ANMELDENAntonella:
Que se cree ese hombre, piensa que voy a caer con un simple beso luego de lo que dijo. Tomo las llaves del auto, creo que deberé adelantar mi visita al otro pueblo, también necesito gasolina y tal vez traiga algo de comida, no quiero deberle más cosas a ese tipo.
El otro pueblo es mucho más grande además de tener muchas cosas que aquí no puedo encontrar, sin embargo, para llegar hasta ahí toma 15 minutos en carretera donde lo único visible son campos de cultivo, pero nada de casas, digamos que es un mal lugar para que se te malogre el carro o se te ponche una llanta, de día no es tan malo, pero de noche debe ser peligroso.
Voy directo al supermercado a comprar lo que necesito, como un poco de detergente, jabón y una que otra cosa. Lo mejor que puedo hacer en este momento es distraerme. Me doy cuenta que venden paraguas, algunos impermeables, cosas indispensables en este lugar y ha comenzado a llover.
Alguien toca mi hombro giro de inmediato algo asustada, es un hombre familiar de cabello negro y ojos oscuros: Hola Adatto, no creí verte por aquí. ¿Estás visitando a Giancarlo?
—No, ¿Tú eres?, disculpa por no recordar tu nombre — Estoy apenada.
—Sebastián – Me recuerda, aunque creo que era uno de los que se sentaron en la misma mesa que nosotros en la mesa durante la boda de Teodora. – Si no visitas a Giancarlo ¿Qué haces aquí? — Me pregunta.
—Estoy trabajando en la escuela — Le cuento.
—Oh, supongo que tu decisión tuvo que ver con Giancarlo. Supongo que desean estar más cerca el uno del otro — Deduce, aunque yo, sigo son recordarlo.
—Si estoy trabajando ahí es por cosas que pasaron — Le aclaro algo nerviosa.
—Claro, de seguro Giancarlo intervino. Al no estar Teodora, necesita tener a su pareja cerca — Me comenta.
—¿Qué tiene que ver Dora? – Estoy intrigada.
—Acaso no sabías… – Comienza a decir.
—¿Qué hace una tipa como está aquí? Ya te enredaste con Nicky…. Ni creas que te quedaras con él — Esa es Chelsea que apareció de la nada, haciendo alegatos sin sentido.
—Fue un gusto verlos, con su permiso me retiro. Hasta otra ocasión Sebastián – Me despido para salir de ahí y no terminar matando a alguien.
Ahora piensan que si estoy aquí es por él, esto me sucede por aceptar esa farsa. Mi suerte es terrible, de todos los lugares que me pudieron tocarme para trabajar, tuvo que ser este. Lo peor de toda esta situación es que esos dos hermanos no se van a quedar callados, seguro publicaran por todos lados que si estoy aquí es por Giancarlo.
Pago todo en efectivo, cargo el combustible para de ahí irme de regreso. Pienso en si sería bueno hablar con él sobre que me encontré con Sebastián y Chelsea y todas esas deducciones equivocadas, aunque creo que Giancarlo estaría feliz con afirmarlas.
PROC, PROC, PROC, SSSSS… — Se escucha un ruido raro para empezar el carro a perder la estabilidad. Por lo visto se ha ponchado la llanta.
Empiezo a repetir la palabra genial sin dejar de pensar en lo mejor que podía ser mi suerte. Me orillo al lado de la carretera, apenas desciendo del carro confirmo mis sospechas, la llanta está completamente baja. Abro el maletero y saco todos los implementos para cambiarla.
Primero debo meter la gata debajo del carro esta varilla va aquí ahora hay que girarla. Lo intento una vez, no logro mucho salvo mancharme con lodo, repito la acción y consigo levantar un poco el carro. Lo considero un triunfo, aumentando la esperanza de que pueda cambiar la llanta sola.
Voy a quitar los pernos de la llanta, coloco la llave en su lugar y no gira, está muy duro. Se me ocurre la brillante idea de subirme sobre la llave. Lo hago, no pasa nada, ejerzo más fuerza, consigo el mismo resultado por lo que salto sobre ella, la llave gira y termino de nuevo en el suelo consigo colocar mis manos para amortiguar la caída, como consecuencia me arden demasiado.
Pronto una luz ilumina mi rostro, debe ser de un carro, quiero levantarme, pero me es dificultoso. Susurro: — Espere no se valla — Estoy segura que no pudo escucharme sin embargo esa camioneta se estaciono detrás de mi carro.
—Aquí estás — Escucho una voz familiar y la que menos deseaba oír en ese momento. Me ayuda a levantarme mientras pone su paraguas en el suelo. — ¿Qué te sucedió? —
—Se pinchó la llanta del carro y al cambiarla me caí — Le cuento lo sucedido.
—Déjame limpiarte — Con un pañuelo me limpia la cara. — Siéntate aquí, yo me encargo de todo — Pasa su mano sobre mi cabeza de forma suave y termina de cambiar la llanta.
Giancarlo es muy confuso muestra dos lados muy diferentes. En uno se porta de forma muy amable que me atrae, provocándome una gran confusión en mis sentimientos y en otros lo que consigue es desesperarme, normalmente es cuando no se sale con la suya, pero es como si estuviera al pendiente de mi situación, es la segunda vez que me salva.
