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CAPÍTULO 32

作者: Newt writes
last update 公開日: 2026-10-17 22:09:44

—¡Crescent Zuri King! ¿Acabas de aclarar que tu cita no es con un hombre, sino con *dos*? —gritó mamá con una furia desatada, y los dos hijos dieron un respingo en sus asientos.

—Mamá, ojalá pudiera explicarlo, pero es tan complicado. Ni siquiera sé qué decir, porque yo misma sigo en shock, pero sé que los quiero —intentó razonar Crescent con su madre, con la voz temblorosa.

—Me das mucha pena, Crescent. Creía que tu padre y yo te lo habíamos dado todo, la mejor crianza, educación, vida y comod
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    —Espera, vuelve un poco atrás. ¿Has dicho que *gruñen*? —la expresión del señor King se tensó al instante, como si una sombra helada hubiera cruzado el día.—Sí, papá. Una locura, ¿verdad? Pero conmigo se comportan como cachorros perdidos, siempre ansiando mi atención y olisqueándome en cuanto nos acercamos. Y para que sea aún más raro, siempre dicen que soy suya para siempre. Ya lo tengo grabado a fuego en la memoria, porque lo repiten cada vez que me ven hablando con otro chico, como si fuera un mantra obligatorio que tengo que aprenderme. —Crescent imitó sus voces graves en broma, aunque la imitación se quedó a medias cuando se echó a reír, hasta que notó que su padre miraba al frente con la vista perdida, completamente absorto en sus pensamientos.—¿Papá? ¿Papá, estás bien? Parece que estás a kilómetros de aquí —intentó devolverlo a la realidad.—Perdona, no hagas caso a tu viejo. Tenemos que volver antes de que tu madre me desuelle vivo. Recoge tus cosas mientras guardo estas cab

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    Crescent no habría sabido describir su noche; solo una palabra le vino a la mente: *inquieta*. Pero la mañana llegó pronto, cuando su padre la despertó a las 6:00 de la mañana para su carrera matutina de siempre. En un día normal, le habría encantado correr a su lado, ganándole casi siempre en la meta, aunque sabía que él solía dejarla ganar por diversión. Esa mañana, sin embargo, sintió que todo tenía mucho que ver con los destrozos emocionales de la noche anterior.Después de correr, fueron directos al gimnasio de casa, levantando pesas y llevando las cintas al límite. En todo ese rato no hubo ni una conversación casual, salvo sus órdenes secas y tajantes para que mantuviera el ritmo. Para cuando por fin volvieron a la casa, eran las 10:00 de la mañana, más o menos.Aún no había visto a mamá desde que habían llegado, a menos que se hubiera escapado a hacer la compra del sábado. Crescent subió corriendo a su cuarto a ducharse y cambiarse. Al bajar de nuevo, encontró a Kalvin en la co

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    —¡Crescent Zuri King! ¿Acabas de aclarar que tu cita no es con un hombre, sino con *dos*? —gritó mamá con una furia desatada, y los dos hijos dieron un respingo en sus asientos.—Mamá, ojalá pudiera explicarlo, pero es tan complicado. Ni siquiera sé qué decir, porque yo misma sigo en shock, pero sé que los quiero —intentó razonar Crescent con su madre, con la voz temblorosa.—Me das mucha pena, Crescent. Creía que tu padre y yo te lo habíamos dado todo, la mejor crianza, educación, vida y comodidades, ¿y ahora nos dices que has caído bajo el hechizo vudú de dos hombres a la vez? —el señor King la miró con una pesada mezcla de decepción y dolor.—Siento que estés decepcionado, papá —susurró ella, mientras unas lágrimas gruesas le llenaban los ojos y se obligaba a no parpadear para que no se derramaran.—Kalvin, ¿por qué no la disuadiste de esta locura? ¿Te das cuenta de que va a arruinarse la vida entera si esto se sabe? ¡¿Qué va a pensar la gente de ella, deseando a dos amigos?! —le e

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    Con un movimiento rápido y practicado, Crescent le dio un manotazo con la palma abierta en la nuca a Kalvin, que soltó un chillido y se tambaleó hacia delante.—¡Ay! ¿Y eso por qué? —se frotó la zona a la defensiva.—A ver, en la frase más corta posible, ¿por qué demonios le dices a mamá que tengo una *cita*? —lo regañó Crescent, fulminándolo con la mirada.—Deberías alegrarte de que no dije *citas*, pero aun así, tiene que saber lo que pasa en tu vida. No puedes esconderlo para siempre. Aunque mi objetivo principal era, desde luego, pura y simple venganza —sonrió con malicia.—Te odio tanto. Ay, Kal, ¿qué les voy a decir este fin de semana? ¿Que salgo con dos tíos y ni siquiera sé explicar por qué me atraen los dos? En sentido literal, se supone que no puedes querer a dos hombres a la vez, lo que también significa que me mandarán al manicomio de un momento a otro. —Crescent paseó de un lado a otro antes de desplomarse en el borde de la cómoda, al borde de un ataque de pánico en toda

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    —¿Me estás diciendo que, después de llorar a mares en mi hombro y arruinarme el Versace, todavía tuviste la cara de echarlos esa noche? ¿Por qué? —preguntó Kalvin, todavía totalmente confundido y con el ceño muy fruncido.—Deja de mirarme como si hubiera cometido un crimen atroz. Solo jugaba sobre seguro, y además la verdad es que todavía no me fío de mí misma a solas con ellos —razonó Crescent con un leve encogimiento de hombros.—Sí, te entiendo perfectamente. Tienes unos hombres de primera en tu nido, Crescent Bear. Casi me desmayo yo también; si no fuera hetero, me encantaría darles un buen azote a esos culos —bromeó, abanicándose la cara con las manos de forma dramática, lo que le valió una mirada mortal de Crescent.—Son míos, Kal. No lo olvides nunca. No me gusta compartir, así que guárdate tus pensamientos pervertidos —replicó ella, negándose a tomarse la broma a la ligera.Kalvin estalló en carcajadas.—¡Solo te estoy picando! Al menos has recuperado tu brillo. De verdad que

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    —Lo siento, de verdad que lo siento. Por favor, perdonadme. Sé que soy terca, pesada y estúpida, pero... —Crescent se ahogó en sus sollozos, convencida de que los había perdido. Estaba segura de que su camisa quedaría completamente arruinada cuando terminara, pero le dio igual. Necesitaba sentir su calidez y su aroma, aunque fuera por última vez.—Nena, ¿por qué lloras? Te estás haciendo daño. Estamos aquí —murmuró Lucian, y Lucius se colocó detrás de ella para crear su propia burbuja privada, dejando fuera al resto del mundo mientras profundizaban el abrazo como si fuera el último. Se empaparon de la calidez y el consuelo mutuos que encontraban en los brazos del otro.—Eh... me doy por aludido y me voy —Kalvin se aclaró la garganta, anunciando su presencia y su marcha con una sonrisa cómplice que hizo que Crescent se pusiera de un rojo carmesí furioso.—¡Qué modales los míos! Kalvin, estos son mis jefes: el señor Sterling y el señor Sterling. Chicos, este es Kalvin Crawford, mi mejor

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