ANMELDENMassimo:
Me molesta ver al estúpido de mi hijo en compañía de esa mujer. No sé suponía que ella no estaba interesada en él además que ella ya se caso con el bastardo de Madicci, mi querido hijo se rebaja a ver si le caen migajas.
—Eso debería de preguntar yo. – Me responde, antes que la conociera, ni se atrevía a enfrentarme, era sumiso. Pero ahora tiene el coraje para hacerlo me desagrada sin embargo me enorgullece que no se deje pisar por nadie y se atreva a cuestionar, defender lo que quiere.
—Tu celular está apagado, he tenido que buscarte por todo el lugar. – Le contesto.
—Si ya terminaste puedes llamar a Rodriguez para que te recoja. – Su irrespeto me enerva aunque me lo merezco, él nunca perdonara el hecho que lo separe de ella por hacer que se case y la perdida de su hijo. Hasta yo me lamento de esto porque ahora lo que tengo es esa niña que nadie sabe quien es el padre, la hija de Esa familia resulto ser de lo peor.
—La muchacha que contrataste me estuvo llamando porque esa niña esta mal.— Logro captar su atención.
—¿Alexandra está mal?— Se sorprende. —¿Qué le dijiste?
—Que la trajera a emergencia ¿Qué más podía contestarle? Me has visto con cara de médico o qué. – Su pregunta me parece tonta.
—Eso quiere decir que está en camino debo esperarla en la puerta. Hasta luego Antonella, cualquier cosa me informas sobre él. – Le habla como si tuvieran mucha confianza y su pasado fuese una simple pelea sin embargo ¿A quién se refiere con él?
—Claro apenas despierte Giancarlo te aviso, gracias por acompañarme y cuida de Alexandra. – Le contesta ella. Me deja sorprendido, esos dos se conocen y se llevan bien, a veces es como si la sangre llamara. Que tonterías estoy imaginando todo es culpa de esta mujer que se cruzó en la vida de ambos, sino fuera por ella, esos dos no hubieran cruzado palabras en sus vida.
—Familiares del señor Madicci. – Llama una enfermera. Entonces es por eso que ella está aquí.
—Con su permiso. – Se disculpa y se va. Me retiro del lugar, no hay nada que me retenga aquí. Giovanni se fue como alma que lleva el diablo y el estado de él no me interesa. Doy un último vistazo a ella y noto su vientre algo abultado. Una parte en el fondo sintió ternura, mi primer nieto pero a la vez enojo porque es como si le hubieran quitado eso a Giovanni, se suponía que hace un tiempo naciera. A pesar que su madre no me simpatizaba, ese niño iba ser un Coppola y ahora resulta que será un Madicci.
Las cosas no debieron terminar así, lo único que deseaba es que Giovanni se separe de ella y se asegure que ese niño fuera su hijo para luego casarse con Alexandra se unieran Esa familia y Coppola tuvieran un hijo con ella para reafirmar esa unión. Lo único que salió bien de ese plan fue separarlo de ella porque hasta la fusión de las compañías es un fiasco porque hay que pagar las cuentas del hospital donde está la hija de Esa familia para coronar la niña que en este momento debe estar en emergencia ni siquiera lleva mi sangre. Si no hubiera interferido en el matrimonio de mi hijo, todo sería distinto.
Lamentarse no sirve de nada pero la rabia que siento es igual a cuando apareció ese niño en la noche, Giancarlo. Desde entonces mi matrimonio con mi esposa se fue por el caño, ella se enteró que ese niño era mi hijo y se molestó porque lo entregue a un orfanato. En una de esas discusiones ella quiso dejarme llevándose a Giovanni y a la que hubiera sido nuestra hija para que cayera por las escaleras y perdiera la vida. Quedándome cuidando a un niño pequeño solo.
En esos momentos me cuestione mi existencia, todo lo que hice fue simplemente para estar con mi esposa, no me importaba nada con tal de seguir a su lado para que luego ella muriera dejándome un niño del cual no sabía cómo hacerme cargo.
Logre superar esa etapa concentrándome en mi trabajo al cien por ciento, en ser rico y poderoso. De pronto los sucesos en estos últimos años han sido como un golpe. No creí volver a recordar a Leonora, ni saber algo sobre aquel niño que ahora es todo un adulto por más que me desagrade me siento orgulloso de él por todo lo que ha conseguido.
No niego que mi conciencia me recordaba constantemente mis malas acciones y las reprimía repitiéndome que todo valía la pena. Recuerdo cómo fue mi primer contacto con los Madicci, me había accidentado en la moto mientras trabajaba en la notaria de los Harrison necesitaba una transfusión de sangre y fue la madre de Leonora quien me la dio.
Debo admitir que fueron muy amables, me ayudaron en lo que pudieron pero al conocer aquella chiquilla enamorada y ver que podía acceder a su fortuna, en si el que me dio la idea fue Antonio, aproveche la oportunidad y de esa forma hacerme rico para acceder a la mano de Mi esposa. El patriarca de los Madicci se dio cuenta de mis intenciones e intento sobornarme, en si acepte su dinero y busque a Leonora para escaparme con ella para casarme.
