FAZER LOGINBianca al escuchar las palabras De Luca vuelve a la realidad, no podía estar deseando algo que no podía suceder entre ellos, sin querer tocar más su cuerpo intenta levantarse,
—Iba a correr como todos los días— le responde de mala gana, intenta recrear en su cabeza lo sucedido pero todo había sido tan deprisa que estaba sobre Dante sin querer. Se aleja de él que ahora se ha sentado sobre el sofá, lo mira con dureza— suele dormir casi desnudo en la sala de sus clientes
—Y ¿Usted le toma fotos a sus trabajadores?— Bianca se pone roja, no estaba dormido cuando le tomo la foto, no sabía dónde meterse por la vergüenza que ahora sentía,
—¿Qué dice yo no le tomé fotos?— camina a la cocina, necesita huir, aún su cuerpo siente el calor de él, su firmeza, su fuerza, por Dios después de muchos años se sentía segura en él y eso le molestaba sobre manera. De nuevo su traicionero cerebro traía ver muy cerca su rostro, sentir su aliento sobre su rostro, y tener la necesidad de besarlo, no entendía porque tenía necesidad de sentir sus labios, que su boca calme aquella sensación, mueve la cabeza— no puedo sentir este deseo, es muy peligroso— toma una botella de agua, necesita salir pronto a despejar su mente.
Dante toma sus pantalones, había sido una pésima noche, casi no había dormido pensando en Bianca, como había bailado en el antro de una manera como si lo quisiera atraer, como si fuera una sirena que trae a su presa, pero después cuando entro a la casa, cuando grito llena de miedo ¿que había soñado?; podía sentir que el solo hecho de saber que Sandro andaba por ahí la hacía sentir ansiosa, ¿Qué habrá vivido con él? No puede evitar reír cuando recuerda el rostro de sorpresa al mencionar las fotos, desde que había escuchado el despertador, él había puesto sus sentidos en alerta, y escuchó cuando la cámara del celular de la señorita capturó su persona. Listo y vestido va detrás de ella a la cocina.
—Va a correr entonces señorita— voltea a verlo ya está vestido con un pantalón deportivo y ya sudadera, ha cubierto su perfecto torso pero de todos modos se ve sexy, molesta por sus pensamientos camina a su habitación,
—Si, pero ya se me hizo tarde, mejor lo dejaré para mañana— pasa a un lado, porque Santino tenía que ponerle a él como su guardaespaldas,
—¿Ha guardado esas fotos para cuando esté sola?— le dice cuando ella va entrando a su habitación, ella se detiene en seco al escuchar esa pregunta, que estaba pensando el idiota
—Realmente no, las subí a una cuenta para venderlas— dice con una sonrisa— necesito algo de dinero extra y usted resulto ser un excelente modelo—mira la molestia en los ojos De Luca al momento que voltea a verla. Bianca entra a su cuarto con una sonrisa, cierra la habitación y ya a solas suelta todo su nerviosismo, no sabía porque le había contestado eso, pero tampoco le podía decir que se las había mandado a Pía. Maldice su tontería de pensar que el estuviera dormido, y de tomar las fotos. Enciende el celular y le manda mensaje a Pía
—Perdón se me hizo tarde, no iré a correr te veo en la locación— lo manda, aún tiene tiempo de un baño que en ese momento lo necesita, no deja de sentir en la boca del estómago un nudo, no es de angustia, es otra cosa muy diferente algo que nunca había sentido.
****
—Mira Santino, con que esté el hombre que pusiste la seguridad de tu hija— en sus manos tiene la foto que les fue tomada en la noche al salir del restaurante, no había dejado de seguir lo movimientos de la niña Palmieri—¿Qué quiere que haga señor?
—Por el momento seguir siguiendo sus movimientos, si el embarque de hoy no sale tendremos que hacer algo más drástico Anabella— la mujer morena sonríe limpiando su arma,
—Saldré de casería ¿entonces?— Rafaello toma el puro del cenicero
—Si, pero será otro susto solamente, si en una semana no cumple ahora sí cumpliré mi amenaza— Anabella abre los ojos, si era la mujer que su hijo quería porque le iba hacer daño— no me veas así, aquí no cabe los sentimentalismos y tu lo sabes muy bien
—Si lo sé señor, si me permite iré a organizar todo— Anabella deja el despacho, desde muy pequeña había estado en ese mundo y se había vuelto dura hasta que conoció a ese hombre que la hizo creer en el amor, pero como era parte de su trabajo tuvo que volverse dura y hacer lo que tenía que hacer— lo siento, pero no sé hacer otra cosa…
****
Dante fue a ocupar el baño de la habitación que le había mencionado Bianca, necesitaba bañarse y cambiarse de ropa, traía poca en la mochila así que tendría que pedirle el favor a Alfonzo para que le hiciera el favor de mandarle ropa, al final el tenía llaves de su departamento. Se sienta en la cama que está solo con una sábana y llena de polvo, siente como un alambre se clava en sus posaderas, por dios en eso quería que durmiera, estaba mejor el sofá de la sala, toma una camiseta blanca y su pantalón negro, su estómago reclama algo de comer. Va directamente a la cocina mira la cafetera, necesita un buen café, después le pedirá disculpas por entrar a su cocina y asaltarla.Después de media vuelta Bianca sale corriendo de su habitación ya arreglada, con unos jeans azul cielo que se ajustan a la perfección a su cuerpo, una blusa blanca que deja entrever un poco su ombligo, se va recogiendo su cabello en una coleta. Al salir de su cuarto busca a De Luca por la sala pero no hay rastro de él, decide ir a su cocina por un poco de jugo para tomar como desayuno, ya ahí pediría un poco de fruta con yogurt. Al abrir la puerta de su cocina se sorprende al verlo ahí recargado en el fregadero con el celular en el oído, Bianca lo ve con el cabello aún húmedo también se había duchado, y se había cambiado, ahora más casual y para deleite de su pupila se veía muy bien. Dante no la deja de ver cuándo la ve ingresar, el movimiento de su cadera hace que su cuerpo quiera algo que no debe sentir ni desear;
—Si Alfonzo entonces no está en la base de datos— Bianca solo escuchaba sin entender de qué hablaba— sigue investigando cualquier cosa al celular ¿si? Y gracias por la ropa,— minutos después cuelga tomando la taza de café que había dejado un momento. Sería su imaginación que esas colillas de cigarros fueran de alguien que estuviera detrás de las amenazas pero porque estaban en frente de donde se veía perfectamente el departamento de Bianca.