—Está listo. ¿Puedes manejar? — Me pregunta.
—Si, no es nada — Me recupero.
—Vamos — Ordena.
Enciendo el auto y voy de regreso a la hacienda con la mente hecha un desastre. Todo es por causa de este hombre, me da miedo confiar en él que tal si me lastima al igual que Giovanni. No deseo cometer el mismo error dos veces.
Esto noche me recuerda a una vez que salí hacer unas compras para la casa, Giovanni estaba en la casa, descansando de su duro trabajo. En el camino de regreso, un borracho me choca el carro dejando una gran abolladura en la parte trasera del carro. A la primera persona que llamo fue a Giovanni.
—Aló. ¿Qué sucede Antonella? – Me pregunta de mala gana.
—Me han chocado Giovanni, por favor ven — Estoy asustada con la voz quebrada.
—Por el amor de Dios mujer, eres una bruta que no sabe manejar…No dejas de molestarme ni un solo día — Comienza agredirme verbalmente.
—Disculpa, es que necesito que vengas — Me sentía culpable y sumamente apenada, pero lo necesitaba.
—Ya voy — Me cuelga sin dejar que le diga donde estaba.
Le envié un mensaje diciéndole donde me encontraba, él recién apareció cuatro horas después. Recuerdo que fue en ese momento que el doctor me informo que estaba embarazada. Quise contarle, pero me abstuve porque empezó a gritarme y decirme lo inútil que era, al día siguiente se fue a su viaje de negocios por tres meses.
Giancarlo me toca la luna del auto y salgo de mis pensamientos, abro la puerta y bajo. Saco las cosas del maletero él me quita varias de ellas de las manos, llevándolas a mi habitación.
—Cámbiate de ropa, sino te vas a enfermar — Me ordena, acercándose a la puerta.
—Giancarlo, gracias — Ignoro su típico tono de orden para agradecerle.
—No es nada, solo una cosa, trata de no salir las noches de lluvia — Su tono de voz se suaviza ligeramente.
—¿Por qué? — Me intriga.
—Cámbiate, estás mojada — Esquiva la explicación.
Creo que esta noche no voy a conseguir respuestas. Tomo un baño y me cambio de ropa, me pongo a pensar en sus palabras, “Trata de no salir las noches de lluvia” ¿Acaso sucedía algo? Parece una de esas historias de terror.
Tocan la puerta. Me coloco los zapatos y abro la puerta encontrándome con él y Amelie en sus brazos.
—Tu gata estaba en mi habitación — Me entrega a mi gata.
—Está traviesa — El regaño de forma tierna.
—Buenas noches — Se despide.
—Espera, me puedes decir ¿Por qué no puedo salir en las noches de lluvia? — Le pregunto antes que se valla.
—Los ladrones aprovechan este tipo de clima para robar los ganados y cultivos, si se cruzan con alguna mujer se aprovechan de ellas. Esa es la razón. – Es su breve explicación. — Así que evita hacerlo, ¿Comprendiste? —
—Si, creí que aquí las cosas serían más tranquilas, no imagine que sucedieran cosas así — Estoy algo asustada y sorprendida.
—Ten por seguro que hay menos crímenes que en la ciudad, la gente es más sana y tranquila, pero viene gente de otros lugares con malas intenciones. Hace mucho tiempo que no hay un incidente sin embargo no es bueno tentar a la suerte — Me responde. — Después de eso no tienes nada que preocuparte.
—Gracias de nuevo por lo de hoy — Le agradezco de nuevo.
—No es nada. Con permiso — Esta todo parco.
—No te vayas — Le digo, se detiene. – Deseo saber ¿Por qué siempre estás tan pendiente de mí? —
—Sólo pregunte si llegaste a Esther, me contesto que no y salí a buscarte, como te explique los días de lluvia son peligrosos —Trata de esquivarme, sé que miente.
—Pero incluso en la boda de Dora, cuando estaba con Alexandra y luego Giovanni, no me espere que aparecieras, ahora aquí haces lo mismo… No le encuentro una razón, las primeras veces ni siquiera nos conocíamos incluso ahora es casi igual — Doy un recuento de las veces que él me ayudo.
—Alégrate que lo hago — Responde a la defensiva.
—Te he dado las gracias…Sin embargo, no entiendo ¿por qué? — Exijo una razón para sus acciones.
—¿Por qué necesitas una? — Me pregunta acercándose peligrosamente.
—¿Acaso lo haces para que te lo agradezca de otra forma? — Me alejo cubriéndome.
—No soy un cerdo aprovechado…si te dijera…olvídalo — Se ofende.
—Si me dijeras qué — Me armo de valor.
—Olvídalo, descansa — Responde dispuesto a irse.
—Dímelo — Lo sujeto para que no escape.
—¿Por qué insistes?, no ganas nada…Déjalo así — Me ve severamente.
—No te entiendo, eres confuso. Primero te compartas como si no te importara, hasta lo dijiste, soy molesta, desagradable para luego ir a buscarme — Lo suelto. — Sabes que no me interesa, vete y no me fastidies —
—Simplemente no lo sé, comprendes. No eres una molestia, me agradas y demasiado, contenta. — Lo dice como si le hubiese costado mucho — Ahora buenas noches — Se va dejando un mar de emociones emergiendo dentro de mí.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







