INICIAR SESIÓNAgnes:
Las palabras dichas por Sebastien habían logrado que mi corazón latiese tan rápido, que creía se saldría de mi pecho usando mi garganta como conducto de salida.
Pero aquellas palabras también me habían hecho ver la realidad, una cruda y triste realidad, que a pesar de todo lo que dijera, mi padre si era un gran impedimento, y siempre lo sería a menos que lo detuviera, y eso haría.
Entro a mi habitación y comienzo a planear todo, debía tener cuidado con cada cosa que podría salir mal, cada aspecto de la casa y cada movimiento que se hacía dentro de la misma. Para eso, había tomado un lápiz y un cuaderno, había hecho un croquis de la casa, había señalado los puntos que tenían vigilancia y había anotado los horarios en que los guardias cambiaban de turno o solían salir un rato, esto último lo había descubierto de niña, en la cabina de vigilancia no estaban a eso de las 2:15, más o menos volvían a eso de las 2:30, así que tendría quince minutos exactos para poder llevar a cabo mi plan.
La incertidumbre, el miedo y la expectación consiguieron mantenerme en vilo toda la noche, así que temprano por la mañana ya estaba lista para hacer lo que todos los días, y esto debía ser así para evitar que Sebastien se enterara, estaba muy segura que no me dejaría hacer aquello, era tan peligroso que me costaría la vida, lo sabía y era un riesgo que aceptaba, no podía involucrar a nadie más.
- Agnes –su voz me hace dar un brinco, estaba tan ensimismada que no lo oí llegar–, todavía tenemos cosas que hablar, espero podamos hacerlo en la noche –lo veo acercarse y mi corazón late errático, acaricia mi mejilla y se inclina para depositar un casto beso, por inercia cierro los ojos y me dejo llevar, no tenía la certeza de que esto se repetiría o si sería la última vez.
- Esta bien –digo suave sobre sus labios, él asiente, besa mi frente y sale de la casa. Suelto el aire que no era consciente de retener, y entonces sé que es momento de la fase 2, saco mi móvil y le marcó a mi padre, él me informa que no estará en todo el día ya que tiene juntas, le digo que le llevaré el contrato firmado por Sebastien, lo dejaré en su oficina, recogeré algunas cosas y me iré, él me dice que bastaba con decirme que le llevaría ese papel tan importante y me cuelga, suspiro aliviada, se lo había tragado por completo, ni siquiera había dudado de porque lo llevaría yo y no se lo entregaría él mismo en persona, pero sabía mejor que nadie que lo único que le interesaba es que todo saliera como quería, y eso incluía los tratos, quién lo llevará o porqué, era la última de sus preocupaciones.
Ahora venía la fase 3, tenía que ponerme en contacto con un chófer de confianza, y tenía uno, él señor Miller había sido mi chófer gran parte de mi infancia y adolescencia, después había enfermado su esposa y nos había dejado, él había sido de los pocos empleados que me habían tratado como un ser humano, sabía que tenía un hijo y que le ayudaba de vez en cuando con algunos servicios, ese joven sería el adecuado.
Lo había llamado, le había contado que estaba casada y que por practicidad, mi esposo se había llevado al chófer hoy, yo no planeaba salir pero mi padre había pedido le llevará unos papales importantes y por eso le llamaba, él había aceptado de buena gana mandar a su hijo. Tras colgar suspiro, los nervios me estaban carcomiendo, Cleo había preguntado preocupada si estaba bien y le había mentido diciéndole que las cosas con Sebastien estaban mejorando y que me sentía nerviosa porque teníamos una cita hoy, ella se había alegrado y se había retirado para continuar con la limpieza.
Los minutos se hicieron eternos, pero pronto dieron la 1:50, Cedric llegó a tiempo y aborde el pequeño auto, a Cleo le había dicho que iría a casa de mi padre por algunas cosas, que volvería pronto, ella me había sonreído y se había quedado tranquila, eso me hacía sentir menos culpable por mentirle.
- Cedric –le llamó cuando emprendemos la marcha, él me observa por el retrovisor–, necesitó que me escuches con atención, necesito tu ayuda con algo muy importante, te juró que nada te pasará y que serás muy bien recompensado –digo mientras me inclino un poco hacia adelante, lo veo fruncir el ceño–. ¿Tú padre te ha hablado de mi padre? –lo miro atenta, él asiente.
- Me ha dicho que él no es un buen hombre, que siempre la trató mal, que finge ser bueno y que a todos los empleados los amenaza para que no digan nada –muerdo mi labio, asiento.
