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Capítulo 4

مؤلف: Mabby
last update تاريخ النشر: 2026-08-24 20:28:26

Punto de vista de Jace

—Señor, su reunión empieza en treinta minutos —escuché decir a alguien desde la puerta. Me incorporé en el asiento y la tonta que tenía sobre las piernas cayó al suelo por no avisarme.

—De acuerdo. Avisa a Jay y a Brandon que salimos en diez minutos —dije con voz ronca. Ella asintió y salió a toda prisa. Acababa de matarme el momento.

—Levántate y lárgate —le dije a la tipa cuyo nombre ni siquiera sabía. No era de extrañar: me costaba recordar el de cualquiera de ellas.

—¿Qué? ¿Espera, qué? —preguntó, todavía en el suelo y con cara de confusión. ¿Acaso esperaba que la ayudara a levantarse? Si era así, mejor que se preparara para limpiar el suelo.

—Me oíste —respondí, concentrándome en los papeles de la mesa que necesitaban mi atención.

—No hemos terminado lo que empezamos —dijo intentando sonar seductora, pero solo logró enfurecerme más.

—No me hagas repetirlo, Janet —contesté intentando mantener la calma, aunque la impaciencia me ganaba terreno.

—¡Me llamo Brittany! —chilló, y eso fue la gota que colmó el vaso.

—Seguridad, saquen esta basura —dije al micrófono de los AirPods.

—Tienes que estar de broma —replicó ella, levantándose por fin y sacudiéndose el polvo. Parece que se dio cuenta de que no iba a limpiar el suelo a mi gusto.

—Señor —dijo uno de mis guardaespaldas desde la puerta. Asentí, invitándolo a entrar. Solo miré a la tipa y él entendió al instante.

—No te me acerques, yo sola puedo —dijo ella, agarrando el bolso y saliendo. Antes de irse, deslizó un papelito con lo que supongo era su número. Menuda furia la suya.

—Prepara la limusina negra. Tengo una reunión en unos minutos —le dije al guardaespaldas. Él asintió con un gesto seco y salió.

—Si llama alguien, ya sabes qué decir, ¿verdad? —le pregunté a mi secretaria mientras salía de la oficina, cerrando la puerta con llave.

—Sí, señor… ¿Y si llama su padre? —preguntó con voz bajita, sabiendo que tocaba un punto sensible.

—Como dije: ya sabes qué contestar —respondí, alejándome antes de decir algo de lo que pudiera arrepentirme.

—Vamos, ya llegamos tarde —oí a Brandon cuando salí del enorme edificio.

—No es como si pudieran empezar la reunión sin nosotros —contesté encogiéndome de hombros mientras subía a la limusina.

—Aun así no deberíamos llegar tarde. No deja buena imagen —insistió él. Puse los ojos en blanco.

—Deja de actuar como si fueras un santo. Estoy seguro de que tú tampoco tienes ganas de ir —dije, girándome hacia él.

—Al menos soy mejor que este cabezón. No paraba de quejarse de que le habías jodido el momento. Al parecer estaba a punto de conseguirlo cuando mandaste a Jamie a buscarnos —dijo, refiriéndose a mi hermano pequeño, que le sacó la lengua.

—No te pedí que me lo recordaras —murmuró Jay, y me eché a reír a carcajadas.

—La ironía de haberme jodido el momento a mí mismo —dije entre risas.

—¿Eso significa que soy el único cuerdo y decente de los tres? —preguntó Brandon. Jay y yo le lanzamos una mirada escéptica.

—Eso es porque dices que tienes novia y que la amas. Es gracioso cómo Lisa te convirtió en un perrito enamorado —comenté.

—No lo entenderás hasta que una chica te quite el suelo de debajo de los pies —respondió, ignorando las miradas que le dedicábamos Jay y yo.

—Sí, claro. Eso no va a pasar —dije negando con la cabeza.

—No estés tan seguro. Después de todo, aquella chica del instituto lo consiguió. ¿Cómo se llamaba…? Ah, sí: Paige —dijo, y me quedé congelado a medias.

—Es verdad, hermano. Nunca nos contaste qué pasó realmente entre ustedes dos —añadió Jay, y de golpe se me murió el humor.

—Como dije antes: nada. Simplemente nos cansamos, decidimos tomarnos un descanso y ella se mudó —murmuré, apartando la mirada.

