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Capítulo 8

Author: Nata Suave
Gracias a la explicación del sistema, comprendí que los pensamientos que las protagonistas oían habían sido manipulados por Mateo y no reflejaban lo que él pensaba en realidad.

Si adquiría la nueva habilidad, todas descubrirían lo que de verdad pasaba por la mente de Mateo.

Durante años, Mateo había jugado con ellas como si fueran marionetas. Antes de morir, quería que por fin conocieran la verdad.

El sistema también me informó que, al recuperar todo lo que había invertido, pronto desaparecerían
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  • Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron   Capítulo 9

    Mateo percibió enseguida que el ambiente estaba enrarecido. Intentó abrazar a Carolina, que era quien estaba más cerca, pero ella lo apartó de un empujón.Tomado por sorpresa, cayó al suelo y la miró con los ojos húmedos.—¿Qué haces?Extendió una mano, convencido de que las protagonistas se apresurarían a levantarlo como siempre.Pero la mantuvo suspendida durante largo rato sin que ninguna se moviera.Al final tuvo que ponerse de pie por sí mismo. Entonces se acercó a Renata y la sujetó del brazo.—No sé qué les dijo Bruno para que cambiaran de actitud conmigo de un momento a otro, pero les juro que todo lo que haya dicho es mentira."¿Por qué Renata no reacciona? ¿Acaso descubrió algo? Si se entera de que fui yo quien le reveló a su madrastra dónde encontrarla, estaré acabado. Si no hubiera descubierto que podían oír mis pensamientos, jamás habría podido controlarlas. ¿Bruno intenta incriminarme otra vez? Haré que lo maten de una vez por todas".Antes de que Mateo pudiera decir algo

  • Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron   Capítulo 8

    Gracias a la explicación del sistema, comprendí que los pensamientos que las protagonistas oían habían sido manipulados por Mateo y no reflejaban lo que él pensaba en realidad.Si adquiría la nueva habilidad, todas descubrirían lo que de verdad pasaba por la mente de Mateo.Durante años, Mateo había jugado con ellas como si fueran marionetas. Antes de morir, quería que por fin conocieran la verdad.El sistema también me informó que, al recuperar todo lo que había invertido, pronto desaparecerían los beneficios que las protagonistas habían obtenido gracias a mí.Acepté sin vacilar.A la mañana siguiente, mi madre, Carolina y Victoria se apresuraron a llegar después de enterarse de que había intentado arrojarme por la ventana.Empezaron a reprocharme en cuanto cruzaron la puerta.No hacían más que repetir lo mismo: que era repugnante y que utilizaba mis intentos de suicidio para llamar su atención.Sin mostrar emoción alguna, pregunté:—¿Y Mateo?Victoria soltó un bufido.—Cuando se ente

  • Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron   Capítulo 7

    Durante el día siguiente, dejé de comer y me negué a recibir atención de las enfermeras. El médico dijo que no mostraba el menor deseo de sobrevivir.Renata, que permanecía todo el tiempo junto a mi cama, comprendió por fin que de verdad había perdido las ganas de vivir e intentó obligarme a comer.Al ver que seguía ausente, trató de amenazarme.—Si no comes, voy a abandonarte.No reaccioné.Sin otra alternativa, Renata llamó a Carolina.Renata llevaba casi diez años fuera de mi vida. Como sabía que yo me había casado con Carolina, supuso que debía de haberla amado en algún momento. Esperaba que ella pudiera convencerme.—Deja de fingir… ¿Cómo es posible que estés tan demacrado?Carolina se quedó inmóvil. Nunca me había visto tan débil.Victoria, que llegó detrás de ella, frunció el ceño, pero aun así me habló con desprecio.—No creas que voy a perdonarte solo porque finjas estar moribundo. Eres tan cruel que, por todo lo que le has hecho a Mateo, merecerías morir mil veces.No entendí

  • Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron   Capítulo 6

    El rostro de Renata se ensombreció y apretó los dientes.—¿Por qué? ¿No sabes que Mateo me salvó la vida cuando aquellos asesinos me encontraron? No te culpo, aunque hayas sido tú quien llevó a aquellos asesinos hasta mí. Ni siquiera me importa si de verdad colaboraste con mi madrastra. Ahora tengo el control absoluto de la familia Alcázar. He vuelto para cumplir mi promesa y casarme contigo.—¿Y qué pasará con Mateo?Renata frunció apenas el ceño.—¿Qué tiene que ver él con esto? Nunca pude olvidarte. Solo lo protejo porque me salvó la vida y tengo una deuda con él. Después de todo, en aquel entonces…—¡Basta! —la interrumpí con dureza—. Ya te lo expliqué muchas veces: yo no llevé a esos hombres hasta el centro y jamás conspiré con tu madrastra. Además, fui yo quien te ayudó a escapar, no Mateo.Un año después de que me internaran, la madrastra de Renata logró encontrarla y envió a varios asesinos para matarla.Aunque cumplía misiones para el sistema, no poseía grandes poderes. Había

  • Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron   Capítulo 5

    Después de revelarme que sabía que yo era usuario del sistema y que podía percibir las misiones que este me asignaba, Mateo me contó que había renacido.En su vida anterior, todos habían amado al Bruno original.Mateo había competido con él una y otra vez y le había tendido innumerables trampas, pero las protagonistas siempre habían elegido a aquel Bruno.Al final tuvo un destino miserable. Su resentimiento fue tan intenso que le permitió volver a nacer.Más tarde, por accidente, descubrió que las protagonistas podían oír sus pensamientos.Entonces empezó a inventar acusaciones contra mí en sus pensamientos para que todas me malinterpretaran.Pero yo había vivido en ese mundo desde que nací. Para mí no existía ninguna vida anterior allí.Fue entonces cuando el sistema me explicó la verdad. Yo había entrado en una novela de reencarnación y, como Mateo había vuelto con una habilidad especial, el Bruno original se negó a seguir interpretando su papel. Por eso el sistema me había reclutado

  • Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron   Capítulo 4

    Pensé que, con la prueba delante de ellas, por fin me creerían.Al menos exigirían una explicación a Mateo.Sin embargo, Carolina lo abrazó de inmediato.—No tengas miedo. Si alguien te amenazó, dímelo. Yo te protegeré.Victoria también intervino, alterada.—No te preocupes, Mateo. Yo te creo.Mi madre no dijo nada, pero me lanzó una mirada cargada de odio.Rodeado y protegido por todas, Mateo se mordió el labio y sus ojos se enrojecieron."No, eso no fue lo que pasó. Alguien me tapó la boca y la nariz y me arrastró. Entonces, ¿por qué en el video aparezco…?"De pronto pareció comprenderlo todo y me miró con expresión agraviada."Seguro que Bruno manipuló el video. No sé cómo lo hizo, pero debe de tener sus razones. Después de todo, soy yo quien está en deuda con él".Mateo bajó la mirada, como si librara una lucha interna, y habló como si hubiera soportado un sufrimiento indecible.—Perdóname. Todo es culpa mía. Me marché a escondidas. Tú no tuviste nada que ver. De verdad, no te culp

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