Mag-log inDerek Meyer
—Yo la asistente de Emiliano Alberti— explicó—ahora estoy trabajando por mi cuenta.
Eso explicaba que Emiliano estuviera con ella. Cada vez más impresionado sonreí como un niño y me obligué a apartar la vista de ella. No quería acosarla.
Tendría que hablar con mi hermano al volver a casa y pedirle consejos o regresar con Rocci, porque mis dotes como conquistador y amante de una noche me estaban comenzando a preocupar.
El taxi se detuvo frente a su hotel, que casualmente era el mío. Ni siquiera me había dando cuenta cuando ella le soltó el nombre al taxista de lo atontado que me sentía observando a esa mujer.
Descendí del auto y la ayudé a bajar ofreciéndole mi mano. Esos toques sutiles de su mano en la mía, el calor de su brazo rozando mi pecho a la hora de incorporarse, terminarían por enloquecerme. No sabía si lo hacía a propósito, pero me hacía sentir como si ella estuviera activando con mano experta una bomba de tiempo en mi interior, y a la vez preparando el detonante. En cualquier momento estallaría la lascivia que había empezado a germinar de manera silenciosa dentro de mi.
Nos acomodamos en un sofá en el elegante bar que estaba prácticamente desierto. Poco a poco fuimos entrando en confianza, y limando los bordes de nuestra recién comenzada amistad.
Ella era una mujer inteligente, en eso no me equivoqué. Además de eso era divertida, audaz y hablaba con una sinceridad que daba a entender que para ella no existían temas tabúes.
Pero sobre todas las cosas era una mujer ardiente y sensual. Todo sus movimientos, su forma de tomar la copa, la forma de sentarse, estaba totalmente atontado con ella.
Estaba sintiendo cosas que hacía mucho que no sentía. No amor, ni ningún sentimiento romántico... para que mentir, pero esa mujer me subía el ego a la estratosfera. Sabía escuchar y con ella, me parecía que podía hablar cualquier tema, y aún así recibiría una contestación inteligente.
Me sentía adulado, atendido, incluso estaba divertido y motivado a pasar toda la noche así, en excelente compañía.
Pasada la media noche mire el reloj, y ella sospecho que era hora de partir.
—¿Ya te quieres ir?— indagó mirándome de una forma sugerente echando su cuerpo hacia atrás y pegando su espalda al sofá para darme una mejor vista de su escote.
»Excitado y a un paso de la locura si no conseguía tenerla alargue mi mano ofreciéndosela —Si me quiero marchar, pero sólo si tú me acompañas.
Sonrió suavemente, pero no dudo un segundo en aceptar mi mano y ofrecer la suya, que me pareció increíblemente pequeña y cálida comparada con la mía.
— Creo que entonces es más probable que “nos vengamos”—acotó dándole doble sentido a la frase. No me quedo más remedio que atraerla a mi incitándola a ponerse de pie.
Tiré de ella hasta que nuestros cuerpos quedaron unidos y pasé mi lengua por mis labios anticipándome a lo que se sucedería.
—Usted me gusta señor Derek— murmuró, más bien lo ronroneó siendo increíblemente más seductora que antes. Era imposible resistirse a comerle la boca como una fruta de tentación. Ahora entendía porque Eva no pudo resistirse al deseo, porque solo nos tientan con cosas a la que es imposible que nos resistamos.
— Lo sé— murmuré yo contra su boca, pero sin llegar a tocarle los labios, solo nuestra mejillas estaban juntas respirándonos mutuamente nuestras fragancias; aumentando la tensión sexual entre nosotros. Ella se separó un poco y enarcó una ceja como respuesta a mi total falta de modestia. —Eso no es lo mejor de todo— agregué caliente y divertido. Una combinación realmente explosiva. Ella estaba atacando todos mis sentidos.
—¿Ah no?— pronunció mientras recorría mi cuello rozándome con su hermosa nariz erizando cada célula de mi cuerpo— ¿Hay más?
—Si, hay más. Usted no solo me gusta señorita, usted me está enloqueciendo de deseo— finalmente atrape su boca con la mía profundizando en un beso ansioso, ella respondió con las mismas ganas. Introduje mi lengua en su boca, probando la suya. Era deliciosa, más de lo que había previsto. Nuestros cuerpos se unieron aún más buscando el calor propio de la fricción.
—No tienes ni la más remota idea de todo lo que pasa por mi mente cuando el deseo por ti, crece dentro de mi— jadeé excitado y recorriéndole el cuello con mi boca húmeda. —Hay instintos que no se pueden ocultar por más que se intente—agregué mordisqueando mi cuello cerca de la clavícula.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







