ログインAl mediodía siguiente, Federico fue a la oficina de Vanessa para informarle sobre el proyecto inmobiliario en el interior del país.Era un proyecto crucial, de él dependía que el Grupo León pudiera abrirse paso en ese mercado.—Si no ves ningún problema, daré las instrucciones para seguir adelante.Federico, impecablemente vestido de traje, se quedó sentado frente a Vanessa mientras ella terminaba de leer el plan. Vanessa no encontró ninguna objeción.—Está bien. Hagámoslo así.—Bien.Federico cerró la carpeta y consultó su reloj.—¿Almorzamos juntos?Vanessa lo rechazó con amabilidad:—No, tengo cosas que hacer. La próxima vez.Iba todos los días al hospital a ver a Bianca, como haría también ese día, pero su negativa no tenía nada que ver con la visita.Federico se encogió de hombros.—Está bien, la próxima vez. Pero, señorita, su boda ya está cerca. Quisiera darle un regalo; espero que lo acepte.Federico sacó una caja del bolsillo del saco. Vanessa la abrió, sorprendida, y encontró
Al ver que aquello no parecía afectarla, Rafael asintió.—Ya le di instrucciones a Ricardo para que se encargue.Vanessa vaciló unos segundos:—¿Cuándo crees que decidirá actuar?Rafael contempló sus ojos inteligentes y serenos. Sonrió.—En el momento que estás pensando.Vanessa le sonrió con complicidad a Rafael, quien ahora sí la conocía.—Entonces tendremos que prepararnos bien. Natalia no sobrevivirá esta vez, pero Alexis no debe saberlo.Rafael sonrió.—¿Quieres que Alexis no se entere de lo grave que está Natalia para que vaya a rescatarla?Vanessa sonrió radiante.—Ves, quien mejor me conoce eres tú, señor Cisneros.Rafael le acarició con cariño la punta de la nariz.—Las órdenes de mi esposa se cumplen siempre.Vanessa sonrió al pensar en la inmensa fortuna de tener a alguien que la comprendiera, la consintiera y la apoyara sin condiciones.***La noticia de que Natalia estaba gravemente herida se extendió pronto entre la élite.Los hombres que Alexis había enviado para ayudarl
Vanessa permaneció indiferente ante Natalia, quien, con la cara desencajada y los ojos muy abiertos, ni siquiera había alcanzado a acercarse a ella cuando Rafael se interpuso para protegerla.—Tú...La mano con la que sujetaba la navaja fue perdiendo fuerza. El olor a sangre impregnó el aire y Natalia bajó lentamente la cabeza.La navaja se le había hundido en su abdomen.Entonces lo entendió.Era una navaja de hoja invertida, que se clavaba hacia atrás al intentar apuñalar a alguien, como Natalia había intentado hacer con Vanessa, a quien odiaba con toda su alma.Había empleado todas sus fuerzas para intentar matarla de una puñalada, pero ahora tenía toda la hoja clavada en su propio abdomen, mientras la sangre le corría por la herida y caía gota a gota sobre el piso.—Te buscaste tu propia ruina.Rafael la miró con repugnancia. Hasta su voz carecía de calidez. Natalia nunca le había agradado. Cuando Yolanda la llevó a casa, le bastó una mirada para considerarla demasiado falsa.Su so
Seguía siendo igual que antes, aterrador y repulsivo, ¡y pensar que la despreciaba tanto!, pero no importaba. Por sus expresiones, probablemente no sabían que había recuperado la memoria.Y, al pensar que tampoco tenían claro si había participado en el ataque a Juana, Natalia habló con más seguridad.—De verdad no sé nada. Doña Juana y yo nunca hemos tenido problemas; no tendría motivos para hacerle daño. Aunque no les caiga bien, no pueden acusarme falsamente.—¿Todavía sigues fingiendo?—Natalia... No, espera —dijo Vanessa con frialdad. Le parecía ridícula aquella actuación y no pensaba darle más oportunidades.—Natalia Lozano, mejor dicho. Fingiste perder la memoria, te aliaste con Alexis para matarnos a Rafael y a mí, y después apoderarte del Grupo Firax, ¿verdad?A Natalia se le aceleró el corazón.—Vanessa, no sé de qué estás hablando. ¿Cómo puedes pensar mal de mí tú también?Natalia la miró con expresión lastimera y extendió la mano con cautela para agarrar la ropa de Vanessa,
El pez había mordido el anzuelo, Natalia fingía haber perdido la memoria.Si Juana “recuperaba” la memoria y despertaba de su supuesto coma, la farsa de Natalia quedaría al descubierto.¿Cómo iba a permitir que doña Juana siguiera con vida?En el auto, cuando estaban por llegar al hospital, Vanessa miró a Rafael y volvió a preguntarle para asegurarse:—Alexis se salvó y ahora tiene a Damián y a Sunita como respaldo. Rafa, su principal objetivo en este momento eres tú. ¿De verdad lo tienes todo previsto para no salir herido?Rafael se volteó hacia Vanessa, le apretó la mano y entrelazó los dedos con ella.Con la mirada firme, le prometió:—Ahora que te tengo, tendré aún más cuidado. No dejaré que me pase nada, y mucho menos a ti o a nuestro bebé.Bajó la mirada hasta su vientre, donde el embarazo aún no se notaba.Vanessa le creía, creía en él de todo corazón.—Está bien.Al llegar al hospital, entraron juntos en la habitación, donde Natalia, que estaba inmovilizada junto a otra mujer v
—¡Vaya que tenía bien pensado su plan!Vanessa se rio con desprecio. Su expresión se enfrió porque, para empezar, ni siquiera era él quien le había salvado la vida.Pero, aunque lo hubiera sido, Vanessa ya había perdido toda esperanza en él desde aquella vez que la dejó plantada cuando iban a registrar su matrimonio por lo civil.Emilio se quedó sentado en el suelo, sin fuerzas y sin decir nada más. Rafael, en cambio, lucía una actitud burlona.—Con tanta confianza, parece que yo estuviera de más.¿De dónde sacaba que podía competir con él?Aunque Vanessa había estado enamorada de Alexis, no iba a renunciar a un esposo tan bueno como él para elegir a ese idiota.Rafael se acercó a Emilio y lo miró con aire de superioridad:—Dime los datos de contacto que conozcas y te enviaré a otro país.Emilio se quedó atónito. Era evidente que no le creía.—¿No me estás engañando?—¿Tienes otra opción? —Rafael sonrió con frialdad.Una sola mirada suya bastó para que Emilio se sintiera diminuto e ind







