LOGINEl carruaje real me espera fuera de mi casa. David cumplió su palabra al dejar pasar el mes de luto, pero ya es hora de que esté en sus brazos. Camino hacia la puerta, estiro mi brazo para abrirla, pero esta me vibraba. Trago con fuerza ese nudo atorado en mi garganta, inhalo con profundidad apretando la manilla y finalmente la halo para abrir la puerta.
A simple vista se puede encontrar alrededor de diez hombres, cinco a mi servicio y cinco al servicio de David, olfateo reconociendo el olor de algunos; los mismos que se burlaron cuando escucharon que era la esposa de un humano, ahora están con cuerpo firme y la vista en alto, mostrando respeto. Con mis manos, tomo parte de mi vestido y lo alzo para poder dar mis siguientes pasos. Antes de que llegue al carruaje, me hablan.
—Mi señora —la voz de Cale me hace detenerme— nosotros no podremos ir. Ahora que se casará con un alfa, nosotros debemos volver con su padre, le pertenecemos a él.
Cale se inclina haciendo una reverencia, al igual que los otros cinco. Con media sonrisa llena de nostalgia, acepto que se vayan y me despido de cada uno, luego se transforman en lobo para marcharse por el bosque. Subo al carruaje con ayuda de uno de los hombres, cuando estuvimos listo arrancamos.
En el camino, solo podía pensar en cómo mi corazón se estrujaba por esos cinco lobos que me cuidaron y estuvieron a mi servicio, doy un suspiro largo por los viejos recuerdos mientras veo mi antiguo hogar se va alejando de mi vista.
La llegada al castillo pasa cómo cámara lenta, el jardín que tienen me indica que su terreno es bastante amplio, además de que es muy verde; claro, es el jardín del rey. El carruaje se detiene en el castillo del rey, me abren la puerta haciéndose notar una alfombra roja larga hacia la entrada y a los lados de esta hay dos filas de caballeros con armaduras. Uno de los hombres de David se pone al frente de mí ofreciendo su mano para ayudarme a bajar, eso hago para luego caminar. No he visto a David a mi alrededor, ¿Así piensa tratar a su luna? Ojalá mi cuerpo fuera más valiente que mis pensamientos, no estaría haciendo esto y si lo hago es por la Diosa lunar.
—Bienvenida a su nuevo hogar —una mujer con traje de servidumbre me espera en la puerta y hace una reverencia— permítame llevarla a su habitación en dónde será arreglada para su boda.
La mujer se incorpora, se da la vuelta y entra al castillo, mientras que yo la sigo, el cual es muy alto por dentro y con objetos valiosos. Tengo entendido que todo esto fue construido por los lobos, ofrendas para la Diosa lunar, todo se hizo a como ella quería. Nuestros pasos se acaban y supongo que es porque hemos llegado.
—¿Y David? —es lo primero que quiero preguntar antes de entrar.
—Con el rey —responde con una sonrisa que me da calidez.
—Muchísimas gracias, ¿cómo te llamas?
—Olive, para servirle mi señora —hace otra reverencia.
—Lindo nombre.
Le devuelvo la misma sonrisa agradable y entro a mi habitación, para ser recibida con todos los preparativos de la boda. Este castillo tiene cerca un pueblo, construido también por los mismos lobos, es decir que todos aquí somos lobos, el único humano que quedaba, era mi esposo, pero sus empleados vivían muy lejos o dormían ahí, así que, por su muerte, el territorio se ha ampliado.
Ya solo faltaba mi cabello y el vestido, pero sinceramente no creo que entre ahí. El sonido de la puerta abrirse llama mi atención, entrando una mujer rubia con vestido verde elegante, en su rostro no lleva emoción alguna, y por su pequeña corona en su cabeza, me hace deducir que es una princesa, así que, me levanto de mi asiento para hacer una reverencia.
—Princesa...
No escucho nada de su parte, alzo un poco la mirada y ella está viéndome por debajo de su nariz, con un gesto que me hace creer que huelo feo.
—¿Por esto fue que David me cambió? —habla de forma despectiva.
—¿Disculpa?
Me incorporo, abriendo mis ojos, no creo haber escuchado bien.
—No deberías, visto que David es un mujeriego. —Se encoge de hombros. Me rodea con su caminata para analizarme.
—¿Mujeriego por tener dos esposas? —pregunto arqueando una ceja.
—No, querida, se acuesta con cualquier mujer que se le atraviese, quien sabe si ahora lo está haciendo —se burla tan fuerte que me siento pequeña— aunque me sorprende que se haya casado con una de ellas.
—Soy su luna, no una cualquiera —confieso.
Ella abre bien su boca, deteniéndose frente a mí.
—Así que es por eso —cierra su boca y asiente lentamente— bueno, así seas su luna, David hace lo que se le dé la gana. —me susurra.
Mis palabras son interrumpidas cuando la puerta se abre de golpe, y ahora sí, es David.
