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Capítulo 5

ผู้เขียน: Mabby
last update วันที่เผยแพร่: 2026-08-26 17:56:58

POV de Jace

—Ustedes adelántense. Yo voy detrás de ustedes —les dije a Brandon y Jay cuando llegamos a nuestro destino.

—¿Estás bien? —preguntó Brandon al notar mi repentino mal humor.

—Sí —respondí, encogiéndome de hombros.

Me quedé unos minutos dentro del coche, respirando profundamente mientras intentaba despejar la mente antes de entrar en la empresa.

—Hora de acabar con esto —murmuré al llegar a recepción.

La recepcionista me indicó rápidamente dónde estaba el ascensor y me dijo que alguien estaría allí para acompañarme hasta la sala de conferencias. No pasó desapercibida la mirada de arriba abajo que me lanzó.

Bueno, la mayoría de las mujeres me miraban como si fuera un dios sexual andante, así que nada nuevo.

—Soy Vanessa, señor. Es un placer conocerlo —dijo una mujer excesivamente emocionada en cuanto se abrieron las puertas del ascensor.

Tuve que contener las ganas de poner los ojos en blanco. Simplemente asentí y le indiqué que me mostrara el camino.

—El señor Grayson estará con ustedes en breve —escuché decir a alguien desde lo que supuse que era la sala de conferencias.

Pero esa voz…

Sonaba… familiar.

La puerta se abrió antes de que pudiera preguntarle algo a la mujer que tenía delante.

Solo pude quedarme mirándola, completamente incrédulo.

No podía ser.

Simplemente no podía ser…

Habían pasado seis años.

Seis putos años.

¿Qué se suponía que debía decirle?

¿Cómo iba a explicarle por qué la traté como lo hice aquel día?

¿Qué había pasado con su embarazo?

No podía haberlo interrumpido…

¿O sí?

—Pa… —quise llamarla, pero salió corriendo antes de que pudiera siquiera agarrarla o hacer algo.

M****a.

No podía dejar que volviera a desaparecer de mi vista.

—¿Está bien, señor? —preguntó Vanessa, pestañeando coquetamente.

Simplemente asentí y entré en la sala de conferencias, donde Brandon y Jay ya se habían acomodado.

Apenas podía procesar lo que el señor Grayson decía sobre el contrato. Me sentí sinceramente agradecido con Brandon y Jay porque parecían haberse dado cuenta de que yo no estaba concentrado y rápidamente tomaron el control de la conversación mientras yo simplemente asentía cuando era necesario.

—¿Alguno de ustedes, caballeros, quiere café? —preguntó el señor Grayson, mirándome directamente, como si la pregunta estuviera dirigida especialmente a mí.

Parecía que también había notado mi falta de concentración.

—Suena bien —respondió Brandon rápidamente, desviando la atención de mí, algo por lo que estuve más que agradecido.

—¿Vanessa? —dijo el señor Grayson, mirando a su empleada.

Pero sus siguientes palabras me dejaron completamente desconcertado.

—¿Por qué yo? ¿Qué pasó con Paige? Eso es lo único que ella hace bien —dijo, sin importarle que todos hubiéramos escuchado.

Esperaba que el señor Grayson se enfadara o algo por el estilo, pero simplemente suspiró, sacó su teléfono del bolsillo y marcó un número.

—Paige, tráenos café —dijo el señor Grayson casi inmediatamente.

Escuché que ella decía algo que no pude entender, pero por la expresión de Grayson era evidente que no le había gustado.

—Paige, simplemente haz lo que te he ordenado —dijo con el ceño fruncido.

Pero algo se removió dentro de mí.

Tenía la sensación de que Paige no recibía precisamente el mejor trato allí.

—Prepáralos todos negros y deja la leche y el azúcar a un lado —dijo finalmente antes de colgar.

—Su café llegará enseguida. Mientras tanto, ¿dónde estábamos? —dijo, retomando la conversación sobre el contrato.

Pero esta vez estaba completamente perdido.

No podía dejar de pensar en aquella llamada.

¿Por qué tenía un mal presentimiento respecto al trabajo de Paige allí?

