ANMELDEN—Giancarlo tengo que colgar. – Me interrumpe Adam.
—¿Qué le sucede? – Pregunto.
—Tiene que descansar. Es lo que me dice el veterinario. Giancarlo—sama. – Me cuenta Adam.
—Ve a casa Adam. Si sucede algo que me llamen, no importa la hora. Gracias. – Le ordeno antes de colgar.
Guardo el teléfono en el bolsillo, voy a recepción a preguntar de nuevo, tal vez esta vez tenga algo de suerte y pueden informarme sobre el estado de Antonella. Está vez al menos esta otra enfermera.
—Buenas, deseo saber sobre el estado de Antonella Adatto, llego hace una hora y media. – Le pido.
—mmm ¿Usted es familiar de la paciente? – Me pregunta.
—Su novio. – Le respondo.
—Lo siento, pero no puedo decirle nada. – Me responde.
—Estoy aquí desde que llego… Ella es muy importante para mi… Al menos puede decirme si esta con vida o lo que sea. – Me exaspero.
—Mientras no sea su familiar no puedo brindarle nada. Pregunte a su familia. – Me dice.
—Su familia está viniendo desde la capital, eso toma 6 horas de camino…. Cree que si estuviera alguno de ellos aquí le preguntaría. – Estoy indignado.
—Parientes de Antonella Adatto, por favor acérquense. – Aparece una enfermera.
—Todavía no llegan, soy su novio puede decirme como esta.— Le pido.
—No es familiar así que no puedo. – Me contesta la inhumana mujer. – Además su familia ya debería estar aquí.
—Están en camino, como le informaba a su compañera el viaje les toma 6 horas. Si hay algo que firmar lo que sea yo puedo hacerme responsable. – Le digo.
—Oh mmm… Deje que consultemos con el doctor en jefe. – Me habla la última mujer que apareció, por lo visto tiene más sentido común que las otras. Pasan unos quince minutos y no hay señas de aquella enfermera. Esto me angustia, tal vez le ha sucedido algo grave a Antonella.
—Parientes de Antonella Adatto. – Llama está vez un hombre, supongo que debe ser el medico encargado.
—Soy su novio, si tengo que firmar, hacerme cargo o responsable de algo incluso si es económico yo lo asumiré. – Le aclaro desde el principio.
—¿Es verdad que la familia de la joven se va demorar como 6 horas en llegar? – Me cuestiona.
—Ahora serán unas cinco o cuatro horas. – Le contesto.
—Dado las circunstancias además de comprender su situación le daré el diagnóstico sobre la paciente. –Me alegran las palabras del médico.
—¿Está con vida? – Es mi mayor duda.
—Si, es fuerte… Para que pueda entender mejor el estado de su pareja será mejor que me acompañe— Sus palabras me asustan. El doctor comienza a caminar y lo sigo hasta uno de los consultorios. – Usted nos brindó un número de teléfono para poder comunicarnos con la madre de la paciente, cosa que fue de mucha utilidad ya que conseguimos contactarnos con su médico de cabera y obtener el expediente de la paciente. Gracias a esto es mucho más fácil comprender lo que sucede.
—¿Qué quiere decir?— Estoy confundido.
—Debido a los golpes recibidos en el accidente, tuvimos que sacar varias placas en los cuales pudimos ver esto. Mire por favor aquí. – En ese momento me enseña las radiografías de Antonella en las que se pueden observar claramente que hay partes de metal en el cráneo de Antonella. – Aparentemente no hay hemorragia interna sin embargo no podemos estar cien por ciento seguros sin hacerle una resonancia, pero ella al tener partes de metal es algo imposible —
—¿Qué piensan hacer? Ella estuvo dos veces en paro. – Lo cuestiono.
—Mire para que ella tenga eso en el cráneo ha tenido antes un accidente brutal, si previamente las secuelas quizá no fueron permanentes ahora quizá sean visibles o no… Por el momento ella sigue inconsciente y no podemos ver el daño que ha recibido el cerebro. Lo único que nos queda esperar. –
—Sólo eso ¿No pueden hacer más? – Estoy enojado, pero no lo expreso.
—Le hemos dado desinflamantes, el aumento de la presión intracraneal es muy peligroso… Los dos paros fue por lo visto por un coagulo que se ha conseguido disolver con el ATP… Aparentemente no hay ninguna hemorragia… Si hay algún cambio en su estado le avisamos. Es todo lo que le puedo decir por el momento. –
—¿Puedo verla? Por favor. – Le pido.
—Lo siento, eso sería demasiado. –
—¿Ella está usando respirador? – Esa era otra de mis dudas.
—Al principio, cuando llego pero luego pudo respirar sola… En este momento el inconveniente es que se encuentra inconsciente. Eso es todo. Hasta luego señor…. – Se despide.
—Madicci, Giancarlo Madicci. – Me presento.
—Soy el doctor Arnaldo Hendry. Con su permiso me retiro señor Madicci. – Se despide.
Salgo de ahí rumbo a la sala de espera, pienso en el estado de Antonella y cómo fue que ella termino con aquellas prótesis. Quizá ella tuvo un accidente muy grave y quedo con aquello, pero no he notado alguna secuela o algo parecido, pero en este momento ella cómo terminara. No interesa, pase lo que pase yo voy a seguir con ella.
—Buenas noches, por favor podría decirme si Adatto Antonella se encuentra aquí. – Escucho a la madre de Antonella. Me levanto de inmediato y voy a su encuentro.
—Señora Adatto. – La llamo.
—Giancarlo… — Se gira a verme. – Antonella ¿Cómo está? ¿Está muy grave? Dime por favor. – Comienza a zarandearme.
—Ella se encuentra…. – No termino de responderle porque siento un fuerte golpe en la cara, todo se pone negro.
