로그인Él, siempre tan imponente y elegante, ya de por sí apuesto, vestía un costoso traje hecho a la medida. Con solo estar allí de pie, lograba opacar todo a su alrededor.Vanessa se quedó paralizada por un instante.Era Rafael. ¿Qué hacía él ahí?Vanessa no esperaba encontrárselo allí. A pesar de que ya estaban casados, el corazón se le disparó de todas formas.Le daba la extraña sensación de que, aunque eran un matrimonio legal, parecía que estaban teniendo una aventura a escondidas.Era una situación muy rara.—¡Señor Cisneros! —exclamó alguien.Vanessa volvió a la realidad y enseguida escuchó a Itzel murmurar con gran emoción.—¡Dios mío, es Rafael! Vanessa, ¿crees que haya venido a buscarte a ti?Vanessa mostró una actitud de incomodidad, sin saber qué responder.La verdad era que ni ella misma lo sabía.Rafael entró caminando junto a Leonardo. Dio un rápido vistazo al grupo y asintió a modo de saludo.—¿Interrumpo su reunión de trabajo? —preguntó.Al decir eso, sus ojos oscuros se pos
De pronto, escuchó su voz grave y adormilada por encima de ella.—Tranquila, no te muevas.Acto seguido, el brazo que la envolvía la apretó con un poco más de fuerza, como si temiera que fuera a escaparse.Vanessa se quedó paralizada. Al contemplar su cara atractiva, que también reflejaba cierto cansancio, sintió un nudo inexplicable.Al final, se contuvo para no despertarlo y, abrazados, se quedaron dormidos.***Después de esa noche, la dinámica entre ambos tomó un matiz diferente de forma natural.Rafael volvió a ser el mismo de antes: le pedía a Juana que le preparara caldos nutritivos y le enviaba mensajes para avisarle en dónde estaba.Al ver esa actitud durante dos días seguidos, Vanessa por fin se convenció de que él ya no estaba enojado y pudo estar tranquila.A decir verdad, le gustaba bastante esa vida matrimonial, tan pacífica y estable.Lo más importante era que Rafael resultaba ser excepcional en todos los sentidos.Salvo por el pequeño detalle de que ya tenía a alguien m
Vanessa lo negó.—No quiero.Hizo una pausa y explicó lo de esa noche:—Además, en serio no pensaba contratar a un acompañante. Bianca solo estaba de mal humor y lo dijo en broma, ella no es de esas.Su carita se veía muy seria mientras lo miraba sin pestañear, explicando. No quería que él siguiera malentendiéndola.Ese tipo de malentendidos eran muy desagradables.Y con Alexis ya había tenido más que suficiente.Rafael sintió que toda su molestia desaparecía. Sus labios se curvaron ligeramente.—¿Estás segura?—Sí, estoy segura.Vanessa asintió con seriedad otra vez, casi como si fuera a levantar la mano para jurarlo.Rafael no pudo evitar sonreír al verla así. Sus facciones marcadas se suavizaron un poco.—Por ahora te creo.El peso que sentía por fin se alivió. El nudo que tenía desde hacía rato desapareció y se sintió mucho mejor.***Rafael se dio una ducha y se acostó junto a ella.El aroma a cedro llegó a la nariz de Vanessa. Esta vez no se puso nerviosa.Llevaban varios días si
Vanessa había estado un poco decaída en los últimos tres días, sin muchos ánimos para nada, así que contestó con desgano y colgó el celular.Cuando entró la tercera llamada, contestó casi sin mirar el identificador.La voz grave de Alexis sonó al otro lado de la línea, cargada de un obvio buen humor.—Vanessa, felicidades. El guion es todo un éxito, te vas a hacer famosa.Al escuchar su voz, Vanessa se sobresaltó un poco, como si hubiera despertado.No se había fijado en la pantalla; jamás debió contestar un número desconocido.—¿Llamaste solo para decir estupideces? Entonces ya puedes colgar. —Vanessa no tenía la más mínima intención de hablar con él y se preparó para cortar la llamada.—Espera, Vanessa. Tengo algo que decirte.Alexis la detuvo antes de que colgara. Por miedo a que no le creyera, se apresuró a añadir:—Es sobre Rafael.Vanessa detuvo su mano y arrugó la frente.—¿Qué estás tramando ahora?Alexis notó que, en efecto, todo lo relacionado con Rafael le importaba demasiad
