LOGINSebastien:
Durante el trayecto la reanimaron 2 veces, cada que su corazón fallaba sentía el mío desplomarse junto al de ella.Al llegar, nos reciben 2 doctores, los paramédicos le explican su estado.- Paciente femenina de 23 años, tiene múltiples fracturas en pierna izquierda a la altura del fémur, brazo derecho en la parte cubital, al menos 8 costillas de ambos lados, tuvo 2 paros cardíacos, Glasgow 3 –los médicos la llevan adentro, corro tras ellos, gritaban ordenes incomprensibles para mí, sólo entendí una cosa: quirófano, radiografías y análisis.Se acercan a unas puertas y un doctor me detiene, niega.- Necesito estar con ella –digo suplicante, sentía que si no estaba a su lado, la perdería.- No puede pasar, vaya a la sala de espera, lo mantendré informado –asiento derrotado, camino a la sala de espera, me dejo caer, pasados unos segundos se acerca un interno para preguntarme si deseo ser revisado, niego, no me sentía mal, aunque suponía que mi aspecto daba a entender otra cosa.Me pongo de pie y comienzo a caminar por todos lados, rezaba todo lo que recordaba, pedía y suplicaba a Dios que no se la llevara de mi lado, que esta vez me permitiera ser feliz.Recordaba cada cosa dicha y hecha esa mañana, no recordaba ver u oír nada sospechoso, quizás debí darme cuenta que algo tramaba cuando no se alejó de mí, si tan sólo hubiese aplazado todo y me hubiera quedado en casa, si hubiese arreglado las cosas en ese momento, o incluso si hubiese corrido tras ella en la noche, quizás la habría convencido de cuanto la amaba y quizás, sólo quizás, ella le habría contado de ese plan suicida, ¿le habría permitido ayudarle? Siendo más realistas, ¿lo hubiese permitido? No, sin lugar a dudas jamás lo habría hecho, su vida era tan preciada que pensar en ponerla en riesgo era algo que me volvía loco.Siento mi teléfono vibrar, lo saco y veo el número del detective, contesto con rapidez.- Señor Edevane-Gray, le informo que Alexander St. Vincent ha sido detenido en un helipuerto, torre ha notificado que planeaba irse en un helicóptero privado, así que no le han permitido el vuelo, con los archivos obtenidos, tenemos bastante material para un juicio que le dará muchos años de cárcel –sonrío, al menos ese maldito hijo de puta pagaría todo, sobre todo, haber dejado a mi amada esposa en ese estado.- A los cargos agregue violencia domestica a mi esposa, la cual se esta debatiendo entre la vida y la muerte –digo serio, mi voz sale temblorosa, lágrimas caen por mis mejillas, decir aquello lo había vuelto todo tan real.- Muy bien, lo mantendré al tanto –dice antes de colgar, guardo mi móvil y vuelvo a sentarme, me cubro la cabeza con las manos, sentía que habían pasado horas en lugar de minutos, con cada segundo mi agonía incrementaba, parecía irse cuando algún doctor o enfermera salía para dar alguna noticia, pero al final no era a mí a quién buscaban.Tras dar unas cuantas vueltas más, observo salir al doctor que me detuvo cerca de quirófanos, me acerco a él casi corriendo.- Señor Edevane-Gray, la situación de su esposa es delicada, hay mucho daño interno, una de las costillas perforo el pulmón y tuvo un colapso –muerdo mi labio con fuerza intentando no gritar–, lamento informarle que su bebé no se salvó, era demasiado pequeño, tuvo un aborto provocado por las patadas en el vientre –alzo la vista en shock.- ¿Bebé? –repito con voz temblorosa, mi respiración comienza a acelerarse.- Su esposa presentaba 8 semanas de embarazo, pero no soportó, lo siento –caigo de rodillas cubriéndome el rostro, lloraba con fuerza, no había sido capaz de protegerla a ella ni a nuestro bebé, estaba seguro que no lo sabía, de haberlo sabido no habría hecho algo así, estaba muy seguro de eso.Escucho al doctor irse, niego, esto no podía estar pasando, todo esto era mi m*****a culpa, si tan sólo no hubiese sido un hijo de puta tan grande, ella no estaría en peligro, sólo podía recordar todas las veces que la hice sufrir con mis palabras y acciones, ¿cómo reaccionaría ante la noticia? Estaba seguro que se sentiría devastada y culpable, le repetiría que no lo es y que jamás lo será, porque todo era mi culpa.- La pasaremos a terapia intensiva, le avisaré cuando pueda verla –alcanzo a escuchar, la nube de dolor no me permitía ser consciente de nada, salvo del dolor.- Señor –escucho la voz de Cleo, su abrazo me hace recordar a cuando era un niño y jugando me lastimaba, si no me consolaba mi madre, lo hacía ella.- No puedo perderla Cleo, no sin antes demostrarle lo arrepentido que estoy, lo mucho que la amo –digo bajo, siento otros brazos que me levantan, Martin y Cleo me llevan a una silla.- Y así será, ten fe, ambos rezaremos por ella –toma suave mis manos, mi cabeza gacha.