Cinco minutos después, Paige entró con una bandeja en las manos y la atención de todos se volvió hacia ella.

Pero ella mantuvo la mirada fija únicamente en Grayson, evitando los ojos de todos los demás.

Aunque yo sabía que los míos eran los que más estaba evitando.

—Eh… el café, señor —dijo cuando llegó hasta donde estaba Grayson.

—Eso es —respondió, indicándole que repartiera las bebidas.

Brandon y Jay le dijeron cómo les gustaba el café y ella se los preparó rápidamente.

Cuando llegó hasta mí, no dijo nada.

Pero no podía culparla.

Estaba a punto de ahorrarle la molestia de preguntarme cuando me entregó una taza de café negro perfectamente preparado.

Sin decirme una sola palabra ni siquiera hacer contacto visual conmigo, salió de la sala.

Todos se quedaron sorprendidos.

Especialmente yo.

Ella se acordaba…

—Disculpen —dije justo cuando Paige salió.

Tenía la cabeza hecha un maldito desastre y no podía seguir sentado allí.

Necesitaba hablar con ella de alguna manera.

Sin esperar a que nadie dijera ni preguntara nada, salí de la sala.

Vi a Paige entrar en una pequeña oficina que supuse que era la suya.

Respiré profundamente varias veces y caminé hacia la puerta, llamando suavemente.

Podía escuchar su respiración agitada desde el otro lado y eso me hizo entrar un poco en pánico.

—¿Qué quieres, Vanessa? —escuché decir a Paige.

La forma en que sonó su voz me golpeó directamente en el corazón.

Cuando no respondí, unos minutos después la puerta se abrió, seguida de un fuerte jadeo de Paige.

—¿Podemos hablar? —dije finalmente al darme cuenta de que ella no iba a decir nada.

Simplemente continuó mirándome, con emociones imposibles de ignorar agitándose en sus ojos.

Ira.

Odio.

Dolor.

—Por favor, Paige —dije nuevamente.

—¿Qué coño quieres, Russo? —preguntó, pronunciando mi apellido como si le quemara la lengua.

—¿Ya estamos usando los apellidos? Vaya —dije, intentando aligerar el ambiente.

Pero la mirada que me lanzó dejó claro que no estaba para bromas.

—Adiós, Russo —dijo antes de cerrar la puerta.

—¿Abortaste a nuestro hijo? —pregunté finalmente.

Era lo que llevaba queriendo saber desde el instante en que la vi. Algo había cruzado por sus ojos, pero desapareció tan rápido que no pude identificarlo.

—Sí —respondió sin emoción alguna antes de cerrar la puerta sin decir una palabra más.

No sé qué me dolió más.

Si el hecho de que realmente hubiera acabado con nuestro hijo…

O que ni siquiera quisiera hablar conmigo.

Pero estaba seguro de que ambas cosas dolían muchísimo.

—¿Jace? —escuché llamar a Brandon, haciendo que me girara.

Fue entonces cuando me di cuenta de que la reunión había terminado.

—¿Cuánto tiempo llevas ahí? —pregunté en voz baja.

—El suficiente para saber que algo pasa contigo —respondió, cruzándose de brazos.

—Estoy bien… Grayson, ¿puedo hablar contigo en privado? —dije mientras regresaba hacia la sala de conferencias.

Grayson me siguió.

—Sal —le dije a Vanessa, que estaba ocupada escribiendo en una de las sillas.

Me miró sorprendida antes de salir rápidamente al darse cuenta de que estaba de muy mal humor.

—Señor Russo, ¿está todo bien? —preguntó Grayson cuando Vanessa salió, asegurándose de cerrar la puerta detrás de ella.

Al menos sabía lo que significaba la privacidad.

—¿Cuánto tiempo lleva Paige trabajando para usted? —pregunté, yendo directamente al punto.

—¿Así que esto tiene que ver con Paige? —preguntó.

—No respondas a mi pregunta con otra pregunta. Grayson, ahora mismo tengo muy poca paciencia —dije con cierta brusquedad.

Pero en ese momento me daba igual.

Estaba furioso y herido al mismo tiempo.

