Compartilhar

Celos de Contrato

Autor: Emya snair
last update Data de publicação: 2026-09-03 19:34:35

CAPÍTULO 7

---

No dormí.

La frase de Adrián me quemaba: _"Vas a tener que besarme otra vez. Pero esta vez porque tú quieres."_

¿Yo querer besarlo? Claro que no. Me obligó. Me salvó. Me odia. Yo lo odio. Ese era el trato.

Pero no podía sacarme de la cabeza su mano en mi cintura durante el almuerzo con mi madre. Ni cómo me había defendido. Ni cómo había mentido tan bien que por un momento yo también lo creí.

A las siete de la noche, la estilista volvió. Esta vez no era vestido crema de primera dama.

Era rojo otra vez. Pero diferente. Largo, abierto en la espalda hasta casi la cintura, con una abertura en la pierna que llegaba hasta arriba. Zapatos de vértigo. El cabello suelto, como a él le gustaba. Como yo era.

—El señor Blackwood dijo que te vieras... inolvidable — dijo la chica, poniéndome un collar de diamantes que no era mío.

—¿Y tú le haces caso a todo lo que él dice?

—Cuando paga así, sí.

Me reí. No tenía opción.

Adrián me esperaba abajo. Se había puesto un esmoquin negro. Cuando me vio bajar por las escaleras, se quedó quieto. No dijo nada. Solo me recorrió completa, despacio, desde los pies hasta los ojos.

—Demasiado — dijo al fin, con la voz ronca.

—¿Demasiado qué? ¿Feo? ¿Vulgar?

—Demasiado para ellos. Van a mirarte todos.

—¿Y eso no es lo que quieres? ¿Que miren a tu esposa enamorada?

Se acercó y me tomó la mano. Me puso un abrigo largo sobre los hombros.

—Quiero que me miren a mí. No a ti. Pero ya es tarde para cambiarte.

La subasta era en el Museo de Arte Moderno. Puras paredes blancas, gente blanca con copas de champaña y joyas que costaban casas.

En cuanto entramos, todas las miradas fueron para nosotros. Los flashes. Los susurros. _La foto. Es ella. La del contrato._

Adrián no me soltó. Su mano en mi espalda desnuda me quemaba. Me presentaba: "Mi esposa, Valeria". Yo sonreía. Actuaba.

Y entonces lo vi.

Sebastián Blackwood. En el centro, con un traje gris claro, guapo como un pecado caro, levantando una copa hacia nosotros.

—Hermano. Cuñada. Al fin llegaron. Pensé que después de la foto de ayer no iban a querer salir de la casa.

Adrián se tensó.

—Sebastián.

—Valeria, estás... — Sebastián me miró sin disimular. De arriba a abajo. Deteniéndose demasiado en la abertura de mi pierna. — ...Impresionante. Ahora entiendo por qué mi hermano rompió su regla de oro de no mezclar negocios con placer.

—¿Y cuál era esa regla? — pregunté, incómoda.

—Nunca enamorarse de una Bennett — soltó riendo.

Sentí cómo la mano de Adrián en mi espalda se convirtió en garra. Posesiva.

—Cuidado — dijo Adrián, en voz baja, solo para él.

—Tranquilo. Solo estoy felicitando. Aunque, Valeria, tengo que decirte algo. Si te aburres de lo serio que es mi hermano, yo soy mucho más divertido. Y no tengo cláusulas de contrato para tocarte.

Me tomó la mano y me la besó. Sus labios se quedaron un segundo de más.

Yo no alcancé a reaccionar. Adrián sí.

De un solo movimiento, me jaló hacia él, me pegó contra su pecho y me besó.

No fue un beso para la foto. No fue un beso actuado.

Fue un beso de marca. De celos. De furia. Me tomó la cara con las dos manos, me abrió la boca con la suya y me besó delante de todos, haciéndome gemir bajito sin querer.

Escuché a alguien decir "Dios mío" y un flash dispararse.

Cuando me soltó, yo estaba sin aire, con las piernas temblando y los labios hinchados.

Sebastián nos miraba con una sonrisa torcida. Había ganado. Había provocado exactamente eso.

