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Nací dentro de una familia adinerada y con mucho poder. A simple vista, parecía una vida de ensueño, pero nadie sabía lo que pasaba detrás de aquella puerta cerrada.
Desde que tenía 5 años estaba siendo preparada para mi futuro. No podía tomar mis propias decisiones; todo estaba estrictamente custodiado por mi padre y mi hermano mayor. Mi madre, por su parte, trataba de hacer todo más fácil y siempre intentaba sobrellevar la situación, pero cada día parecía ser peor que el anterior. Desde muy pequeña tuve que asistir a clases para aprender modales, nuevos idiomas, cómo caminar correctamente e incluso cómo vestir. Todo tenía que ser perfecto. Mi padre decía que algún día comprendería por qué era necesario aprender cada una de esas cosas, pero yo nunca lograba entenderlo. Mientras las demás niñas de mi edad podían jugar, salir al parque y disfrutar de su infancia, yo tenía que cumplir con un horario lleno de obligaciones. Al principio intentaba no quejarme. Pensaba que quizá aquella era simplemente la manera en la que funcionaba mi familia. Sin embargo, con el paso de los años, comencé a sentir que mi vida no me pertenecía. A los 10 años, las clases cambiaron drásticamente. Ahora tenía que aprender a satisfacer a mi futuro esposo, y me negué rotundamente a seguir con aquellas clases. —No quiero hacerlo —le dije a mi padre una tarde. Él solamente me observó con seriedad. —Algún día entenderás que todo esto es por tu bien. Pero yo no quería entenderlo. No quería que alguien más decidiera cómo sería mi futuro. Comencé a volverme más rebelde y, aunque me negaba a seguir las instrucciones de mi padre, siempre me regañaban. Mi madre intentaba defenderme algunas veces, pero incluso ella sabía que enfrentarse a mi padre no era tan sencillo. La escuela se volvió mi lugar seguro. Allí podía olvidarme, aunque fuera por unas horas, de las reglas de mi casa. Podía hablar con otras personas, reír y sentirme como una niña normal. Por eso no quería regresar a casa. Cada vez que terminaban las clases, caminaba lo más despacio posible, buscando retrasar el momento de entrar por aquella puerta. Pero, curiosamente, sentía que las horas pasaban demasiado rápido cuando estaba lejos de casa. No sabía cuánto tiempo podría seguir viviendo de aquella manera. Tampoco sabía qué era exactamente lo que mi familia intentaba preparar para mí. Solo sabía una cosa: mi futuro ya estaba decidido por otras personas. Y todavía no imaginaba que, detrás de todas aquellas reglas y secretos familiares, se escondía una verdad que cambiaría mi vida para siempre. y para ser sincera me asustaba, y mucho una vida que no es mía es difícil de predecir, sabes que las decisiones de tu vida ya fueron tomadas por otra persona, es jodidamente ridículo pero real, convivir con personas que dicen ser tu familia pero que a tus espaldas están vendiendo tu futuro, eso no tiene perdón. Pero en una familia tu opinión no es importante para las decisiones que ya se han tomado, y tu vida ya ha sido comprada.capitulo 8ACTUALIDAD >Han pasado 5 años desde aquel acuerdo que no me ha dejado dormir, hasta ahora no había pasado ningún incidente que me pusiera en alerta, excepto por aquel día que le regalaron ese vestido a Hanna, tal vez alguna empleada o incluso Camila se lo había comprado y no se había dado cuenta, solo ese día tuve la sospecha de que vendrían por mí. >FRANCISCO. Me encontraba trabajando en mi despacho de La mansión, cuando una notificación de mi teléfono me sacó del trance.tin, tin.— Creíste que me había olvidado de ti — sentí un escalofrío recordarme por todo el cuerpo. — ¿ Quién eres ? — respondí sabiendo perfectamente de quién se trataba.— ¿ Tan rápido te olvidaste de mi ? — con eso confirme mis sospechas.— Hay Francisco, ¿ creíste que ya me había olvidado de nuestro acuerdo ? — no sabía si responder o no.— No se de que hablas — respondí aún que si sabía.— Tienes una deuda pendiente y una muy grande, muy pr
