로그인Le pregunté, claramente preocupada:—¿Te pasa algo? Ayer te vi montar a caballo. ¿Fue por eso?Al notar mi inquietud, se quedó mirándome un instante con sorpresa. Luego sonrió y negó con la cabeza.—No, no es nada.A partir de entonces, pasé todos los días acompañando a Enzo. Claro que, aunque toda mi atención estaba puesta en él, no me había olvidado de Lorenzo.Durante ese tiempo, me encargué de hacer correr el rumor de que tenía una amante. En poco tiempo, la noticia se extendió por toda la ciudad.Las mujeres de la alta sociedad miraban con desprecio la conducta de Lorenzo. El asunto no tardó en llegar a oídos de Lady Isabella.Su abuela era despiadada. En cuanto se enteró, ordenó que castigaran de inmediato a Lorenzo con veinte latigazos. Me contaron que lo azotaron hasta dejarlo inconsciente.Y, para colmo, sin esperar siquiera a que sus heridas cicatrizaran, lo obligó a arrodillarse en el salón de los antepasados.Todos sabían que siempre había mimado a su nieto y que jamás le d
Su mirada se posó directamente sobre mi cuello.Había algunas marcas ambiguas: huellas que Enzo había dejado al besarme una y otra vez la noche anterior.Lorenzo clavó la vista en esas señales delatoras, con los ojos inyectados de furia.—¿Te acostaste con él? ¿Cómo pudiste?Lo miré directamente a esos ojos llenos de celos y rabia, y la situación me pareció totalmente absurda.Estaba celoso y arrepentido, pero yo ya no era tan ingenua como para creer que realmente me amaba o que le dolía verme casada con otro hombre.Lo que Lorenzo lamentaba, en el fondo, era simplemente que el pájaro que siempre había tenido bajo su control hubiera escapado de la jaula.Y lo que realmente odiaba no era otra cosa que la sensación de haber perdido algo que consideraba suyo.—Lorenzo, bájate de tu pedestal —lo miré con frialdad—. El día en que cambiaste el nombre en la solicitud de matrimonio a propósito, debiste imaginar que esto terminaría ocurriendo.Desvié la mirada hacia Lena y esbocé una sonrisa le
Seguí a Enzo hasta la suite nupcial. El ambiente estaba impregnado de un suave y fresco aroma a flores de osmanto. Enzo sonrió y me dijo:—Ya es tarde. Será mejor que descanses.Tal vez fue porque la tensión finalmente se había liberado, pero terminé durmiendo de corrido hasta el mediodía.En cuanto la sirvienta notó que ya estaba despierta, se sonrojó levemente y se acercó para ayudarme:—Señorita Selena, el Don me dijo que ya habló con Lady Isabella. No hace falta que vaya a verla hoy; prefiere que se quede aquí y descanse.Después de asearme y arreglarme, salí al patio.Pero en el mismo instante en que empujé la puerta, vi a Lena arrodillada justo en la entrada. Tenía el rostro pálido y lucía completamente demacrada. Al mirarla más de cerca, noté que su ropa estaba algo desarreglada.Se me revolvió el estómago. Sabía que su aspecto no presagiaba nada bueno.Efectivamente, en cuanto Lena me vio, se arrastró de rodillas hasta donde estaba, me sujetó del dobladillo del vestido y suplic
Después de haber sido herido, Lorenzo quedó confinado a la cama; ya no podía desplazarse sin la ayuda de una silla de ruedas.Sabía que, en cuestión de horas, toda la ciudad estaría comentando cómo Lorenzo se había enfrentado a su propio tío por una mujer.Para entonces, no solo él y la familia Cammarata quedarían en evidencia, sino que Selena y los Kane también se convertirían en el centro de las burlas.En la iglesia reinaba un silencio absoluto. Todos contenían la respiración, sin atreverse a emitir el más mínimo sonido.Caminé lentamente hacia Lorenzo.Por un instante, una chispa de esperanza iluminó su rostro. Pero, apenas un segundo después, levanté la mano y le propiné una bofetada tan fuerte que su cabeza giró bruscamente hacia un lado.Las pupilas de Lorenzo se dilataron y me miró con completo asombro. Con voz gélida, sentencié:—No tienes derecho a hablar así de mi esposo. ¿Acaso crees que la familia Kane es tan ingenua? ¿De verdad piensas que organizaríamos una boda sin ant
El salón quedó en un silencio absoluto. Los invitados se miraban unos a otros, confundidos. El rostro de Lady Isabella había palidecido por completo.Con los ojos enrojecidos, clavó la mirada en Lorenzo y gritó con furia:—¿De qué estás hablando, insolente? Hoy es la boda de tu tío. No tienes derecho a hacer semejante escándalo aquí. ¡Que alguien lo saque de inmediato, si es necesario a la fuerza!—¿La boda de mi tío? ¿Cómo es eso posible? Se supone que Selena y yo somos los que vamos a casarnos...Varios guardaespaldas lo sujetaron firmemente por los hombros. Él permaneció aturdido durante unos segundos. Pero justo cuando iban a arrastrarlo fuera de la iglesia, comenzó a forcejear con desesperación.—¡Es imposible! ¡Selena es mi prometida! Crecimos juntos; hemos estado comprometidos durante años. ¿Cómo va a casarse con mi tío? ¡Tiene que haber un error! ¡Abuela! ¡Selena, di algo, por favor!Yo respondí con voz helada:—¿Qué error podría haber?En ese momento, el asistente sostuvo resp
Aquel día, mi madre me llevó a conocer a Lady Isabella. Ella estaba encantada conmigo y me llenó de obsequios costosos. Fue también la primera vez que vi a Enzo.Una vez terminadas las formalidades, se dirigió a su hijo:—Enzo, las camelias del jardín están en su máximo esplendor. Sé que a Selena le gustan mucho. ¿Por qué no la invitas a dar un paseo?Asentí con voz suave y lo seguí hacia el exterior.Al contrario de lo que decían los rumores, Enzo no era ni una bestia temible ni un ser cruel y despiadado.Era atractivo, elegante y se comportaba como un verdadero caballero.De hecho, era tan amable y respetuoso que resultaba difícil imaginar que fuera el jefe de una organización mafiosa.Caminamos junto al lago y hablamos durante un buen rato.Su trato atento y discreto consiguió calmar poco a poco la inquietud que llevaba en el pecho. De pronto, una mirada intensa y penetrante se clavó en mí.Me giré y encontré a Lorenzo, quien había llegado sin que lo advirtiera.Al notar que lo hab







