ANMELDENAntonella:
Me quede pensando todo el día en lo que hable con Adam acerca de Oliver ¿Qué sucedería si su abuela no responde al tratamiento? Si ningún pariente lo reclama va terminar en un albergue. Si se presentara la oportunidad lo adoptaría. El problema radica en que los tramites son sumamente engorrosos y pueden tardar hasta años y segundo es si Giancarlo aceptaría.
Una cosa es que acepte cuidarlo una temporada y otra toda una vida. Giancarlo puede tener un corazón muy noble y ser sumamente condescendiente conmigo sin embargo me da hasta cierto temor proponerle aquello ¿Qué pasaría si no acepta? No quiero dejar a Oliver desprotegido y solo. Si yo me hubiera muerto y no mi bebe no hubiese querido que se quedara solo.
Doy suspiro e intento ser positiva, traer penas y cosas que no sucedieron al presente no cambiaría nada. Porque aprendí de lo forma difícil que por más que desees algo muchas veces no se cumplen.
—¿Miss Antonella hoy día vamos hacer ese postre que me conto? – Se aparece de la nada Oliver.
—¡Eh! – Me sorprendo y muevo mi cabeza para quitar los pensamientos tristes, sin querer me delato. El nudo de mi garganta se agranda y lágrimas caprichosas se escapan.
—No llore Miss, no importa otro día hacemos ese postre.— Se preocupa el pequeño, me rompe el corazón lo tierno y dulce que es.
—No es eso Oliver. – Me limpio la cara. —No te preocupes hoy haremos ese rico que te prometí. – Quiero cambiar de tema.
—Si se siente mal, lo hacemos otro día. —Insiste.
—Estoy bien. Cariño. – Le digo.
—¿Entonces por qué llora? ¿Alguien la ha lastimado, dígame quién es? Voy ahora mismo y va ver quien Oliver. – Se pone en posición defensiva.
—Nadie me a hecho daño. – contesto.
—¿Por qué llora? – Sigue.
—Bueno… Es… Es por un angelito que esta ahora en el cielo. – Le hablo mientras me limpio el rostro.
—Oh… Mi mamá también tenía su angelito en cielo… Iba ser mi hermanita pero se fue… — Hace una pausa. – Mi mamá tuvo que ir con ella para que la cuide, estoy seguro que mi mamá cuidara a su angelito como usted me cuida a mi para no estar solo. – Mis ojos se abrieron llenos con más lágrimas por las palabras de Oliver.
—No siga triste por favor. Si le conté esto es para que se sienta mejor. —Continúa consolándome.
Ya me siento bien. – Saco un pañuelo desechable de mi bolsillo y me limpio el rostro. – Vez. – Sonrió. – Vamos por los ingredientes y cocinamos.
El resto de la tarde fue tranquila, entre haTeodoraa, huevos, leche y otros ingredientes más. Hicimos un rico postre que consiste en tener que envolver plátanos en masa, no conozco el nombre pero es algo que hacia con mi mamá cuando era pequeña. Otro día tal vez hagamos empanadas esa era una de las especialidades de mi tía Midoriko, a ella le robaba la masita.
—Miss Antonella. – Me llama Oliver.
—¿Qué sucede Oliver? –Lo miro.
—Es que estamos haciendo muchos.— Comenta.
—Es que unos serán para nosotros y el resto lo compartiremos, un poco para la familia de la miss Adam y para el retos de las profesoras.— Le digo.
—Entonces vamos a necesitar muchos.— Se emociona.
—Si.— Continuo envolviendo plátanos.
—Huele delicioso ¿Qué están haciendo?— Escucho a Giancarlo.
—Son unos ricos plátanos envueltos en masa. Les vamos a invitar a todos.— Responde emocionado el pequeño.
—Entonces les ayudare para terminar más rápido.— Se une Giancarlo poniéndose un delantal y lavándose las manos.
Con su ayuda acabamos bastante rápido y nos dedicamos a repartir nuestro rico postre, esperemos que nadie termine enfermo. Que mala soy al no confiar en nuestros dote culinarios. Al menos sobraron varios para los tres y hasta el momento seguimos sanos así que puedo darnos visto bueno, Oliver y Giancarlo se han terminado todo. Como imagine mi pequeño termino muy cansado, vio algo de televisión y ni cuenta no dimos cuando se quedo dormido.
Decidí que esta noche hablaría con él sobre el futuro del niño, no quiero que termine solo, no puedo ni imaginar esa situación.
—Giancarlo quiero hablar contigo de algo muy importante… Suena muy serio.— Pienso en como decirlo.— Necesito que hablemos de algo importante… Tampoco me parece. Que tal si trato ser más dulce Gianoo sabes quiero decirte algo, no sé como lo tomes pero considero que es de suma importancia…
—¿Qué es de suma importancia?— Lo escucho.
—Bueno… Es que.— Dudo, tengo miedo de su reacción.
—Antonella ¿De qué se trata? Si tienes algún problema puedes contármelo.
Es sobre Oliver.— Le suelto, se me queda viendo y da un suspiro. No sé si es bueno o malo.
—¿Cuál es el problema? Ya me estoy haciendo cargo de él— No le ve problema.
—En que si sabes algo del padre de Oliver. No queremos que el niño termine en un orfanato. – Hablo.
—Piensas dárselo aquel hombre. No creí que fueras capaz. – Se enoja.
—No sabemos cómo es además es su padre.— No le veo problema
—Un sujeto alcohólico que le pegaba a su mujer ¿Tu crees que cambiara?— Me pregunta serio.
Me sentí mal por su pregunta, Giovanni en los últimos meses ha cambiado aunque siempre hay desconfianza. Pero quien sabe hay gente que cuando sufre fuertes golpes en la vida cambia: Un alcohólico siempre lo va ser es una enfermedad incurable… Pero bueno no estamos al tanto de la situación y lo importante es el niño. Ninguno quiere que termine en un orfanato o albergue.
—Cierto. Pero ese tipo es de lo peor. – Continua y por lo visto él sabe algo que yo no.
—¿Lo has contactado? – Pregunto.
—Vino, hablamos y los planes que tiene son de lo peor— Se sienta y ahora comprendo su comportamiento y es cuando mi temor por el porvenir de Oliver se incrementó.
—¿Entonces qué haremos?— Pregunto.
—Primero pelear por que la señora Carmila mantenga la custodia de Oliver y si llegase a fallecer ir iniciando el proceso de adopción. Seria de mi parte.— Me cuenta.
—Me tienes más tranquila. Estaba asustada por lo que podría suceder.— Le digo.
—¿Crees que lo dejaría desamparado? – Se hace el ofendido.
—Dude un poquito… Me alegra equivocarme. – Lo beso.
El me corresponde y estoy que feliz de que todo este bien.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







