تسجيل الدخولNatalia se había aseado temprano aquella mañana y había desayunado lo que Nicolás había pedido para ella.Una vez que terminó, encendió rápidamente el televisor de la sala de estar del hotel. Como no podía asistir al lanzamiento de las colecciones, no quería perderse absolutamente nada.Vio el desfile mientras comenzaba y observó a las modelos caminar por la pasarela.No pudo evitar dar pequeños saltos y chillar en la habitación cuando vio a la modelo llevando el diseño que ella había hecho.Aunque no estaba presente en el salón para ser anunciada más tarde al mundo como la diseñadora que había hecho ese vestido, sintió que una sensación de satisfacción se asentaba en lo más profundo de su corazón.Observó pacientemente mientras el desfile avanzaba. No podía permitirse perderse el momento en que Lucas la anunciaría como la diseñadora de aquel vestido.En el fondo, ya sabía la frase que Lucas utilizaría, y la había repetido una y otra vez en su mente.Sabía que diría algo como...—...
Al día siguiente, Lucas estaba de nuevo de pie junto a sus paredes de cristal cuando Marco entró corriendo en su oficina.—Señor, tengo noticias sobre el último lugar donde vieron a su esposa —anunció casi sin aliento mientras intentaba recuperar el aliento.Los ojos de Lucas se abrieron de inmediato y se volvió hacia Marco.—¿Dónde? —Las palabras salieron disparadas de sus labios.Los labios de Marco se separaron, pero no salió ni una sola palabra. Por la expresión de su rostro, Lucas podía ver su dificultad para hablar.La mirada de Lucas bajó hasta la tableta que tenía en la mano derecha y, desde donde estaba, pudo ver algo parecido a una foto en ella.Con cuatro zancadas largas y rápidas, acortó la distancia entre ellos y le arrebató la tableta a Marco, haciendo que este retrocediera de inmediato.La mandíbula de Lucas se tensó mientras miraba fijamente a Natalia, que estaba sentada junto a Nicolás. Deslizó el dedo por la pantalla y vio varias fotos. En una de ellas, ella le sonre
Nicolás estaba ocupado cumpliendo con la última tarea de su agenda para ese día cuando Ruiz entró de repente corriendo en su oficina.—Señor —lo llamó, con voz urgente.—¿Ha visto las noticias?La urgencia en su voz hizo que Nicolás dirigiera la mirada hacia él.—Casa Delgado organizará el desfile de moda dentro de tres días —dijo Ruiz, con una voz que reflejaba seguridad.Las cejas de Nicolás se juntaron.—¿Dieron alguna razón para el cambio de fecha? —preguntó Nicolás, con sorpresa en la voz.Ruiz sacudió la cabeza. Se acercó y le tendió su tableta a Nicolás.Nicolás la tomó y revisó rápidamente la noticia. Después de un rato, se la devolvió a Ruiz.Comenzó a preguntarse cuál podría ser la razón del cambio.—Señor, ¿sabe cuál podría ser la razón del cambio? —preguntó Ruiz con calma.Nicolás sacudió lentamente la cabeza, todavía parcialmente absorto en sus pensamientos.—¿Cree que Natalia podría tener alguna idea al respecto?Su pregunta hizo que Nicolás volviera al presente, y algo
Los ojos de Natalia se abrieron lentamente ante la claridad de la habitación, y su mirada cayó sobre los techos blancos.La luz natural se filtraba a través de las cortinas blancas de la habitación, pero, a pesar de lo luminoso que estaba el día, no le molestaba en absoluto, ya que ahora estaba desempleada.Lo primero que le vino a la mente fue el incidente ocurrido en Casa Delgado hacía dos días, cuando vio a Elena encima de Lucas en su oficina.Se mordisqueó el labio.Comenzó a preguntarse qué hacer, ya que no podía quedarse sin hacer nada. Todavía quería ser la mejor diseñadora de moda de Madrid, y no iba a conseguirlo quedándose en el hotel todo el día.Giró lentamente la cabeza hacia el reloj de pared redondo y dorado de la habitación. Ya habían pasado las nueve de la mañana.Desde aquel día, ni siquiera había salido de su habitación en ese hotel. Se había quedado encerrada dentro, pensando y haciendo cálculos.Mientras tanto, en su oficina, Lucas acababa de terminar de llamar ot
El llanto de Natalia fue espontáneo. Pero cuanto más lloraba, más sentía que su determinación ardía en su interior. Después de un rato, levantó la cabeza y se secó las lágrimas de los ojos como si no acabara de llorar a mares. Nicolás, que la estaba observando, incluso se sorprendió de lo rápido que reaccionó. Para cuando Natalia levantó la cabeza, le sorprendió descubrir que ya estaba oscuro, aunque el Parque del Retiro y todo el Estanque Grande seguían brillando intensamente bajo las luces que rodeaban el lugar. Después de secarse bien el rostro, se volvió hacia Nicolás y forzó una sonrisa. —Gracias, Nicolás —dijo con calma, con una voz que reflejaba sinceridad. —Eres la única persona que ha creído en mí. Aquellas palabras de Natalia atravesaron el corazón de Nicolás, y las comisuras de sus labios se movieron ligeramente. En el fondo, se alegraba de haber ido a buscarla. Apartó la mirada de ella y la fijó en el lago que tenían delante. De repente, sintió ganas de enseñarle u
—¿Por qué me estás buscando? —preguntó Natalia con calma, volviéndose para mirarlo.Forzó una sonrisa en su rostro que ni siquiera llegó a sus ojos.—¿Cómo supiste siquiera que estoy aquí?Nicolás apoyó las manos en las escaleras detrás de él, inclinándose hacia atrás.—Te dije antes que puedo averiguar cualquier cosa que quiera. Siempre que quiera saber algo, puedo averiguarlo —respondió con calma, casi con indiferencia.Natalia soltó un bufido en cuanto lo escuchó.—Ustedes, los peces gordos, sí que saben cómo salirse con la suya en todo —respondió casi distraídamente.Sus palabras le habían recordado a Lucas y al señor Richard, y a cómo Lucas había podido llegar hasta el señor Richard a pesar de que estaba lejos de Madrid.Nicolás se encogió de hombros.—Supongo que es una de las ventajas de ser alguien importante —respondió con calma.Los labios de Natalia se estiraron un poco más, pero no dijo nada.El silencio se instaló entre ellos, y eso hizo que Nicolás se sintiera muy incómo