Hay un fuerte dolor al lado derecho de mi rostro, abro los ojos y veo que estoy recostado en una cama. Me froto la cara por el dolor pero lo dejo de lado tengo que saber más sobre Antonella. Me siento dispuesto a irme.
—Debe descansar. Lamento lo del golpe.— Escucho al interlocutor. Lo miro de pies a cabeza y lo examino. Es un hombre alto algo fornido parecido a Antonella, viste un jean, zapatillas y una casaca térmica de color azul.
—¿Quién es usted? – No entiendo porque está aquí.
—Soy Adrien Adatto, el hermano mayor de Antonella, siento haberlo golpeado hace un rato. – Se presenta.
—Usted fue… ¿Cómo está ella? ¿Hubo algún cambio en su estado? – No tomo en cuenta sus disculpas. Comprendo porque lo hizo, si algo le sucediera a Teodora, Leandro tendría que temer por su seguridad.
—Sigue igual… Mire si le pegue es porque creí que fue usted quien manejaba. Ya me han explicado lo que sucedió… En verdad estoy muy apenado. –Sigue excusándose.
—De verdad no hay problema… Créame que me siento responsable por no acompañarla, tal vez no hubiera ocurrido esto. Si merezco el golpe que me dio. – Le respondo.
—Cómo cree… Son cosas que pasan. Sabe Antonella desde pequeña no causaba problemas, lo más grave que le sucedió cuando era pequeña fue un corte en el tobillo por romper una puerta de vidrio al pelearse con nuestra hermana Ana… Era una niña muy tranquila. – Comienza a contarme.
—¿Su cortada fue grave?— Me intriga
—Tres puntos y un gran susto… Tenía 10 años, Ana tenía 18 y yo 20, tuvimos que llevarla a emergencias, nuestros padres casi nos matan… Pero de ahí no hubo otro accidente grave. De la que siempre teníamos que preocupar es de nuestra hermana Ana, a ella le paso de todo hasta problemas en su matrimonio… Antonella no era un dolor de cabeza… Cuando creció la siguiente vez que nos tuvimos que angustiarnos fue cuando la tuvieron que operar por unos quistes, pensamos que podía tener cáncer por suerte fue una falsa alarma… Cuando se casó creí que todo estaría bien, no recibimos quejas ni nada. ¿Quién iba imaginar que ella vivía un infierno con ese hombre?— Se lamenta.
—Las apariencias engañan. ¿Pero ella no les aviso o decía algo? – Le pregunto.
—A pesar que ella parezca ser una persona muy abierta, es lo opuesto siempre se guarda sus cosas, hasta que no se encuentre al limite o no le quede de otra no va decir nada, por el simple hecho que no quiere causar molestias… ¿Debes saberlo?— Me observa.
—Si… Tienes que presionarla un poco. – Le contesto.
—Eso fue lo que paso con el malnacido de Coppola… No supimos de ella hasta el día que nos llamaron sus vecinos para avisarnos que ella estaba internada en el hospital. Cuando me aviso mi madre pensé que era una broma… Una cruel broma del destino. Primero vi a mi hermana Ana pasar por algo parecido sin embargo lo de Antonella era un crimen…Cuando la vi esa noche, pensé que se equivocaron de persona, su rostro se encontraba tan hinchado y golpeado que no podía reconocerla… — Hace una pausa y continua. – Para salvarle la vida tuvo que estar inducida 3 meses en coma… En ese tiempo fue necesario luchar para que el malnacido de Coppola no se le acercara… Tres meses en los que no sabíamos si ella iba a sobrevivir o sería una víctima más de la violencia doméstica – Sigue relatándome.
—¿Es por eso que tiene esa placa y tornillos en el cráneo? — Esta es mi oportunidad para saber más de lo que le sucedió con Giovanni.
—Si… Todo sucedió porque el desgraciado de Coppola primero le exigió el divorcio, ella lo firmo para de esta forma terminar con él, pero por lo visto este se arrepintió y fue a buscarla. Antonella lo rechazo y él al no aceptar su rechazo tumbo la puerta y le dio una paliza que le destrozo el cráneo, cuando la vimos no la podíamos reconocer… Necesito muchas cirugías junto a rehabilitación es un milagro que ella este como si nada normalmente las secuelas son terribles… Pero ahora no sé cómo va a quedar. – Me dice.
—Va estar bien. Ella es fuerte. – Lo animo.
—Lo sé, sin embargo, todo tiene un limite — Se muestra pesimista. – No es necesario que permanezcas a su lado si las cosas se ponen feas. No tienes ninguna obligación con ella, Te comprenderemos.
—Yo amo a tu hermana y no pienso abandonarla. – Le aseguro.
—Si no despierta o queda vegetal. Tú tienes que seguir con tu vida, eso le gustaría a ella. – Intenta hacer que cambie de opinión
—Seguiré con ella hasta el final… Le guste a ella o no. – Le aclaro.
—¿Dónde estabas hace unos 5 años atrás? – Pregunta. – Así ella no hubiera pasado por tantas cosas desagradables ni conocido a ese desgraciado. –
—Hubiese preferido conocerla antes… Pero ahora estoy con ella, voy hacer todo lo posible para que supere todas esas cosas horribles que paso con ese sujeto – Trato de ver algo de sentido a lo que tuvo que pasar Antonella.
–Por ahora lo mejor es que descanse. Si hay algún cambio te informare. – Me responde.
—Espera ¿Crees que pueda verla? – Le pregunto.
—¿No te han dejado? Se pasaron, debieron dejarte verla. – Me comenta.
—Hasta que no lo autorice un familiar, no iba a poder verla — Le cuento.
—Si te sientes mejor, puedes ir con ella. No nos vamos a oponer. – Me dice.
—Gracias.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