—Casi cinco años. ¿Por qué? —respondió.

—¿Qué sabes de ella? —pregunté, ignorando por completo su pregunta.

—En realidad, nada. Es muy reservada. Ni siquiera sé dónde vive exactamente, solo conozco la zona. Pero sé que tiene una formación académica bastante limitada —dijo.

Eso me tomó por sorpresa.

—¿Formación académica limitada cómo…? —pregunté, sin entenderlo del todo.

—No terminó la universidad. Solo tiene estudios de secundaria, pero es bastante inteligente. Por eso le di el puesto como asistente de Vanessa —explicó.

Noté algo en su voz mientras hablaba de Paige, pero no le di importancia.

—Espera. ¿Trabaja para esa… zorra? —pregunté con evidente disgusto.

Esperaba alguna reacción de Grayson, aunque solo fuera una mirada que me advirtiera que no hablara así de su empleada.

Pero no obtuve ninguna.

—Puede que no me creas, pero a mí tampoco me gusta. Sin embargo, eso es lo que su formación le permitió conseguir. Tenía excelentes calificaciones durante la secundaria, lo que siempre me hizo preguntarme por qué nunca fue a la universidad. Cuando se lo pregunté, simplemente dijo que sus padres no podían permitírselo. Pero no me lo creí. Con sus calificaciones podría haber conseguido una beca en prácticamente cualquier universidad que hubiera elegido. Aun así, nunca insistí —dijo, y su mirada se suavizó ligeramente.

—Mira, Jace, no debería contarte todo esto, pero desde el momento en que Paige entró con el café vi la forma en que la miraste y supe inmediatamente que entre ustedes había algo más de lo que parecía. Siempre he sido el peor jefe que Paige podría haber tenido, pero realmente me importa. Es como la hermana que nunca tuve. No importa lo que yo le haya hecho, ella siempre estuvo pendiente de mí cuando llegó el momento. Siempre estaré en deuda con ella por eso. Ella realmente es una persona increíble.

—Quiero que la despidas —dije finalmente, sorprendiendo a Grayson.

—Espera, ¿qué? —preguntó incrédulo.

—Quiero que dupliques todos los archivos que tengas sobre ella y los envíes a mi oficina esta misma tarde —añadí.

—Me temo que no puedo hacer eso, Jace —respondió Grayson con una expresión firme en el rostro, intentando conseguir que retrocediera.

Pero no iba a hacerlo.

—Nunca dije que tuvieras elección —respondí.

—No eres ningún dios, Jace, y nadie te adora. No puedes simplemente pedirme que despida a una de mis mejores empleadas sin motivo. Ella necesita este trabajo y yo necesito sus servicios —dijo, consiguiendo enfadarme aún más.

—Simplemente despídela, Grayson. Te pagaré si eso es lo que quieres —dije, elevando la voz.

—¿Pagarme?… ¿Me vas a pagar para que despida a alguien? —preguntó, completamente desconcertado.

—Sí. Ponle precio —respondí.

¿Quién habría pensado que todo lo que necesitaba era mencionar dinero?

—Cien millones de dólares —dijo, sonriendo con suficiencia como si acabara de ganar la lotería.

¿De verdad creía que yo no tenía esa cantidad?

—Hecho —respondí, sorprendiéndolo al instante.

—Espera… estás bromeando, ¿verdad? —preguntó.

—Recibirás el dinero en cuanto llegue a mi oficina y vea los documentos. Quiero a Paige fuera de aquí hoy mismo —dije antes de salir.

—Vámonos —les dije a Brandon y Jay, que todavía me estaban esperando.

—¿Qué fue todo eso? —preguntó Jay.

—Nada importante —respondí en un tono que le dejó claro que debía dejar el tema.

Lo entendió rápidamente.

Miré la puerta de la oficina de Paige antes de entrar en el ascensor.

No voy a dejarte escapar por segunda vez, Paige.

Tenemos muchas cosas que arreglar, y no podremos hacerlo si no quieres hablar conmigo.

Así que tendré que obligarte a hablar conmigo.

Te prometo que no quiero hacerte daño…

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