LOGIN—Señor Benito, de verdad se lo agradezco mucho —Camila no pudo evitar hablar de nuevo.Pero Christian la interrumpió con un gesto de la mano y le dijo:—Ya está, no me lo agradezcas más. No soy ningún santo ni nada de eso.—Solo soy un hombre de negocios. La persona con la que quiero colaborar eres tú, no Don Díaz. Fomentar un conflicto entre ustedes no me trae ningún beneficio. Además, no me interesan sus asuntos familiares.—Tampoco sé qué fue lo que pasó hoy. Lo único que sé es que hablamos sobre el proyecto, salimos a dar una vuelta y, como amigo, te admiro mucho.Camila guardó silencio por un momento. Al escuchar a Christian decir eso, su corazón por fin se tranquilizó. No se había equivocado con él. Christian era alguien que tenía las cosas muy claras y sin duda sería un socio comercial sumamente profesional.Christian llevó a Camila de regreso a la mansión. Antes de que ella se bajara del auto, tomó a propósito el perfume que él solía usar de manos de su asistente y roció un po
Vio un atisbo de impotencia en los ojos del hombre. Aunque su rostro permanecía sereno, en la profundidad de su mirada parecía albergar una inmensa soledad.Los ojos de Camila se enrojecieron de inmediato. No quería llorar, no quería despedirse.Solo dejarían de verse por un tiempo, pero él siempre actuaba como si fuera una despedida de vida o muerte.Sin embargo, antes de que Camila pudiera decir algo, Gabriel le soltó la mano, dio medio paso hacia adelante, abrió los brazos de nuevo y la estrechó con fuerza contra su pecho.Los abrazos de Gabriel siempre eran así de profundos, así de intensos.Como si un solo abrazo pudiera durar hasta el fin de los tiempos.Camila cerró los ojos, le acarició la espalda con ambas manos y susurró:—Regresaré a verte muy pronto.Gabriel guardó silencio por un segundo antes de responder:—Te esperaré.Camila asintió sin pronunciar palabra.Al salir del hotel donde se hospedaba Gabriel, Camila no se atrevió a mirar atrás. Simplemente se bajó la gorra y s
Camila miró a Gabriel con sorpresa.Ese reloj era un modelo exclusivo de alta relojería, único en el mundo. La marca lo había diseñado este año especialmente para Gabriel, su valor era incalculable.A Gabriel le encantaba ese reloj y solo lo había usado una vez cuando fue a la Capital con Camila.Gabriel dijo con tono indiferente:—Él te ayudó, así que debemos darle un regalo de agradecimiento. No traje nada preparado, pero espero que no desprecie este reloj.—No, este es tu objeto más preciado.Justo cuando Camila iba a negarse, Gabriel la tomó por la cintura y silenció sus palabras.Le dio un suave beso en los labios, pero con una actitud firme, y dijo:—Precisamente porque es mi objeto más preciado, demuestra verdadera sinceridad.—Gabriel, ¿te encuentras bien? —preguntó Camila con la voz temblorosa, observándolo con inquietud.Las facciones del hombre siempre transmitían una inmensa superioridad. Era experto en ocultar sus emociones al hablar y actuar.Si no quería que alguien nota
Esta vez lo hicieron durante mucho tiempo. Gabriel sudó bastante. Por lo general, él era muy intenso, pero esta vez se sentía diferente. Camila sintió que estaba siendo excepcionalmente cuidadoso, tan suave como si tratara un tesoro. Como si quisiera grabar a fuego cada centímetro de su piel.—Gabriel, ¿sabes en qué estoy pensando ahora mismo?—¿En qué?—En el árbol del Palacio Imperial.Camila descansaba la cabeza en el brazo de Gabriel. Al ver la luz del sol cayendo sobre el hombro del hombre, recordó la foto que le había tomado a Gabriel ese día. Esa imagen seguía siendo el fondo de pantalla de su celular. Cada vez que el sol bañaba el cuerpo del hombre, lo hacía parecer una deidad, inalcanzable y etéreo. Sentía que solo en un hermoso sueño podría poseer semejante luz.—Si te gusta, iremos de nuevo cuando regreses al país —susurró Gabriel.—Me parece perfecto. De todos modos, tendremos que ir allá para la boda. Cuando termine la ceremonia, quiero ir contigo a probar toda la comid
Aunque la Corporación Díaz y la familia Díaz eran importantes para ella, Gabriel lo era aún más.También quería usar sus propias fuerzas para protegerlo, en lugar de ser egoísta y solo disfrutar de lo bueno que él le daba.Había confusión en los ojos de Gabriel al preguntar:—¿No quieres que me quede aquí?—No es que no quiera, es que no puedo permitir que te veas envuelto en una situación peligrosa por mi culpa.Temiendo que al decir demasiado Gabriel se preocupara aún más, Camila le tomó la mano y, usando como excusa al Grupo Torres y a la familia Torres, le explicó que si él pasaba mucho tiempo acompañándola en el extranjero, causaría inquietud en muchas personas.Además, las personas que los habían seguido la última vez seguían ocultas.Si realmente se trataba de algún enemigo poderoso al que Federico había ofendido, puede que en el país no se atrevieran a atacar a Gabriel, pero, ¿qué pasaría en el extranjero?Por muchos guardaespaldas que tuviera Gabriel, al final era imposible es
Al contrario, parecía perfume de hombre.Aunque Gabriel rara vez usaba perfume de hombre, asistía a muchos eventos y sabía distinguir perfectamente la diferencia.El brillo de sus pupilas se oscureció poco a poco y su expresión se volvió sombría de repente.A Camila le dio un vuelco el corazón. Al darse cuenta de que Gabriel podría malinterpretar la situación, le acarició las mejillas de inmediato.—No pienses tonterías, no es mi ropa, se la pedí prestada a alguien.—¿A alguien? ¿A quién? ¿Es ropa de hombre?Gabriel lo soltó casi sin pensar.Por lo general, lograba mantener la cabeza fría, pero de pronto una punzada de celos lo invadió, retorciéndole las entrañas.Aunque sabía que Camila nunca lo traicionaría, la simple idea de que cualquier hombre intentara acercarse a ella le provocaba un malestar insoportable.El cambio en la expresión de Gabriel fue evidente y Camila pudo sentir con claridad cómo cada músculo de su cuerpo se tensaba.—Tranquilízate —se apresuró a decir Camila para