—Micaela, salté —le ordena con rudeza.
Ella sonríe y se voltea.
—¿Qué tiene de malo conocer a mi... hermana de leche?
Micaela suena muy burlona, casi que no podía enseriarse.
—¡Ahora! —le grita con tanto que enojo que me hace retroceder.
Ella deja de jugar con él y le hace caso yéndose de ahí, como si su objetivo fue logrado. ¿David cómo se atreve a tratar a su mate así? ¿Acaso no sintió amor por ella? Entiendo que no escogemos por amor a nuestras parejas, pero yo creo que con el tiempo al menos le tomas cariño.
—Mantente alejada de ella —me reprocha como si esto haya sido mi culpa. Uno mis cejas, enseriándome.
—Eso está difícil si viviremos aquí reconociendo que este es el castillo del Rey, o sea, el padre de ella.
Mi comentario irónico no le agrada, los agujeros de su nariz se agrandan para luego dejar botar aire por ellos.
—David, ella es la hija del Rey, ¿No temes de lo que te pueden hacer por como la tratas? Suficiente con casarte conmigo. Aunque sabemos que debemos aceptarlo, no es agradable. ¿Acaso no la amas para respetarla? —Ladeo mi cabeza a un lado mientras junto mis cejas.
Este hombre tiene problemas de ira, ¿cómo el pueblo lo querrá como Rey? Ese será mi trabajo, supongo.
—No me casé con ella por amor. Es solo mi mate —responde en un tono áspero.
Mis ojos se mueven observando cada detalle de su mirada.
—¿Entonces corro con la misma suerte? —Mis palabras salen en un chillido mientras alzo mis cejas.
Un movimiento de él me llama la atención, su brazo se ve tenso marcándose las venas y más abajo se logra ver como su mano se cierra en un puño, ¿Acaso piensa golpearme? Bueno, si él primer día quería matarme. Él es un guerrero, tiene que matar hasta un bebé si es necesario.
Su respiración cada vez es más fuerte y acelerada. Cierro mis ojos con fuerza, esperando alguna reacción de su parte el cual no quiero ver, pero escucho cómo todo en él se tranquiliza, su respiración y sus latidos. Apenas abro mis ojos, él se esfuma de mi vista.
¿Por qué me afecta tanto? Estoy aquí por serle leal a la Diosa Lunar, no estoy para enamorarme. Aunque... es lo que mi corazón anhela, porque ya he pasado mucho tiempo al lado de alguien sin sentir lo que llaman amor. Al principio pensé que me enamoraría de Nabal, ¿Saben? Aquella ilusión de sentirse enamorado, pero es que él era un cerdo. Y tal vez David tiene su carácter, pero las palabras que me dijo aquella noche me marcaron tanto que me hicieron ilusionarme.
Sí, quiso matarme porque se sintió desafiado por mi ex esposo, pero en el momento en que yo me entrometí, supo que quería que yo fuera su esposa, llámenme loca, pero fue demasiado romántico para un hombre como él. Supongo que eso solo fue para convencerme a casarme, ¿Y ahora? No tengo escapatoria. Lo siento madre loba, pero no pienso estar con alguien así. Será difícil escapar de esta fortaleza, pero lo intentaré. La Diosa no debería castigarme, he hecho mucho por ella.
Permito que todas las mujeres a mi alrededor terminen de arreglarme para la boda, aunque el vestido se siente muy pesado para huir.
Me encojo de hombros ante sus palabras.—El hombre hace lo que sea por la mujer que verdaderamente quiere —respondo, haciéndolas enojar a punto de que ambas se ponen rojas.Ahora me da mucha curiosidad saber esta dinámica familiar, aunque comparado a mi vida anterior, puedo con esto. Todos hacen silencio con la llegada del Rey, nosotras nos levantamos y agachamos la mirada. David se posa a mi lado, y hasta que el Rey no se sienta en la mesa, nosotros tampoco lo hacemos. Antes de sentarme, David corre mi silla como todo un caballero y luego se sienta él. Veo que eso le arde más a sus exes y en el fondo siento una gran victoria, David reconoce que debemos estar unidos y debemos vernos fuertes, como una gran pareja.El Rey hace una seña con su dedo para que la servidumbre comiencen a traer la comida. Alrededor de seis personas dejan los platos con comida en la mesa, entre ellas está la joven Olive con una jarra en mano, quien fue muy amable de recibirme y llevarme a mi habitación ayer. C
