tratando de ser lo más sigilosa posible. 

Mi pelo es una maraña  enredada de color miel, y no creo tener los instrumentos ni el tiempo para arreglarlo, así que sencillamente me hago una coleta y después subo el cabello en un moño de chacha de los que uno usa para limpiar su habitación. Me veré horieible lo sé, pero con un poco de suerte no me topare a nadie conocido en el camino de regreso a mi habitación. 

Dominico gira en la cama y queda totalmente de espaldas a mi. Al menos se cubrió a la serpiente, que Eva se quería comer...

Me aseguro  que mi sensual acompañante aún esté bien dormido, le doy una última mirada a su espalda musculosa y cincelada y salgo del camarote principal del yate. 

La brisa fría del amanecer me golpea en el rostro y contengo la respiración antes de marcharme. ¡Puede ser que mi huida sea una metedura de patas! Pero no tengo idea cómo enfrentarme a él cuando despierte, por eso tengo que irme .

No creo que después de lo que hemos compartido, Dominico apruebe que yo me vaya de este modo, pero no creo poder enfrentarlo ahora mismo… no hoy. No con las hormonas enloquecidas por la forma tan especial en que me hizo sentir. 

Ahora mismo no estoy en mis cinco sentidos, necesito regresar a mi fuerte y replantearme otra vez lo que ocurrió. 

«¿Qué cambió en mi despues de esta noche?»

Sé qué hay nuevos sentimientos que ha despertado ese hombre, por eso va siendo hora que los enfrente por el bien de ambos. 

Bajo del yate con demasiado trabajo, y Justo cuando creía irme sin ser vista, se apareció un rostro conocido. 

—¿Te vas tan pronto?— indagó en modo de saludo. Sabía su nombre solo que no lograba recordarlo. Me lo había presentado Derek anoche, era el capitán del barco y eso explicaba que estaba haciendo ahí. 

—¿Max?¿No?— pregunté haciendo memoria y el asintió con la cabeza indicándome que si, que ese era su nombre y que había logrado yo recordar. — Buenos días Max— salude entonces, y casual cómo si no estuviera huyendo d ela cama de mi amante con las primeras luces del alba pues comencé a charlar fingiendo una tranquilidad que obviamente no estaba sintiendo en absoluto— Si ya me voy, verás... es que tengo demasiadas cosas que hacer. No todos los años se le casa a una una hermana. Ya sabes ¿no? Lo de ser dama d ecomoañia, el vestido, las flores, los menu, el salón de baile, la luna de miel, los boletos...

—¿Y Dominico Mayer?— interrumpió   él extrañado de no ver aparecer aún al hombre con el que evidentemente yo había pasado la noche 

—¡Aún duerme! — solté tan a prisa que no creí que él me hubiera entendido— ¿que te estaba diciendo? ¡Ah si! La cosas de la  boda que tenía por hacer... la lista de invitados, la lista de los regalos, los fotógrafos, el pastel.

—¿Duerme aún? — insistió y yo asentí con la cabeza. Max hizo una mueca  con la boca y me miró como se mira a una mejor amiga. 

— Si te vas a ir...¡Corre Esperancita! ¡Corre! No pierdas tu tiempo aquí inventando excusas que no he pedido. Si el hombr que duerme en ese yate se despierta y te encuentra aquí afuera aún, puedes estar segura que no lamentarás, además de que no te perdonara nunca. No tienes una puta idea del mal genio  endemoniado con el que despierta Dominico Mayer. Dios se apiade de mi, cuando despierte y se de cuenta que te fuiste. 

Sin perder más tiempo me fui de las cercanías del yate. Camine unas pocas cuadras en el interior de la marina, hasta que ya más tranquila pedí un taxi para que me llevará a casa. Estaba nerviosa... las palabras de Max aún rondaban en mi cabeza..."No te perdonara nunca"...

 Dominico no parecía ser hombre de rencores, pero si de algo estaba segura era que el tal Max parecía conocerlo mucho mejor que yo. 

El taxi no se demoró más d e diez minutos en aparecer y en otra media hora ya estaba entrando por la verja de la mansión Camel. Me sentía exhausta como si hubiera corri si la maratón de la ciudad de New York. Ahora solo tenía un problema... "Esperar la reacción de Dominico".

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Cazando al Ceo.    EPÍLOGO

    EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,

  • Cazando al Ceo.    CEO Cazado.

    Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula

  • Cazando al Ceo.    ¿Un Sugar Daddy?

    Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe

  • Cazando al Ceo.    Tarde de Hermanas

    Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill

  • Cazando al Ceo.    Boda Premium

    Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg

  • Cazando al Ceo.    Consuma el matrimonio y luego cásate

    Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status