- Señor Edevane-Gray, ya puede pasar a verla, tan sólo puede estar unos minutos –dice el doctor tras acercarse a mí–, las primeras 48 horas serán críticas, hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos, pero debe prepararse para lo peor –asiento de manera mecánica, lo sigo hasta la habitación donde estaba, verla conectada a cables y tubos lograba que me doliera todo, que mi estómago se revolviera–. Sólo cinco minutos –dice tras entregarme una bata, un gorro y un cubrebocas quirúrgico, entro y me siento junto a ella, sostengo suave su mano, la alzo y beso el dorso.- Hola Agnes –digo suave, tenía miedo de hablar fuerte y causarle algún sobresalto, aunque quizás ella no podía oírme–, vas a estar bien, ya lo verás, vamos viajar a muchos lados del mundo, iremos a dónde quieras, comeremos mucha comida –las lágrimas ya salían, ese había sido nuestro plan inicial, antes de que decidiera seguir acabo mi estúpida venganza–, haré lo que quieras Agnes, pero por favor, por favor, no me dejes –suplico en voz casi imperceptible. El sonido de la máquina a su lado me hace volver la vista, no era médico pero sabía muy bien que significaba, me pongo de pie y llamo a un doctor, veo a varios entrar, me piden que salga y casi me sacan a rastras, veía como se hablaban entre sí, sentía tanta desesperación, ella iba a estar bien, ¿verdad?Los veo traer el desfibrilador, descubren un poco el pecho de Agnes, la veo moverse un poco, nada exagerado como en las películas.Y mientras los doctores intentaban reanimarla, me puse a rezar, esta vez como jamás antes. Le suplicaba a Dios o cualquier deidad que por favor le permitiera seguir viviendo, incluso si ella decidía no estar conmigo, incluso si decidía alejarse para siempre de mí, lo único que deseaba era que siguiera viviendo, pero se me olvidaba que a veces, Dios puede ser muy cruel.Chicos, el siguiente es el epílogo, o sea, es el último capítulo, chan, chan...
Habían sido meses de recuperación, pero todo había valido la pena cuando fui capaz de caminar hacia el altar sin problema alguno, esta vez la ceremonia había sido pequeña, con algunos socios de Sebastien y con personas a las que de verdad estimaba.Era extraño pasar de Agnes Edevane-Gray a Agnes Grayson, y no es que me quejara, para nada, porque amaba a Sebastien pero supongo que sólo me costaría trabajo adaptarme.Habían pasado unos meses más tras la boda, Sebastien me había llevado a todas partes, habíamos comido y bebido de todo, bueno, salvo algunas cosas por orden del médico, pero fuera de eso, la luna de miel había sido perfecta, triste había sido volver.- Te vaya bien –digo como cada mañana que debe ir a la empresa, habíamos decidido mudarnos a Londres, era un cambio agradable.- Nos vemos a la hora de la comida –me pega a él y me besa con intensidad, eso lograba dejarme descolocada por algunos segundos, me sonríe travieso antes de salir, suspiro enamorada.- Agnes, llegó un pa
Miraba la tumba dónde descansaba, traía sus flores favoritas, al final Alexander St. Vincent había sido acusado por crímenes como e****a, lavado de dinero, abuso de confianza, prostitución infantil y manejo de lugares ilícitos, así mismo, de planear a cabo el asesinato del matrimonio Grayson, y el asesinato de Elaine St. Vincent y violencia doméstica contra su única hija, Agnes Edevane-Gray.- Al fin tienen una tumba –dice ella suave mientras coloco las flores, asiento.- Seguro les da gusto estar juntos, tu madre era una buena persona –dice él acomodando las flores, les había costado un mundo encontrar los cuerpos de sus respectivos padres, pero al final había valido la pena–. ¿No estás muy cansada? –pregunta volviéndose hacia ella, iba en silla de ruedas para evitar cansarse, su rehabilitación iba muy bien, pero aún así se cansaba con facilidad, el daño en sus pulmones había sido mucho, pero poco a poco se recuperaba, fue hasta varias semanas que le confeso lo del bebé, ella había ll
Sebastien:Durante el trayecto la reanimaron 2 veces, cada que su corazón fallaba sentía el mío desplomarse junto al de ella.Al llegar, nos reciben 2 doctores, los paramédicos le explican su estado.- Paciente femenina de 23 años, tiene múltiples fracturas en pierna izquierda a la altura del fémur, brazo derecho en la parte cubital, al menos 8 costillas de ambos lados, tuvo 2 paros cardíacos, Glasgow 3 –los médicos la llevan adentro, corro tras ellos, gritaban ordenes incomprensibles para mí, sólo entendí una cosa: quirófano, radiografías y análisis.Se acercan a unas puertas y un doctor me detiene, niega.- Necesito estar con ella –digo suplicante, sentía que si no estaba a su lado, la perdería.- No puede pasar, vaya a la sala de espera, lo mantendré informado –asiento derrotado, camino a la sala de espera, me dejo caer, pasados unos segundos se acerca un interno para preguntarme si deseo ser revisado, niego, no me sentía mal, aunque suponía que mi aspecto daba a entender otra cosa.
