Share

Elixir de Venganza
Elixir de Venganza
Author: Aria Salvatore

Capítulo 1

Author: Aria Salvatore
Las palabras me dejaron un sabor a ceniza y hierro en la boca. Mi padre se quedó petrificado con el pergamino del príncipe Nocturne en la mano. El grito ahogado de mi madre rompió el silencio de la sala. A la luz de las velas, se mostró horrorizada.

—¡Perdiste la cabeza, Elara! ¡Es Kaelan! ¡Dicen que deja secos a sus sirvientes nada más por diversión y que si te atreves a susurrar su nombre te parte el cuello! ¡Te vas directo al matadero! —bramó.

Abrí la boca para quejarme, pero la voz tensa de mi padre me interrumpió.

—Tu madre tiene razón, Elara. Marcus y Liana ya se vincularon. ¿Qué va a pasar con ellos si te rehúsas? —argumentó él.

La duda nubló la mirada de mi madre, pero se desvaneció al rato. Me apretó la mano hasta que, por fin, la soltó. Aun así, mi corazón se endureció. Yo era la hija legítima. Al contrario de Liana que era una huérfana de la calle. A pesar de eso, ella siempre era el centro de atención. Tenía un talento innato para fingir sonrisas y lavarle el cerebro a cualquiera con sus actuaciones. Al final, solo me quedó dedicarles una sonrisa amarga y responder con firmeza:

—Está bien. Lo haré. Pero con una condición.

Mi padre entrecerró los ojos.

—¿Cuál condición? —inquirió.

—El día de mi boda, Liana va a dar la cara frente a los invitados —exigí con voz clara y fría—. Y va a confesar ante todos que me robó el elixir. Quiero que admita su mentira.

Golpeó la mesa de roble con el puño e hizo saltar las copas de plata.

—¡Eres una malagradecida! ¿De verdad quieres destruir a tu hermana por tu orgullo herido? —exclamó.

Mi madre solo me miró con una profunda decepción. No quise retroceder y sentencié:

—El príncipe busca a la mujer que deslumbró a la corte con su sangre. Ella me robó. Tiene que aprender la lección. ¿Qué le importa más? ¿Cuidar las apariencias o un matrimonio con su adorado Marcus?

Todo era por Liana. Siempre Liana. Acorralados y sin opciones, aceptaron el trato. Di media vuelta y salí del salón sin mirar atrás.

Por poco tropiezo con Marcus cuando él salía de la habitación de Liana. Se acomodaba una bata de seda que dejaba al descubierto los chupetones en el cuello y el pecho. Todo el descaro de los últimos tres días se le notaba a leguas.

Arrugué la nariz e intenté esquivarlo. Me agarró del brazo con un suspiro y fingió indignación.

—Sé que estás molesta, Elara. Pero era la única forma de protegerla. Ya sabes la obsesión que tienen los vampiros. Si todos saben que hay un vínculo de sangre... hasta Kaelan lo pensaría dos veces antes de marcar a una mortal reclamada —explicó.

Me solté de un tirón.

—¿Y qué pasa conmigo, Marcus? —reclamé.

Se suponía que nos íbamos a vincular en mi cumpleaños número veinte, pero Liana siempre inventaba una excusa para retrasarlo. Una fiebre de la nada. Un desmayo. Una melancolía repentina. En ese momento yo estaba a punto de cumplir veinticinco. Y él corrió a acostarse con ella a última hora. Me dejó tirada con las únicas dos opciones que le quedaban a las mujeres solteras cuando perdían su juventud: que el Registro Nupcial de la ciudad me emparejara con cualquier mercenario de paso o aceptar la propuesta del vampiro más temido del reino.

Un rastro de culpa desmoronó su fachada por un instante. Luego me tomó de las manos con desesperación.

—¡Tranquila! No voy a dejar que te entreguen a un salvaje. ¡Te voy a aceptar como mi sirvienta de sangre! Te quedarás en mi mansión y así te libras de casarte con cualquiera —ofreció, como si me hiciera el mayor favor de mi vida—. No me mires con esa cara. Es un simple trámite. Cuando estés bajo mi techo, te daré el mismo trato que a Liana —añadió.

Dejé escapar una risa seca. ¡Qué pedazo de basura!

La marca de sirviente era para los delincuentes o para los endeudados que se vendían como mercancía. Una condena de inferioridad de por vida. Me convertiría en un objeto. Mis hijos serían objetos. Mi voluntad le pertenecería para siempre a ese inútil.