Adrián me miró a los ojos, respirando fuerte, todavía sosteniéndome.

—Regla número dos — me susurró al oído, para que solo yo oyera —. Nadie más te toca. Nadie. ¿Entendido, esposa?

No pude contestar. Todavía sentía su lengua en la mía.

—Entendido — logré decir.

—Bien. Porque la próxima vez que alguien te bese la mano, le rompo la boca.

Me agarró de la cintura y me llevó al salón de la subasta, dejándome a todos mirándonos, con el collar temblando sobre mi pecho y el corazón a mil.

Sebastián tenía razón en algo.

¿Cuánto iba a durar esto?

Yo ya no sabía si quería que durara doce meses o para siempre.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • El Contrato De Mi Enemigo   Limpiar Su Nombre

    capitulo 16---Salimos de la oficina y todo el piso nos miraba. Yo con los ojos hinchados, Elena agarrándome del brazo.—Que miran. Vuelvan a trabajar, que el chisme no les paga el sueldo.Nadie respiró hasta que se cerró el elevador.En el restaurante me pidió dos copas de vino.—Para los nervios. Si vas a ser Blackwood, vas a tener que aprender a tomar en horas de oficina.Le di un sorbo y ella me tomó las manos.—Mi amor, me pediste que te ayude a limpiar el nombre de tu papá. Y lo vamos a hacer. Pero antes tienes que entender con quién estamos lidiando.—¿Por qué?—Porque mi padre fundó todo esto. No Arturo. Arturo llegó sin un peso. Con buena cara, mucha labia, y se casó conmigo por la plata de mi familia. Yo siempre lo supe.—Como Sebastián.—Igualito. Por eso Sebastián hizo lo que hizo con tu papá. Lo aprendió de él. Creen que pueden tomar lo que quieran sin trabajar.—¿Y entonces cómo le limpiamos el nombre a mi papá si necesitamos a Arturo?—Exacto por eso. Si lo digo yo sol

  • El Contrato De Mi Enemigo   La Madre de Adrian

    CAPÍTULO 17—Contesta.Sebastián ya se había ido, dejándonos la bomba en la oficina. Yo estaba frente a Adrián, con el escritorio entre los dos.—Valeria, no es como él dice.—Entonces dime cómo es. ¿Sabías que tu hermano hundió a mi papá?Silencio. Ese silencio que ya conocía. El que usaba cuando no quería mentir, pero tampoco quería decir la verdad.—Lo supe después — dijo al fin, con la voz baja —. Dos días después de que firmaras. Mi contador me mostró los movimientos. Sebastián compró todas las deudas de tu papá a propósito, las infló y me las vendió a mí. Para que yo tuviera que cobrarle.—¿Y me dejaste casarme contigo sabiendo eso?—Si te decía la verdad, no te ibas a casar conmigo. Y yo necesitaba... — se detuvo.—¿Qué necesitabas? ¿Una esposa falsa?—Necesitaba que no te fueras. Tu papá me llamó llorando esa noche, Valeria. Me dijo que te ibas a ir del país con Mateo para no verlo quebrar. Yo no podía dejar que te fueras.Me sentí mareada. Me senté en mi escritorio, que ya no

  • El Contrato De Mi Enemigo   Celos en la Oficina

    CAPÍTULO 16Después de lo de Mateo, Adrián se volvió loco.Pero no loco de gritos. Loco de control.—Desde hoy trabajas aquí.—¿Qué?Estábamos en su penthouse. Eran las 7 de la mañana. Yo me estaba alistando para ir a la universidad y él ya estaba con el celular, cancelando cosas.—Tu universidad queda muy lejos. Y hay muchos... compañeros. Aquí puedes estudiar tranquila. En mi oficina. Conmigo.—Adrián, no puedo estudiar finanzas en tu oficina de CEO.—Puedes. Te pongo un escritorio al lado del mío.—Eso no es estudiar, es estar encerrada contigo.—Exacto.Lo miré. No estaba bromeando. Tenía ojeras, no había dormido después de lo de Sebastián y mi papá.—Estás celoso de Mateo.—Estoy celoso hasta del aire que respiras si no lo respiro yo primero — dijo, sin vergüenza —. Ese tipo te dijo "bebé" y yo llevo un mes intentando que me digas "amor" sin que sea actuado. Así que sí, estoy celoso. Y no me voy a disculpar.Me crucé de brazos.—¿Y si digo que no?—Entonces te acompaño a la unive