Vanessa se quedó atónita al escuchar eso.“¿Me gusta?”Se había sentido tan mal la noche anterior, ¿se había enamorado de Rafael?***Cuando Vanessa bajó las escaleras, le dolía un poco la cabeza; seguro era por haberse acostado tan tarde.Se frotó las sienes con suavidad y fue a sentarse al sofá.—Doña Juana, ¿tiene alguna pastilla para el dolor de cabeza? —preguntó.—Sí —respondió Juana desde la cocina—. En seguida se la llevo.Al poco tiempo, el ama de llaves regresó y le entregó el medicamento junto con un vaso de agua tibia.Tras tomarse la pastilla, Vanessa se sintió mucho mejor.—Gracias. —Le dedicó una sonrisa.Cerró los ojos y se recargó en el respaldo; arrugó la frente y echó la cabeza un poco hacia atrás, encontrando una posición más cómoda.De pronto, unas manos se posaron sobre sus sienes y comenzaron a masajearlas con delicadeza.La técnica no estaba nada mal, y Vanessa sintió un gran alivio.—Gracias, doña Juana, qué amable es usted —dijo con una sonrisa relajada.La per
Vanessa dejó escapar un quejido por el dolor y lo empujó.—Me lastimas.El dolor le enrojeció los ojos y se le llenaron de lágrimas. Lo miró con resentimiento y su voz pastosa dejó al descubierto su indignación.—Rafael, me estás lastimando.“Ni siquiera contraté a esos modelos en serio, ¿por qué se enoja tanto?”Rafael no había dejado de arrugar la frente ni por un segundo. Siguió robándole el aire, besándola con una intensidad brusca y dominante.Al recordar lo que había pasado en el bar, la furia lo dominaba, convirtiendo aquel beso en un acto puramente posesivo.—¿No querías experimentar? —preguntó—. Entonces aguántate.Le empezó a quitar la ropa. Sus movimientos habían perdido toda la delicadeza de antes; ahora parecían más bien un castigo.Era una sensación muy desagradable.Vanessa se resistió y le golpeó el pecho. Al verlo tan indiferente e implacable, sintió que estaba frente a un completo desconocido.O tal vez, ese siempre había sido el verdadero Rafael.Incapaz de contener
Al ver que Vanessa no decía nada, Rafael se acercó un paso y levantó una ceja.—¿Es lo único que vas a preguntar?Ella lo miró a los ojos, dudando un poco. Después de un momento, por fin se animó a hablar.—Alexis le dio mi guion a Natalia, así que decidí que voy a demandarlo.Rafael no lo pensó dos
Suspiró largo y apretó los puños. —Es solo un matrimonio por contrato que puede terminar en cualquier momento. Solo me estoy retirando por voluntad propia, ¿qué tiene de malo lo que pido? —preguntó con la voz quebrada.Rafael, que era mucho más alto que ella, bajó la mirada y notó las lágrimas que
Esa noche Vanessa estaba de muy buen humor, así que se tomó un par de copas de vino tinto. Por desgracia, no resistía mucho el alcohol y al poco tiempo ya se sentía algo mareada.Se levantó de la mesa, pero casi no podía sostenerse. Con la cara roja, se apoyó en la silla para mirar a Rafael; lo veía
—¿No que quería cancelar el compromiso? Ya veré si en serio se atreve a hacerlo cuando regresen mis papás —dijo Alexis para sí mismo.Él sabía mejor que nadie cuánto lo amaba Vanessa. ¡Habían pasado cinco años! Para complacerlo, una heredera que no sabía ni cómo acercarse a la estufa, había aprendid






