FAZER LOGINLa conversación de los niños continuó durante varios minutos y ninguno de los adultos intentó detenerla. Victoria descubrió que Camille y Eduardo habían construido entre ellos una comprensión que no necesitaba demasiadas explicaciones, porque ambos conocían esa sensación de observar los rostros de los mayores tratando de adivinar si una noticia podía cambiarles la vida.Mathis se acercó después y terminó sentándose junto a Camille, escuchando sin hacer preguntas hasta que Eduardo explicó que algunas veces odiaba los hospitales aunque supiera que eran precisamente los lugares donde ayudaban a que siguiera bien.—Yo odio las maletas —dijo Camille—, porque antes significaban que alguien podía decidir que tenía que irme.Isabel, que había llegado poco antes, bajó la mirada.Victoria sintió que aquellas palabras tocaban demasiadas heridas al mismo tiempo, pero no quiso convertir la conversación de los niños en otra discusión entre adultos.—Entonces podemos hacer algo —propuso—. Si alguna
Victoria mantuvo la mano alrededor del brazo de Adrián mientras el sonido de la alarma seguía extendiéndose por el edificio y seguridad intentaba determinar si realmente existía una emergencia o si todo había sido preparado para facilitar la salida de Daniel.Adrián miró hacia el pasillo por donde había desaparecido y después a ella.—Se nota que aun no se recupera al cien, no puede haber llegado muy lejos.Victoria reconoció inmediatamente la intención detrás de aquellas palabras.—Y tú recibiste un rozón de bala hace poco por seguir a un hombre que quería hacerte daño.La mandíbula de Adrián se tensó.—No es lo mismo.—Para mí sí lo es si terminas nuevamente en un hospital.Aquello consiguió que Adrián la mirara de verdad. La rabia seguía allí, mezclada con algo más difícil de admitir, pero Victoria no intentó decirle que debía dejar de sentirla porque sabía que hacerlo únicamente convertiría una emoción legítima en algo que tendría que esconder.—Cuando lo vi acercarse a ti —dijo A
Daniel no necesitó explicar mucho más. El hombre frente a él asintió y guardó el teléfono con las instrucciones que acababa de recibir, mientras Daniel volvía a mirar las fotografías. Ya no quería limitarse a observar cómo Montenegro reaccionaba cuando lo atacaban desde lejos; necesitaba acercarse, provocar algo real y demostrarle a Victoria que, cuando se sintiera amenazado, Adrián volvería a ser exactamente el mismo hombre que ella alguna vez había decidido abandonar.A la mañana siguiente, Victoria acudió a una nueva revisión médica. Adrián viajó con ella y el equipo de seguridad reforzó discretamente los accesos sin convertir el trayecto en una operación que terminara poniéndola todavía más nerviosa. Desde que comenzaron las dudas sobre los resultados anteriores, cada consulta se había transformado en una mezcla incómoda de alivio y temor, porque Victoria quería creer que Daniel había manipulado información, aunque también sabía que necesitaba escuchar a sus médicos antes de aferr
A la mañana siguiente, Victoria despertó antes que Adrián y permaneció algunos minutos observándolo dormir, algo que jamás habría admitido si él hubiera abierto los ojos en ese momento. La noche anterior habían conseguido olvidarse durante unas horas de Daniel, los medios y las opiniones de miles de personas que parecían sentirse con derecho a decidir quién era víctima, culpable o merecedor de perdón dentro de una historia que apenas conocían.Cuando Adrián finalmente abrió los ojos, encontró a Victoria mirándolo.—Eso es inquietante.—Estaba comprobando si realmente pareces menos arrogante dormido.—¿Resultado?—Inconcluso.Él sonrió y rodeó su cintura antes de acercarla.—Necesitas más evidencia.—Ya intentaste esa estrategia anoche.—Y funcionó bastante bien.Victoria se sonrojo aun desnuda e iba a responder cuando el teléfono de Adrián comenzó a vibrar.Ambos se quedaron quietos.—No quiero verlo —murmuró ella.Adrián dejó que continuara vibrando.—Entonces no lo veamos todavía.L
La repercusión de la declaración de Adrián fue muy distinta a lo que todos esperaban. Las opiniones seguían divididas y había quienes utilizaban cada frase para atacarlo, pero también comenzaron a aparecer comentarios de personas que reconocían algo poco habitual en un hombre acostumbrado a proteger su imagen: no había intentado negar lo ocurrido ni convertir sus malas decisiones en una historia romántica.Daniel seguía entre las sombras observando aquella reacción con creciente frustración.Cada filtración parecía producir el efecto contrario. Cuando había revelado el origen del riñón, Victoria y Adrián habían aparecido unidos frente al público. Cuando expuso la reacción de Adrián ante el embarazo, Montenegro había aceptado los hechos sin intentar limpiar su imagen y había terminado reforzando precisamente la diferencia que Daniel trataba de negar.Desde la mansión, Camila revisaba tendencias junto con su equipo.—Esto es extraño.Victoria se sentó frente a ella.—¿Qué cosa?—La conv
La siguiente filtración apareció antes de que terminara el día y, a diferencia de la anterior, tal y como la planeo Daniel no estaba dirigida directamente contra Victoria.Esta vez todo giraba alrededor de Adrián.Alguien había reunido fotografías, testimonios y registros relacionados con los días posteriores al descubrimiento del embarazo de Victoria. Había imágenes de Adrián entrando alterado a las oficinas, declaraciones empleados que recordaban discusiones y cambios repentinos dentro de la empresa, además de fotografías tomadas aquella noche en el bar donde había terminado bebiendo después de sentirse incapaz de manejar el miedo de perder a su esposa.La historia estaba cuidadosamente construida para contradecir la imagen que acababan de mostrar frente a las cámaras. El hombre protector y sereno que había sostenido a su esposa durante la declaración se transformaba, dentro de aquellas publicaciones, en un esposo incapaz de controlar sus reacciones cuando descubría que Victoria es