  • El Contrato De Mi Enemigo   El Ex Que Vuelve

    CAPÍTULO 15Maldivas fue perfecto.Demasiado perfecto.Cuatro días sin celulares, sin prensa, sin Sebastián comentando nuestras fotos. Solo Adrián y yo en una cabaña sobre el agua. Desayuno en la cama, besos con sabor a coco, y por primera vez dormir abrazados toda la noche sin excusas de aire acondicionado dañado.Yo pensé que nada podía arruinar eso.Hasta que aterrizamos en Bogotá.Prendí mi celular y tenía 27 mensajes de un número que había borrado hace un año.*Mateo.*Mi ex. El que me dejó cuando mi papá quebró. El que me dijo "Valeria, tú ya no eres tú sin plata".—Valeria, ¿quién es Mateo? — Adrián estaba detrás de mí, viendo mi pantalla por encima de mi hombro.—Nadie. Basura vieja.—Basura vieja que te escribe "tenemos que hablar, es urgente, es sobre tu papá".Me giré. Él ya no sonreía. Tenía la mandíbula marcada otra vez, como el día de la subasta.—Es mi ex-novio. No importa.—Si escribe sobre tu papá, sí importa — me quitó el celular de la mano —. ¿Qué sabe él de tu papá

  • El Contrato De Mi Enemigo   Rienda Suelta al Placer

    *CAPÍTULO 13: MALDIVAS - LA NOCHE QUE NO NOS CONTUVIMOS* Llegamos a Maldivas a las 4 de la tarde. El avión privado de Adrián aterrizó y había un bote esperándonos solo para nosotros dos. Yo nunca había visto un mar así. Transparente. Como si fuera mentira. —Bienvenida a nuestra luna de miel, señora Blackwood — me dijo Adrián, con gafas oscuras y con mi mano agarrada como si yo me fuera a caer al agua y perderme. —Todavía no me creo que estamos aquí. De verdad. —Créetelo. Te traje a la mitad del mundo para que no haya papás, ni mamás, ni hermanos, ni prensa. Solo tú y yo. El hotel era una villa sobre el agua. Toda de madera, abierta, con una cama gigante que daba al mar y una piscina privada que se unía con el océano. Entramos y dejé la maleta en el piso. Adrián cerró la puerta con seguro. Dos veces. Con candado. —Por si acaso — dijo, riéndose, pero serio. Yo me asomé al balcón. El viento me pegaba el vestido. —Valeria. Me giré. Él estaba detrás de mí, sin gafas, m

  • El Contrato De Mi Enemigo   Contrato Real

    CAPÍTULO 13—Firma aquí.Adrián puso un papel frente a mí, en la misma mesa donde firmé el primer contrato hace un mes.Mi corazón se paró.—¿Otro contrato? Adrián, dijimos que...—No es lo que crees. Lee.Lo leí.No era un contrato de divorcio. Era todo lo contrario.*CONTRATO DE MATRIMONIO REAL*_Yo, Adrián Blackwood, declaro que el contrato anterior queda anulado.__Cláusula 1: Valeria Bennett Blackwood ya no me debe nada. La deuda de su padre queda pagada. Para siempre.__Cláusula 2: Este matrimonio ya no dura doce meses. Dura lo que ella quiera que dure. Si dice un día, es un día. Si dice para siempre, es para siempre.__Cláusula 3: La regla número dos se mantiene. Nadie la toca. Solo yo. Pero ahora porque ella quiere que solo yo la toque, no porque yo lo ordene.__Cláusula 4: Yo, Adrián Blackwood, me comprometo a besarla todos los días no porque tenga que hacerlo para la foto, sino porque quiero.__Cláusula 5: Yo, Adrián Blackwood, declaro que estoy enamorado de mi esposa. Desde

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status