Me libré de su agarre con un empujón.

—Ni en tus sueños —siseé.

La cara se le desfiguró por la humillación. Un instante después, su rabia estalló.

—¡¿Qué demonios te pasa?! ¿Acaso no me amas? ¿O tu orgullo importa más que estar conmigo? —gritó.

—¡¿Esto es en serio?! —ataqué—. Entonces, ¿por qué no convertiste a Liana en tu sirvienta? Eso también la salvaba, ¿o me equivoco?

Retrocedió como si hubiera recibido una bofetada.

—¡Cómo te atreves a insinuar eso! ¡Una sirvienta de sangre! —reclamó a gritos—. ¡Una flor delicada como Liana merece que la adoren! ¡No tiene por qué sufrir ni un segundo en su vida!

Sus palabras abrieron una vieja herida familiar que me hizo arder los ojos. Claro, Liana era una flor delicada. Y yo era... de hierro. Indestructible. Yo tenía el aguante para sobrevivir a las fiebres y la cabeza para arreglar los desastres. Yo podía aguantar la humillación. Yo podía cargar con todo el peso del desprecio sin decir una palabra.

En silencio, le dediqué mi mejor cara de asco para devolverle la puñalada. Se acercó y sentí su repulsivo aliento en mi rostro.

—Tienes que adaptarte. Sabes que no te queda otra opción —masculló.

Se fue tan rápido como pudo. Me dejó con la compañía de las sombras en el pasillo.

Bajé las escaleras como si fuera una muerta en vida. Mis padres me esperaban en la entrada. Mi madre me extendió una cajita de terciopelo que me llamó la atención.

—Viene del Reino de las Sombras. Es para ti —indicó.

La abrí. Adentro, sobre seda negra, me sorprendió un brazalete. Había sido forjado con hierro oscuro. Como detalle, traía incrustada una piedra lunar en forma de lágrima que emitía una luz tenue.

Yo conocía esa joya. Años atrás, la había visto en una subasta clandestina en el Mercado de la Medianoche. Me moría por tenerla, pero el precio era una locura.

Apreté el metal frío entre los dedos.

Tal vez... tal vez casarme con Kaelan Nocturne no era una sentencia de muerte al fin y al cabo.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Elixir de Venganza   Capítulo 8

    Liana armó un espectáculo como de costumbre. Lloró, se aferró a él y anunció su embarazo ante el silencio de los presentes. Los murmullos estallaron. Los ancianos del consejo y los demás seres antiguos no paraban de recriminar a una mortal con semejante actitud.Contó la historia entre gritos histéricos.Marcus había roto con ella tras robarle la daga de plata y el agua bendita. Después de eso, el rechazo en mi vieja casa fue definitivo. Mis padres por fin abrieron los ojos ante su naturaleza manipuladora y le cerraron las puertas en la cara. Ella se quedó en la miseria.Meses después, descubrió que estaba embarazada. Su última oportunidad para recuperar lo perdido.Marcus intentó quitársela de encima con asco. Ella se aferró a él con una ferocidad nacida del instinto de supervivencia. Ese hijo era su retorno a la gloria.Tras el escándalo, la escena se desarrolló como una comedia grotesca. El padre de Marcus, un hombre obsesionado con el estatus social, se abrió paso a empujones

  • Elixir de Venganza   Capítulo 7

    El efecto del fruto no tardó mucho en descomponer su cuerpo. En menos de un minuto, unas ronchas rojas le brotaron en la mano que sostenía la fruta, como si el sol le hubiera quemado la piel viva. Pero eso no lo detuvo. Siguió con la tortura. Masticaba y tragaba con una determinación endemoniada. Estaba desesperado por acabar con su propia vida. Hacía un esfuerzo sobrehumano al tragar y me clavaba sus ojos anegados en lágrimas.Hasta que le faltó el aire. Luchaba por respirar. Luego empezó a convulsionar. Cuando las fototoxinas atacaron su cuerpo por completo, no pudo contener los violentos temblores. Las consecuencias de la cirugía para limpiar la marca contribuyeron a su rápido deterioro. Se desplomó sobre la grava con los labios manchados por una espuma teñida de pulpa naranja.Los guardias de la Ciudadela corrieron a socorrerlo y llamaron a los médicos humanos de inmediato. Entre todos lo subieron a una camilla. La cabeza le colgó y sus ojos encontraron los míos, empañados por el