- Bien, ya que sabes como es, no hay necesidad de ocultar cosas –miro el camino, estábamos cerca–. Mi padre guarda los documentos de todo lo malo que ha hecho en su despacho, entraré por ellos y te los daré, por esa razón no debes apagar el auto y te vas a estacionar en el lugar que te indique, ¿entiendes? –lo veo asentir serio–, una vez que te los entregue, tienes que irte lo más rápido que puedas y llevarlos con mi esposo, Sebastien Edevane-Gray, sólo a él debes dárselos, ¿comprendes? –asiente de nuevo.
- ¿Y usted? –pregunta bajo, hay preocupación en su voz.
- Tengo que ganarte tiempo, esos gorilas se van a dar cuenta e intentarán detenernos, por eso debes prometerme que sin importar qué, te vas a ir, ¿lo prometes? –lo veo con ojos suplicantes, suspira y asiente. Muerdo mi labio y suspiro, le doy indicaciones de porque calle meterse, así mismo dónde debe estacionarse para que las cámaras de seguridad de mi casa no lo detecten, quizás las de las casas vecinas podrían, pero mi padre tardaría en encontrarlo, y cuando lo hiciera, sería tarde para él, o al menos eso esperaba.
Tras unos minutos más llegamos, estaciona dónde le digo y bajo mientras le recuerdo que no debe apagar el motor, él asiente y comienzo a caminar hacia la puerta trasera de la casa, esa daba al jardín y de ahí podría pasar al despacho sin ser vista, al menos hasta que llegue al despacho. Entro usando una llave a la que hace años le saque una copia en caso de alguna emergencia, quién diría que ese día sería hoy.
Observo mi reloj, debía esperar 5 minutos, así que me acercó a la cabina de vigilancia, podía verla sin que me vieran. Al poco tiempo ambos guardias salen, seguro irían a la cocina. Atravieso el jardín casi corriendo, entro por las puertas de vidrio, observo que no haya nadie y paso corriendo hacia el despacho, entro en silencio, me acerco hasta una pequeña estatua, la giro a la izquierda, a la derecha y otra vez a la izquierda, observo como se mueve un enorme cuadro, me froto las manos en los pantalones debido a los nervios, suspiro una vez que se ha movido por completo, me acerco a la caja y tecleo el código que recuerdo esperando que sea esa, casi salto de alegría cuando se abre, no tenía tiempo de ponerme a revisar cada documento, así que los tomo todos, cierro con rapidez la caja y corro fuera del despacho, me detengo en la sala y observo que no haya nadie, miro mi reloj, en 7 minutos estarían todos de vuelta, corro a las puertas de cristal, maldigo cuando una se atora. Cuando al fin logro abrirla, salto al jardín y corro lo más rápido que puedo a la salida, tiro de la puerta y salgo corriendo a la calle, Cedric tiene la ventana abierta, me acerco lo bastante para dárselos, entonces escucho pasos y gritos detrás, le arrojo los documentos.
- Arranca, ¡arranca! –grito con desesperación, me mira un segundo dubitativo pero al final arranca, puedo escuchar las llantas chirriar, lo veo alejarse mientras uno de los gorilas de mi padre me sujeta del brazo con fuerza, otro de ellos dispara, pero en vano, lo han perdido. Sonrío para mis adentros, Alexander St. Vincent no volvería a dañar a nadie más.
Estamos a 3 capítulos del gran final, ¿qué será de Agnes?, ¿podrá Cedric llegar a tiempo con Sebastien? Eso lo sabrán mañana. Besos.
Habían sido meses de recuperación, pero todo había valido la pena cuando fui capaz de caminar hacia el altar sin problema alguno, esta vez la ceremonia había sido pequeña, con algunos socios de Sebastien y con personas a las que de verdad estimaba.Era extraño pasar de Agnes Edevane-Gray a Agnes Grayson, y no es que me quejara, para nada, porque amaba a Sebastien pero supongo que sólo me costaría trabajo adaptarme.Habían pasado unos meses más tras la boda, Sebastien me había llevado a todas partes, habíamos comido y bebido de todo, bueno, salvo algunas cosas por orden del médico, pero fuera de eso, la luna de miel había sido perfecta, triste había sido volver.- Te vaya bien –digo como cada mañana que debe ir a la empresa, habíamos decidido mudarnos a Londres, era un cambio agradable.- Nos vemos a la hora de la comida –me pega a él y me besa con intensidad, eso lograba dejarme descolocada por algunos segundos, me sonríe travieso antes de salir, suspiro enamorada.- Agnes, llegó un pa