Agnes:Me habían llevado dentro de la casa casi a rastras, había intentado luchar, aunque no mucho, ellos me llevaban mucha ventaja. Me llevan al despacho de mi padre, no me había dado tiempo de poner la estatua en su lugar, por lo que quizás eso me había delatado.Uno de los hombres me sienta con brusquedad en un sillón individual, miro todo atenta, no había manera de escapar, 2 hombres resguardaban la puerta y otros 2 estaban a mi lado, suspiro, seguro estaban esperando a mi padre, esperaba se tardarán en comunicarse con él, pero como la vida me odiaba, mi padre entro 5 minutos después hecho una furia.- ¿Qué tan estúpido crees que soy? –grita mientras camina hacia mí, el golpe de su mano me hace girar la cabeza con brusquedad, sentía el ardor donde su palma había impactado–, ¿creíste que dejaría este lugar sin protección? –escupe al tiempo que me abofetea la otra mejilla, evito chillar del dolor, no le daría ese gusto–, eres igual de estúpida que tu madre –tira de mi cabello hacia a
Agnes: Las palabras dichas por Sebastien habían logrado que mi corazón latiese tan rápido, que creía se saldría de mi pecho usando mi garganta como conducto de salida. Pero aquellas palabras también me habían hecho ver la realidad, una cruda y triste realidad, que a pesar de todo lo que dijera, mi padre si era un gran impedimento, y siempre lo sería a menos que lo detuviera, y eso haría. Entro a mi habitación y comienzo a planear todo, debía tener cuidado con cada cosa que podría salir mal, cada aspecto de la casa y cada movimiento que se hacía dentro de la misma. Para eso, había tomado un lápiz y un cuaderno, había hecho un croquis de la casa, había señalado los puntos que tenían vigilancia y había anotado los horarios en que los guardias cambiaban de turno o solían salir un rato, esto último lo había descubierto de niña, en la cabina de vigilancia no estaban a eso de las 2:15, más o menos volvían a eso de las 2:30, así que tendría quince minutos exactos para poder llevar a cabo mi
Sebastien: - Creo que no eres el único culpable, quizás si hubiese hablado, si hubiese tenido el valor de enfrentarlo, esto no habría sucedido, creo que nos hubiésemos ahorrado mucho sufrimiento innecesario –la escucho suspirar, la separo suave de mi cuerpo, sus ojos están rojos, verla así me rompe el corazón, me había cansado de mentirme y de mentirle. - No creo que tengas la culpa de nada, a pesar de mis pensamientos idiotas, jamás has tenido la culpa, no pediste nacer ni ser amada por ese monstruo –eso era lo más que podía contenerme, el odio y la rabia que sentía hacia él era mucha. - Sebastien, mi querido Sebastien, ¿de verdad crees que un ser cómo él es capaz de amar a alguien? –pregunta con ironía, algo que me sorprende. - Todo el mundo ha sido testigo del amor desmedido que tiene por ti –digo frunciendo el ceño, comienza a reír y niega. - Ese hombre no ama a nadie, salvo a él mismo –sonríe de lado con ironía–. Alexander St. Vincent se ha encargado de crear la imagen perfec







