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Capítulo 1208

Author: Ámbar O.
—Ya casi es Año Nuevo. Aprovecha las vacaciones para descansar.

Por los ojos de Leandro pasó fugazmente una sombra. Sí, otra vez llegaba el Año Nuevo. Faltaban menos de diez días. Durante todos esos años no se había permitido un solo descanso en la búsqueda de su hermana, decidido a cumplir la última voluntad de sus padres.

En el extranjero hacía mucho que se había acostumbrado a estar solo. Este año ya no estaba solo. Tenía a su hermana.

—Bueno, ya. Ahora resulta que, igual que el maestro, apre
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  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 1210

    —En ese entonces, la familia vivía en un barrio antiguo de Cartaluz y se llevaba bien con una vecina a la que le decían doña Socorro; se frecuentaban mucho. Si encontramos a doña Socorro, tal vez podamos averiguar el año y el mes reales en que nació Rebeca.Lamentablemente, Socorro había regresado a su pueblo, en el interior del país. A Vanessa se le iluminaron los ojos.—Entonces búsquenla hasta dar con ella.—Sí, señorita.Daniel asintió y, tras asegurarse de que Vanessa se encontraba bien, se retiró. Vanessa siguió revisando los documentos. Todos estaban relacionados con los proyectos recientes, y Federico se había encargado de ellos personalmente. A simple vista, no había ningún problema.Vanessa dudó. ¿De verdad lo había juzgado mal? Cuando terminó de revisarlos, ya casi era hora de salir.Bianca escribió en el grupo para preguntarles cuándo tendrían tiempo de ir juntas de compras y al spa, y así cumplir la promesa que habían hecho la vez pasada, cuando sus resultados médicos sali

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 1209

    Cada palabra sonaba firme y contundente. Cada pregunta era un reclamo que iba al corazón de Yolanda. Yolanda se quedó pasmada apenas un instante, pero no sintió culpa.—Tú lo tuviste todo desde que naciste, pero Alexis no pudo crecer al lado de su padre. Nunca vas a entender lo que sufrió. ¡Rafael, lo último que debiste hacer fue llevar a la muerte a tu hermano! ¡Ya le quitaste a su mujer! ¿Por qué, por qué no pudiste perdonarle la vida?Yolanda estaba fuera de sí. Las lágrimas le caían de los ojos rojos y temblaba de furia. Si no hubiera un vidrio de por medio, se habría lanzado sobre él para estrangular con sus manos a ese hijo desnaturalizado. Nunca debió haberlo traído al mundo.—Él solito se cavó su tumba. Yo no hice más que darle lo que buscaba.Rafael se rio. Su mirada se fue volviendo despiadada.—Si me hizo venir solo para decirme esto, no tengo tiempo para seguir escuchando.Hizo ademán de colgar el teléfono. Desesperada, Yolanda golpeó el vidrio con la mano.—¡Espera!Rafael

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 1208

    —Ya casi es Año Nuevo. Aprovecha las vacaciones para descansar.Por los ojos de Leandro pasó fugazmente una sombra. Sí, otra vez llegaba el Año Nuevo. Faltaban menos de diez días. Durante todos esos años no se había permitido un solo descanso en la búsqueda de su hermana, decidido a cumplir la última voluntad de sus padres.En el extranjero hacía mucho que se había acostumbrado a estar solo. Este año ya no estaba solo. Tenía a su hermana.—Bueno, ya. Ahora resulta que, igual que el maestro, aprendiste a sermonear.Leandro levantó la mano para darle unas palmaditas en la cabeza, pero la bajó antes de alzarla siquiera a media altura.—Los autos con el nuevo sistema de conducción autónoma llevan un tiempo en el mercado y han tenido muy buena respuesta. Llevan dos meses seguidos en el primer lugar de ventas, y hasta en Norvania se abrieron mercado rápidamente. Vanessa, lo lograste.Ese año se había convertido en la joven más exitosa. Todas las miradas estaban puestas en ella. Era una deslu

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 1207

    Vanessa llegó a la puerta de la oficina de Leandro, y el asistente le dijo que él estaba en una llamada. Vanessa no dejó que el asistente la anunciara. Tocó la puerta y entró. Escuchó a Leandro decir:—Está bien. Lo que te guste comer, lo que quieras comprar, cómpralo. No tienes que cuidarme el dinero. Además, es tu cumpleaños; yo quisiera que escogieras todavía más regalos. Cuando termines de comer con tus amigos, apártame un rato y te acompaño a partir el pastel, ¿te parece?Leandro hablaba con dulzura, en voz baja, para consentir a quien estaba al otro lado de la línea.Era la primera vez que Vanessa lo veía tan tierno. Hablaba con muchísimo cuidado, como si temiera que una sola palabra dicha en voz alta asustara a la persona con la que hablaba.Era fácil imaginar cuánto quería a esa hermana.—Bueno, ahora mismo te lo transfiero.Sin siquiera colgar, Leandro le hizo una transferencia. No había notado que Vanessa había entrado; no tuvo tiempo de mirarla y volvió a preguntarle a su he

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