Miraba la tumba dónde descansaba, traía sus flores favoritas, al final Alexander St. Vincent había sido acusado por crímenes como e****a, lavado de dinero, abuso de confianza, prostitución infantil y manejo de lugares ilícitos, así mismo, de planear a cabo el asesinato del matrimonio Grayson, y el asesinato de Elaine St. Vincent y violencia doméstica contra su única hija, Agnes Edevane-Gray.- Al fin tienen una tumba –dice ella suave mientras coloco las flores, asiento.- Seguro les da gusto estar juntos, tu madre era una buena persona –dice él acomodando las flores, les había costado un mundo encontrar los cuerpos de sus respectivos padres, pero al final había valido la pena–. ¿No estás muy cansada? –pregunta volviéndose hacia ella, iba en silla de ruedas para evitar cansarse, su rehabilitación iba muy bien, pero aún así se cansaba con facilidad, el daño en sus pulmones había sido mucho, pero poco a poco se recuperaba, fue hasta varias semanas que le confeso lo del bebé, ella había ll
Sebastien:Durante el trayecto la reanimaron 2 veces, cada que su corazón fallaba sentía el mío desplomarse junto al de ella.Al llegar, nos reciben 2 doctores, los paramédicos le explican su estado.- Paciente femenina de 23 años, tiene múltiples fracturas en pierna izquierda a la altura del fémur, brazo derecho en la parte cubital, al menos 8 costillas de ambos lados, tuvo 2 paros cardíacos, Glasgow 3 –los médicos la llevan adentro, corro tras ellos, gritaban ordenes incomprensibles para mí, sólo entendí una cosa: quirófano, radiografías y análisis.Se acercan a unas puertas y un doctor me detiene, niega.- Necesito estar con ella –digo suplicante, sentía que si no estaba a su lado, la perdería.- No puede pasar, vaya a la sala de espera, lo mantendré informado –asiento derrotado, camino a la sala de espera, me dejo caer, pasados unos segundos se acerca un interno para preguntarme si deseo ser revisado, niego, no me sentía mal, aunque suponía que mi aspecto daba a entender otra cosa.
Agnes:Me habían llevado dentro de la casa casi a rastras, había intentado luchar, aunque no mucho, ellos me llevaban mucha ventaja. Me llevan al despacho de mi padre, no me había dado tiempo de poner la estatua en su lugar, por lo que quizás eso me había delatado.Uno de los hombres me sienta con brusquedad en un sillón individual, miro todo atenta, no había manera de escapar, 2 hombres resguardaban la puerta y otros 2 estaban a mi lado, suspiro, seguro estaban esperando a mi padre, esperaba se tardarán en comunicarse con él, pero como la vida me odiaba, mi padre entro 5 minutos después hecho una furia.- ¿Qué tan estúpido crees que soy? –grita mientras camina hacia mí, el golpe de su mano me hace girar la cabeza con brusquedad, sentía el ardor donde su palma había impactado–, ¿creíste que dejaría este lugar sin protección? –escupe al tiempo que me abofetea la otra mejilla, evito chillar del dolor, no le daría ese gusto–, eres igual de estúpida que tu madre –tira de mi cabello hacia a
Agnes: Las palabras dichas por Sebastien habían logrado que mi corazón latiese tan rápido, que creía se saldría de mi pecho usando mi garganta como conducto de salida. Pero aquellas palabras también me habían hecho ver la realidad, una cruda y triste realidad, que a pesar de todo lo que dijera, mi padre si era un gran impedimento, y siempre lo sería a menos que lo detuviera, y eso haría. Entro a mi habitación y comienzo a planear todo, debía tener cuidado con cada cosa que podría salir mal, cada aspecto de la casa y cada movimiento que se hacía dentro de la misma. Para eso, había tomado un lápiz y un cuaderno, había hecho un croquis de la casa, había señalado los puntos que tenían vigilancia y había anotado los horarios en que los guardias cambiaban de turno o solían salir un rato, esto último lo había descubierto de niña, en la cabina de vigilancia no estaban a eso de las 2:15, más o menos volvían a eso de las 2:30, así que tendría quince minutos exactos para poder llevar a cabo mi
Sebastien: - Creo que no eres el único culpable, quizás si hubiese hablado, si hubiese tenido el valor de enfrentarlo, esto no habría sucedido, creo que nos hubiésemos ahorrado mucho sufrimiento innecesario –la escucho suspirar, la separo suave de mi cuerpo, sus ojos están rojos, verla así me rompe el corazón, me había cansado de mentirme y de mentirle. - No creo que tengas la culpa de nada, a pesar de mis pensamientos idiotas, jamás has tenido la culpa, no pediste nacer ni ser amada por ese monstruo –eso era lo más que podía contenerme, el odio y la rabia que sentía hacia él era mucha. - Sebastien, mi querido Sebastien, ¿de verdad crees que un ser cómo él es capaz de amar a alguien? –pregunta con ironía, algo que me sorprende. - Todo el mundo ha sido testigo del amor desmedido que tiene por ti –digo frunciendo el ceño, comienza a reír y niega. - Ese hombre no ama a nadie, salvo a él mismo –sonríe de lado con ironía–. Alexander St. Vincent se ha encargado de crear la imagen perfec