Ella era solo una niña, tenía recién 18 años cuando la hice mujer pero parecía menor, para mi buena o mala suerte Lorenzo Madicci falleció de un infarto al ver que su adorada niña se metió con un patán. Con ayuda de Antonio me apropie de todo lo que tenía Leonora, estaba consciente del horrible ser que era porque cada día que pasaba quise retractarme, Leonora era dulce e inocente, creía en los cuentos de hadas y finales felices, lástima que se cruzó conmigo.
Antonio me recordaba a cada momento la razón por la que hacía esto, el amor de Mi esposa. Mi buen amigo hizo tan magnifico trabajo que su padre el abogado de los Madicci se dio cuenta de los movimientos cuando ya no se podía hacer nada.
Me fui del apartamento en el que vivimos unos meses, la noche anterior a que estallara la noticia que no poseía nada. No tenía cara para mirarla a los ojos, no imagine verla de nuevo en mi vida. Sin embargo el destino te depara sorpresas, ella se apareció con una voluminosa barriga informándome que seria padre, pude en ese momento reivindicarme con ella pero eso significaba perder a Mi esposa cuando por fin había conseguido el permiso de su padre para cortejarla. Así que seguí siendo lo que era y la eche. Hubo un punto en que era tan insistente que la amenace con hacer que perdiera a ese bebe.
Eso basto para no verla durante un tiempo hasta que apareció con un niño en brazos, mi primogénito bastardo. Debo aceptar que era idéntico a mi, se le notaba fuerte y saludable quise que fuera hijo de Mi esposa. Discutí con Leonora, fui honesto con ella respecto que amaba a otra mujer y que la use a ella por lo que ese niño no significaba nada para mi. Se fue llorando, si que era de lo peor.
Cuando pensé que ella ya no me buscaría, apareció con un papel que exigía asumiera la paternidad de ese niño y que le pasara una manutención. No imagine que ella tomara ese proceder, me sorprendió y enfureció. Mi actuar no fue el adecuado ese día, le di una fuerte cachetada y la lleve a jalones hasta mi auto. Ella lucia aterrada, nunca vio esa faceta de mi personalidad que nunca quise que conociera pero mi justificación es la ira del momento cuando estuve lo suficientemente lejos me comporte como un animal con ella, le pegue y hasta abuse de ella. Cuando me di cuenta de lo que hice era tarde.
La lleve al centro de la ciudad le di todo el dinero que traía en ese momento, le dije que le comprara algo al niño y que le mandaría un sobre cerrado todos los meses, para que luego de casarme con Mi esposa reconocerlo. Ella me devolvió el dinero para responderme “Mi hijo y yo no necesitamos tu dinero ni tu apellido, él es un Madicci” Esas fueron sus últimas palabras. Se bajo del carro y mantuvo su postura a pesar de lo adolorida que estaba, partí sin perderla de vista por el retrovisor, su estado duro poco porque apenas llego al cruce se desmayó y es cuando fue atropellada, su cuerpo voló y cayó en la pista. Me detuve y corrí para ver si podía hacer algo. Todos rodearon su cuerpo y es cuando escuche la voz de un hombre “Está muerta” Casi pierdo la compostura, me adentre para estar seguro de aquello. Por desgracia era verdad.
—Señor, ya llegamos. – Me informa Rodriguez.
—mmm. Que nadie me moleste. – Le ordeno, voy a mi despacho y me sirvo un vaso de Whisky. Siempre he sido de lo peor. Llame a Antonio para que le avisara a alguien sobre el accidente y refugiarme en un bar intentar olvidar su mirada sin vida. Para luego pensar que seria de ese niño, mi hijo. Tendría ha alguien o terminaría en un orfanato. Por suerte la madre de Leonora continuaba con vida y pensaba cuidar del niño. Me cerciore de aquello advirtiéndole que no me buscara sino me encargaría de enviarlo a un albergue.
Tomo otro vaso de Whisky y miro las fotografías en mi escritorio. Está por supuesto en la que me case con Mi esposa, otra en la que estamos con Giovanni cuando recién nació y una más donde está Giovanni solo con su medalla que gano en un concurso de natación. Sin embargo si abro mi billetera esta la imagen de ella con ese niño. M*****a la hora en que se cruzo conmigo porque tal vez ella aún seguiría con vida o quien sabe porque su destino era casarse con Antonio.
Descubrir luego el motivo por el cual en verdad me ayudaba Antonio lo único que consiguió fue tener un cargo de conciencia mayor que el de antes además de ver como luego el destino te pasa la factura de tus errores. A Antonio le costo la vida junto a sus vicios de vivir de farra. La mujer que le toco era de lo peor tanto así que quien tuvo que hacerse cargo del niño desde que nació fue el padre de este que ha hecho un magnifico trabajo con el muchacho, es digno sucesor en la notaria de su abuelo. Todos pagamos un alto precio por lo sucedido con Leonora.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







