Pensé que, con la prueba delante de ellas, por fin me creerían.Al menos exigirían una explicación a Mateo.Sin embargo, Carolina lo abrazó de inmediato.—No tengas miedo. Si alguien te amenazó, dímelo. Yo te protegeré.Victoria también intervino, alterada.—No te preocupes, Mateo. Yo te creo.Mi madre no dijo nada, pero me lanzó una mirada cargada de odio.Rodeado y protegido por todas, Mateo se mordió el labio y sus ojos se enrojecieron."No, eso no fue lo que pasó. Alguien me tapó la boca y la nariz y me arrastró. Entonces, ¿por qué en el video aparezco…?"De pronto pareció comprenderlo todo y me miró con expresión agraviada."Seguro que Bruno manipuló el video. No sé cómo lo hizo, pero debe de tener sus razones. Después de todo, soy yo quien está en deuda con él".Mateo bajó la mirada, como si librara una lucha interna, y habló como si hubiera soportado un sufrimiento indecible.—Perdóname. Todo es culpa mía. Me marché a escondidas. Tú no tuviste nada que ver. De verdad, no te culp
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