—Claro, claro… Pero sigues colgado de ella —insistió Brandon, sin creerme ni una palabra. Yo no pude decir nada. Seguí recordando aquel día como si hubiera sido ayer, el día que todavía me persigue…

Flashback

—¡No puedes negarlo todo así como así! —me gritó Paige mientras se le llenaban los ojos de lágrimas. Me mostraba su dolor, cuánto le dolían mis palabras, pero yo no podía pensar con claridad después de la noticia que acababa de soltar.

—Pues míralo —contesté con indiferencia, tirándome en el sofá junto al escritorio.

—Tenemos que encontrar una solución a este embarazo. No puedes esperar que aborte a nuestro bebé —dijo. ¿Quién había hablado de abortar? Claro que ella no lo haría… pero yo no podía. Tenía un futuro por delante.

—Tu bebé, no el nuestro —solté, sorprendiéndonos a los dos. La quería, pero no podía. Mi padre no lo tomaría a la ligera y no podía permitir que nada se interpusiera entre mi futuro y yo.

—¿En serio estás negando que te acostaste conmigo y que me dejaste embarazada? —me gritó, dejando por fin caer las lágrimas. En ese momento tuve la tentación de abrazarla, pedirle perdón, aceptar al bebé y buscar una solución… pero algo me retenía, clavado en el sitio.

—Mira, acepto que me acosté contigo, pero desde luego no te dejé embarazada. ¿Por qué no les preguntas a todos tus numerosos amantes? A lo mejor uno de ellos admite que te soltó su semen —dije, intentando parecer impasible ante sus lágrimas mientras por dentro me moría. Sabía perfectamente que no tenía ningún otro novio ni ningún otro chico aparte de mí, pero tenía que decir algo, cualquier cosa.

—¿De qué estás hablando? No tengo ningún otro novio aparte de ti —dijo, mientras las lágrimas le caían sin control.

—Oh, por favor, sálvame el drama. Cuando termines con esta función, vete y cierra la puerta al salir —contesté, porque ya estaba al borde de perder el control. Solo quería ignorar las advertencias de mi padre, abrazarla, besarla, lo que fuera para detener sus lágrimas… pero sabía que él no estaba de broma.

—Para que lo sepas: si alguien te pregunta quién es el responsable de esa cosa que llevas dentro y se te ocurre decir mi nombre, te prometo que negaré haberte conocido jamás. Y créeme cuando te digo que te haré la vida imposible —dije por fin, entrando en el baño y cerrando la puerta detrás de mí. No sin antes ver la expresión destrozada de su cara. En ese instante me arrepentí de todo lo que acababa de decir, pero ya no podía retractarme. Dejé de oír su voz y sus llantos, así que asumí que se había ido. Y sí, se fue de verdad. Se fue para siempre. Nunca más la volví a ver……

Presente

La busqué por todas partes. Su madre estaba hecha un desastre sin ella, y eso alimentaba todavía más mi culpa. No volvió a la escuela. Su madre me mostró la carta que dejó, y ahí me di cuenta de que había cometido el mayor error de mi vida.

Tuve que encontrar la forma de ayudar a su madre sin que ella supiera que yo era la causa de todo. Hasta el día de hoy siempre me aseguro de hacerle un hueco. Desde aquello no ha vuelto a ser la misma, pero creo que está mejor de lo que estaría sin mi ayuda.

Cada día me siento a preguntarme: ¿adónde se fue? ¿Dio a luz? ¿Se quedó con ese hijo después de todo? Si lo hizo, quiero saber si es niño o niña, si se parece a mí, a ella o a los dos. ¿La volveré a ver alguna vez? ¿Podré pedirle perdón? ¿Sigue viva? Sé que no debería pensar así, pero no puedo evitarlo. Desde aquel día no hay ni rastro de ella en ninguna red social. He contratado a montones de detectives y todos regresan con poco o nada que ayude a encontrarla.

A menudo le echo la culpa a mi padre de todo esto. Él sabía que estaba embarazada y me obligó a rechazarla. Usó su dinero a su favor una vez más. Ahora sé que eso no es una excusa, pero en aquella época dependía de su dinero. Si hubiera cumplido su amenaza, me habría quedado sin nada. Todavía no puedo mirar a mi padre de la misma manera después de aquel día. Sentí que me odiaba. Lo único que le importaba era su dinero. Ahora que yo he hecho el mío por mi cuenta quiere fusionar nuestras empresas, pero no se lo voy a permitir. Que se vaya al infierno por todo lo que me importa……

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