capitulo 7 > * 1 mes después del pago $ Ya a pasado un mes desde que el dinero llegó a mi cuenta, y extrañamente nadie ha tratado de contactarme, eso me da un poco de tranquilidad, tal vez y no se dieron cuenta, que no pude conseguir la ruta que buscaban tampoco sabía para qué la necesitaban, y Lara ser sincero prefiero no preguntar. Se que Camila comienza a sospechar algo, aún que los primeros días trate de disimular mi inquietud, no lo logre del todo incluso Hanna se dio cuenta de mi intranquilidad.Estaba en mi despacho trabajando y enseñando a ver parte del negocio, pues él sería cargo cuando sea el momento de retirarme - escucho la voz de Camila mi esposa - sé que quiere salir y tampoco se lo puedo seguir negando por más tiempo. — Francisco— escuchó la voz de Camila por el pasillo. — ¿ Qué pasó?, Camila entra - la mire entrar con Hanna muy arregladas Y a ella con el pulso en la mano. — cariño, saldré al centro comercial me llevaría a Hanna —
Capitulo 6 >Francisco.Me encuentro sentado en mi oficina con montañas de documentos apiladas en mi escritorio, no quiero ni siquiera abrir esos documentos ya que sé lo que me espera.—¿ Como pude dejar que esto pasara?— me frotó la cara con cansancio. Ver estos documentos sobre mi mesa me revuelve el estómago, no sé qué voy a hacer con tantas deudas que se están acumulando, sé que mi esposa sospecha algo pero a ciencia cierta nunca lo sabrá, me encuentro desesperado buscando soluciones. Una llamada me saca de mis pensamientos. — Quién habla— digo con voz monótona. — La solución a tus problemas— escucho una voz rara con un acento distinto. — No estoy para bromas de este tipo— la voz de fondo soltó una risa ronca y amarga como si ya estuviera esperando este tipo de respuesta. — Sé que estás a punto de perderlo todo, viejo inútil— escuchar esas palabras refiriéndose a mí, me enfurecen al instante. — Que mierd@s quieres — digo alzando la voz. — Tú tienes algo
Capitulo 5 La fiesta continúa con normalidad, incluso veo a mi amiga Carla charlar con Ricardo, y eso me agrada mucho haría una buena pareja. Veo al personal de servicio llamar los regalos a la casa me emociona por saber qué es lo que hay dentro. algunos invitados ya comienzan a retirarse y con justa razón ya son casi las 2 de la madrugada, yo también ya estoy cansada, así que decido ir con mi mamá. — mami, será que ya me puedo ir a dormir — digo frotándome los ojos de cansancio. — Si Hanna, ya es muy tarde, ya te pueden ir ve a tu habitación, nosotros nos quedaremos con el resto de los invitados — se que mamá también está cansada, lo puedo ver en sus ojos. — Gracias mamá— digo mientras me despido del resto de los invitados, para no verme mal, incluso Carla ya se ha ido a su casa. — Papá ya me voy a ir a mi habitación ya tengo sueño. — Hanna tienes que quedarte al final, no seas mal agradecida — me responde mi hermano. — Dejala hijo, si ya está cansada que se vay
Capitulo 4 Estoy en el jardín de mi casa, aún con los invitados presentes trato de incorporarme nuevamente a la fiesta, pero no dejo de pensar en lo que pasó en el despacho de mi padre. La sonrisa siniestra de ese tipo la tengo muy presente me causa escalofrío solo de recordar. — Estás bien hija — veo a mi madre acercarse a mí. — Si mami, todo bien — aunque puedo ver que no me ha creído del todo. — Pareces distraída — veo como entre cierra los ojos tratando de leer mis pensamientos. — Estoy bien mamá, tranquila— sé que no me ha creído del todo. — Está bien hija — veo cómo se aleja saludando a más invitados. yo también me reincorporo mi fiesta, platico con mi amiga Carla para tratar de ponernos al día, veo como un hijo de Los socios de mi padre se acerca a la mesa. — Hola Hanna, cómo estás — dice con gesto amable. — Hola Ricardo— saludo cortésmente, aunque con esa distancia respetuosa. — Como te la estás pasando, en tu fiesta — dice tratando de ganar atención, mi amiga
capitulo 3 escucho mis propios tacones resonando por las escaleras de mármol, mi padre me sostiene con fuerza del brazo para no dejarme caer. siento las miradas de los invitados posarse sobre nosotros, cuando una goleada de aplausos nos recibe, llegamos al final de las escaleras, y los abrazos y felicitaciones no se hicieron esperar. — Muchas felicidades hija — me dicen una señora mayor que no reconozco. — Muchas gracias, señora— digo cortésmente, ella me extiende un obsequio que acepto con gusto Estuve aproximadamente una hora recibiendo abrazos y felicitaciones de desconocidos a excepción de mi familia, mi padre trata de involucrarme un poco en las pláticas de sus socios y amigos. Algunos señores mayores me presentan a sus hijos, pero dejó en claro que no son mis intenciones por este momento, acabo de cumplir 15 años y siento que ya quieren casarme con sus hijos que no son muy mayores que yo. me acerco a una de mis amigas de la escuela, para saludarla y saber cómo está ya