Caminando por el pasillo del castillo hacia mi boda, rodeada de hombres para mi seguridad. Nos dirigimos hacia el salón real, guiándonos de una alfombra como si fuera la dirección de mi propio matadero. No veo salida alguna para esta situación, hasta que veo una puerta abierta con una luz que no me deja reconocer que hay detrás, sin embargo, opto por atravesar la puerta con rapidez y cierro está detrás de mí.La puerta empieza a agitarse, la azotan desde el otro lado para poder abrirla. Veo a mi alrededor, buscando como sellarla, pero la vara que veo está un poco lejos de mí. Así que espero mientras pienso en cómo alcanzarla.—Hay que llamar a David, ahora —escucho que dicen del otro lado y presiento como sus pasos de van alejando.Aprovecho la oportunidad de sujetar una vara más gruesa, encajándola entre las puertas para evitar que la abran. Aunque, son lobos, tal vez no tuvieron la fuerza de tumbarme, pero la vara sí, de todas formas, es para ganar tiempo.Corro hacia el fondo, igno
El carruaje real me espera fuera de mi casa. David cumplió su palabra al dejar pasar el mes de luto, pero ya es hora de que esté en sus brazos. Camino hacia la puerta, estiro mi brazo para abrirla, pero esta me vibraba. Trago con fuerza ese nudo atorado en mi garganta, inhalo con profundidad apretando la manilla y finalmente la halo para abrir la puerta.A simple vista se puede encontrar alrededor de diez hombres, cinco a mi servicio y cinco al servicio de David, olfateo reconociendo el olor de algunos; los mismos que se burlaron cuando escucharon que era la esposa de un humano, ahora están con cuerpo firme y la vista en alto, mostrando respeto. Con mis manos, tomo parte de mi vestido y lo alzo para poder dar mis siguientes pasos. Antes de que llegue al carruaje, me hablan.—Mi señora —la voz de Cale me hace detenerme— nosotros no podremos ir. Ahora que se casará con un alfa, nosotros debemos volver con su padre, le pertenecemos a él.Cale se inclina haciendo una reverencia, al igual
Fijo mi vista en él. El mismo hombre que estuvo a punto de matarme ahora quiere casarse conmigo, ¿Acaso quiere terminar su trabajo? Mi esposo murió, aunque no pudiera hacer mucho, de alguna manera me sentía protegida por la lastima de los demás, “no le arruinen más la vida, suficiente con un esposo humano” “Pobrecita, no le hagan daño, no ven que es esposa de un humano” y más comentarios como esos llegan a mi mente como una lluvia de granizos.En su mirada detecto oscuridad, quitándome la respiración por la maldad en sus ojos. Mi cuerpo se tensa, y mi mano se hace puño clavando mis uñas en mi palma.—¡¿Es en serio, David?! —habla uno de los alfas, finalmente—. Es viuda de un humano. Y tú el guerrero de la realeza, el esposo de la hija del rey.Así que, ¿Es casado y quiere casarse conmigo? Esto no puede ser. Veo a mi padre, juntando mis cejas en señal de ayuda, empezando a sentir una pulla en mi pecho. El aroma del caballero abarca todo mi aire, posa su hombro con el mío, su tacto me p
Abro bien mis ojos, alzando las cejas. El cuerpo de Nabal cae al suelo rebotando. Me aproximo de inmediato, arrodillándome. Sujeto su mano, posiciono dos dedos cerca de la muñeca, tomándole el pulso, pero no se siente la palpitación.—¡Nabal, Nabal! —agito su hombro sintiendo como mis pulmones se quedan sin aire, pero me esfuerzo a respirar.Está muerto. Tanto cuidarlo de él mismo, y realmente yo era su propia amenaza. Sigo sin entender como la Diosa Lunar me lo asignó, era obvio que no iba a durar, es débil, pero respeté su decisión, Ahora, ¿Qué significa esto para mí? ¿Seré castigada?Empieza a sonar truenos estruendosos y sopla un viento tan fuerte que parece que la casa va a volarse. El clima cambió de inmediato, volviéndose gris. La puerta se abre de golpe, entrando un aire helado. Objetos del hogar como los cuadros comienzan a bailar, mientras que las cosas de vidrios vibran caminando al borde hasta impactarse contra el suelo.Una luz encandila la casa, cierro mis ojos porque si
Mi cabello es tomado a la fuerza por una mano grande, obligándome a incorporarme, quedando con las rodillas apoyadas en suelo mientras él me sostiene, mi cuello queda expuesto y mi mirada hacia el cielo. Haciéndome sentir desnuda ante todos, su agarre me genera un dolor en mi cuero cabelludo, pero el sonido de las risas burlonas de fondo, son las que más queman mis mejillas por la vergüenza.—Eres muy astuta —me susurra al oído mientras me examina.Un hombre de cabello blanco y musculoso, un guerrero de la realeza que hace unos minutos amenazó con masacrarnos. Con su dedo áspero traza una línea por mi mejilla, su tacto es helado, congelando mi respiración.—Y demasiado hermosa para estar con un don nadie, ¿Cómo es que terminaste casada con un humano? —me mira con los ojos entrecerrados y la nariz arrugada, como si estuviera enfrente de una basura.Cierro mis ojos con fuerza, sintiendo como mi garganta se atora y quema por la rabia contenida. Esa expresión que él tiene, es la misma que