Bianca saca un jugo de naranja del refrigerador, toma un vaso tratando de no verlo, hacer como si no estuviera en su cocina algo imposible porque su olor le llega y le hace recordar lo que pasó esa mañana, m*****a se tenía tantas ganas que la besará.
—Tome una ducha en su otro baño señorita espero no le moleste— dice a sus espaldas, está retirado de ella pero Bianca lo siente muy cerca, respira hondo tratando de no imaginarlo desnudo duchándose, porque pensaba en eso.
—No se preocupe, yo anoche se la ofrecí para que durmiera— toma el vaso de jugo— tome lo que quiera del refrigerador
—Ya tome una taza de café señorita gracias— Bianca deja el vaso de jugo sobre el fregadero, quiere estar lejos de él porque está sintiendo atraída por el. Sale de la cocina y toma su bolsa que revisa para ver qué no le falte nada, se la pone al hombro, camina a la puerta para ir a la locación de la novela. Dante se interpone entre la puerta y ella— señorita necesito que quedó algo claro, yo he aceptado todas sus peticiones ahora necesito que acepte las mías— Bianca frunce el ceño cruzándose de manos
—Diga señor De Luca— dice con molestia
—No haga lo que hizo está mañana de acercarse como gatita en sigilo ¡nunca más! Gracias, no vuelva a dejarme afuera de su casa y no vuelva a irse sin mi— levanta tres de sus dedos, mientras el la ve lo más fríamente que puede
—Si lo vuelvo hacer ¿Cumplirá con su amenaza de nalguearme?— Dante sonríe de lado por su pregunta, Bianca se arrepiente, por el se acerca haciéndola ir hasta chocar con la pared, su cuerpo se pone nervioso por tenerlo de nuevo muy cerca de ella
—Tal vez, si eso es lo que quiere— sin decir más da media vuelta abre la puerta del departamento y le da el paso— después de usted señorita— Bianca sale casi corriendo alejándose de él, no podía creer lo que le había dicho y lo que sus palabras habían causado en ella, por dios si quería volver estar en sus brazos, como lo había estado esa misma mañana. Ya más recuperada llega a su auto para subir pero una mano grande le impide que abra
—¿Qué hace?— le dice molesta y mirándolo con dureza— déjeme entrar no ce que se hace tarde
—No, que le dije anoche usted no irá a ningún lado sin mi— le señala su Mercedes que está con la puerta del copiloto abierta para que ella entre— desde hoy vamos a usar un solo auto y será el mío
—Ya déjese de tonterías se me va hacer tarde— intenta abrir su auto pero la mano De Luca no deja que lo logré, cada vez más se llena de molestia, no podía creer que este hombre le hiciera esto— usted trabaja para mí, así que me voy en mi auto y usted en el suyo
—No, para que se vaya muy lejos y quiera jugar una bonita broma— niega con la cabeza, aunque tenía claro a dónde debía ir no la dejaría sola— se sube a mi auto o se queda aquí— con un grito desesperación da media vuelta para subir al auto de Dante, ya iba algo tarde y no podía estar ahí con sus caprichos.
—Ve que no está difícil obedecer— sonríe al verla dentro de su auto aunque la ve molesta no le importa, el estaba haciendo su trabajo y ella tenía que aprender que esto no era juego— póngase el cinturón— con furia se pone el cinturón, puede casi ver cómo le sale humo de la cabeza, de vuelta se cruza de brazos y mira solamente la calle;
—¿Sabe a dónde vamos?— le pregunta sin voltear a verlo
—Si señorita, se muy bien a dónde vamos— la voltea a ver con una sonrisa arrogante, Alfonzo se había encargado de mandarle dónde era el lugar que sería la grabación.
Lo ve, no puede soportar a ese hombre por varios días, había sido una pésima idea de su padre ponerle a ese hombre tan mandón como su guardaespaldas, Roma su teléfono, necesita hablar con su papá— Rita pásame a Santino por favor— espera en la línea hasta que escucha la voz de su padre
—Buenos días mi hermosura ¿Cómo amaneciste?
—Quiero que lo despidas papá…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