  • Elixir de Venganza   Capítulo 6

    Ahí estaba de nuevo.Al mirar por la ventana, descubrí su silueta tras las imponentes rejas de la Ciudadela del Ocaso. Parecía una mancha de miseria que teñía la grava blanca. Llevaba tres días y tres noches acosándome como un hambriento. Marcus se había transformado en un espectro del pasado que rondaba la frontera de mi nueva vida.—Esa cucaracha no se cansa —murmuró Kaelan a mis espaldas. A pesar de su frialdad, su presencia me aportaba la calidez de una chimenea. Algo que contrastaba con las ventanas empañadas.—Él ya no significa nada para mí —afirmé mientras corría la cortina de terciopelo—. Es solo polvo.El problema es que el polvo siempre encuentra la manera de meterse en una casa. Ya había tolerado demasiado su acoso. Me aparté de la ventana con brusquedad y bajé por la escalinata principal. Mis tacones sonaban sobre el mármol oscuro. Marcaba un ritmo que delataba mi furia. Empujé las enormes puertas de roble con ambas manos y salí al patio a confrontarlo.La niebla de l

  • Elixir de Venganza   Capítulo 5

    Todos desviaron la atención hacia la entrada.Un hombre aguardaba bajo el marco de la puerta. La penumbra del pasillo parecía aferrarse a él, dividiendo su silueta en la oscuridad. Cuando dio el primer paso hacia mí, la temperatura descendió hasta congelar las paredes y la negrura de la noche se intensificó. El príncipe Kaelan Nocturne era tan imponente que su sola presencia intimidó a mis agresores. Vestía un elegante conjunto negro. El único adorno que lucía en sus puños eran los prendedores de plata en forma de serpiente que yo había escogido para él. Tenía el cabello oscuro como alas de cuervo y la piel tan pálida como la luz de la luna. Sus ojos, de un verde intenso, buscaron los míos por un segundo. Luego centró toda su atención en Marcus. Caminó hacia mí con una gracia depredadora. En cuanto se detuvo a mi lado, el tiempo pareció ir en cámara lenta. Los demás se movían como si estuvieran sumergidos en el océano.Marcus no podía quitarle los ojos de encima a los prendedores. Se

  • Elixir de Venganza   Capítulo 4

    Dos días después, aguardaba en el vestíbulo de mi casa. El peso del vestido de bodas me aplastaba los hombros. Era una obra maestra de terciopelo negro y filigrana plateada. Me sentía hermosa y con autoridad.Los regalos del príncipe estaban repartidos por el salón principal. Había barriles de vino de sangre añejo, baúles repletos de copas forjadas a la luz de la luna y tapices antiguos con escenas de la Larga Noche. El ambiente olía a fortuna y el resplandor de los objetos encandilaba la vista.Mis padres se acercaron con las piernas temblorosas. Mi madre se estrujaba las manos por los nervios.—Elara —comenzó mi padre en un susurro—. Sobre la confesión de Liana... Quizás todo fue un malentendido. Un arrebato de envidia infantil. Exigirle que pase por esa humillación el día de tu boda es una condena. ¿No puedes tener un mínimo de compasión y la decencia de comportarte como una hermana mayor?La última esperanza a la que me aferraba estalló en mil pedazos. Por un segundo creí que m

  • Elixir de Venganza   Capítulo 3

    Me miré las palmas de las manos. Tenía la piel roja y llena de ampollas a punto de reventar. Una risa incontrolable me nació del odio.Marcus se quedó paralizado.—¡¿De qué te ríes?! —exigió, con el pánico reflejado en la cara.Me reía de mi propia vida, del chiste tétrico en el que se había convertido. De hecho, había pasado años con la cabeza gacha. Me había tragado los insultos y había soportado cada humillación solo para mendigar el cariño de mis padres y complacer a Marcus. ¿Y todo para qué? Liana armaba su teatro de niña buena y todos le creían sin dudar. Las promesas de la infancia no valían nada frente a sus lágrimas de cocodrilo. Yo siempre era la villana. La envidiosa. El estorbo.Apreté los puños. Las quemaduras me escocieron hasta los huesos, pero el dolor me despejó la mente. Levanté la mirada hacia Marcus. Mis pupilas ardían con el fuego de mi rencor.—No —respondí con firmeza—. No le voy a pedir perdón. No hice nada malo.Él se quedó con la boca abierta. De hecho,

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status