INICIAR SESIÓNAnabella veía arriba de las casas para saber quién había disparado contra Dante, apunta a todos lados pero no hay nadie,— M*****a sea— todo había sido tan rápido, ella corriendo detrás de Dante tratando de evitar que fuera detrás de Palmieri, tenía solamente una orden dispararle de nuevo, y ahora sí matarlo, era lo que Santino y Bruno habían planeado su Dante no aceptaba el dinero, matarlo era la única forma de separarlo de Bianca, que ella no tuviera esperanza de volverlo a ver. Su cabeza es un remolino de recuerdos, si había dudado como ahora, hace años Rafaello su padre le había pedido que lo matará, y por no quedar mal con su papá le había disparado, le había dado en el hombro, sabía que dando en ese lugar el no correría peligro, después lo había dejado cubierto con los cuerpos de sus amigos pará que nadie de la gente de su padre se diera cuenta que Dante seguía vivo,— hay Anabella no me gusta nada esto, te estás volviendo muy sentimental— apareció Bruno quitándose unos guantes y detrás uno de los hombres con un arma larga, esa había sido la causante
—Eres un maldito eso me tocaba a mí— se lanzó sobre él, quería golpearlo, destrozarlo, quitarle esa sonrisa de su rostro
—Si, pero no lo hiciste— dijo con una sonrisa de satisfacción— quiero el cuerpo, así que lo sacan del canal, quiero tenerlo como un trofeo— Anabella apretó con fuerza el puño conteniendo su enojo, aún no era el momento para actuar. Había visto el esfuerzo de Dante por alcanzar la lancha que llevaba a Bianca, por dios como había sido posible que él se enamorará de una niña como ella, una niña mimada que había tenido una vida de color rosa gracias en mayor parte a Santino que la protegía. Vio como el canal se había llenado de su sangre, miro a todos lados pero el cuerpo de Dante no estaba— ¿Dónde está?— pregunta Bruno mirando el canal que no tiene rastro de Dante solamente la marcha de sangre— si yo le dispare, yo lo mate— se golpeó el pecho, miraba a todos lados esperando encontrar a Dante para terminar con su vida.
—Si, Bruno tu le disparaste— dijo Anabella tranquilizando a Bruno,— el está muerto, debió de ser tragado con el canal así que será difícil dar con él— Bruno miro a Anabella, parecía sincera,
—Búscalo hasta que des con el, lo quiero en el estudio como el animal que es— Anabella asintió, tendría que durar mucho tiempo para dar con el cuerpo de Dante, y cuando lo encontrará los volvería a salvar y tal vez volviera a estar con ella, la única mujer que siempre lo había amado
—Si señor— miro a dos hombres— ustedes me ayudaran— los dos hombres miraron a Bruno, si no lo hacían sería su muerte…
~~~~
—Buenos días cara mía— sonrió escuchando la voz aún soñolienta de él,— ¿porque no estás conmigo en la cama?— Bianca cogió sus manos y las llevo a sus labios, le daba tanta paz verlo en su cama envuelto con sus sábanas dormido que no quería que esto se acabará—Quería verte dormir, sabes que pareces un dios griego— le apartó unos mechones de cabello negro que estaban sobre su frente, el volvió a cerrar los ojos disfrutando su caricia, Bianca lo ve sonreír es tan guapo que parece hinoptizada por él, su mano va su fuerte espalda que no está cubierta por las sábanas
—No, nadie me ha dicho eso— cierra los ojos disfrutando el contacto de su mano— eres la primera en decírmelo señorita ¿que vamos hacer hoy?
—Pues la mañana la tenemos libre— sonríe mordiéndose el labio solo pensando que podían hacer esas horas en su cama— puedo volver a la cama y hacer el amor— se acerca casi a besar sus labios, pero no lo hace, se aleja mirando como Dante espera sus labios, de nuevo se acerca con una sonrisa a besar esos labios y él la atrapa por la nuca no dejando que se valla y ahora sí juntando sus labios, en un beso que poco a poco va subiendo la pasión— estamos casados, ¿verdad?— Dante la jala a la cama poniéndola debajo de él
—No, pero te prometí que lo estaríamos y así será— Bianca acaricia su espalda de arriba a bajo sin poder apartar sus labios de los de él. Siente húmedas sus manos, y pegajosas, siente como va dejando besos por su mejilla hasta su cuello, mira sus manos y están llenas de sangre
—¡Dante!— siente como ha dejado de besarla, su cuerpo se ha vuelto pesado, y ella está cubierta de sangre, la sangre de él— no amor dime qué estás conmigo, que no te han matado
—Yo siempre voy a estar contigo— dice con su último aliento, Bianca comienza a gritar con desesperación,
—¡Dante no me dejes tú me lo prometiste!...
~~~~~Despierta de golpe tocándose la cabeza con sus manos, las recuerda cubiertas de sangre con alarma las mira pero están limpias, sin ningún rastro de sangre— Dante ¿Dónde está Dante?— siente su rostro cubierto de lágrimas; aún no podía creer, no podía aceptar lo que su padre le hay dicho en el avión privado****
—¡Está muerto!— le había dicho cuando había intentado bajar del avión,—Eso no es verdad, Dante me lo prometió que íbamos a estar juntos— intento salir pero los hombres de su padre la detuvieron, Santino sentía pena por su hija pero pensaba que pronto lo superaría— no dejen ir, necesito ir por el, ¡Dante amor ven!
—Denle un tranquilizante— un hombre de blanco le inyecta en el cuello algo que poco a poco va dejándola en la inconsciencia, Peter carga a Bianca para que no caiga al suelo, y la deja con cuidado en el asiento.
****
No podía creerlo, tenía que ver su cuerpo, tenía que abrazarlo y besarlo y sentir que de verdad había perdido su calor, ese calor que la mantenía segura— ¡Dante no!— se acomodo en la cama mirando la ventana queriendo verlo entrar, como lo había soñado, con su sonrisa, no era justa la vida, no podía creer que el muriera después de todo lo que había sufrido— no, Dante no podía estar muerto— de nuevo se levanta mirando la habitación es en la casa de Santino, tenía que salir de ahí y regresar a buscarlo, se limpia los ojos, no podía dejar que la vida le arrebatará al único hombre que siempre le habia amado, no podía dejar dejarlo solo en Venecia, ella tenía que ir,—Al fin despiertas— escucha la voz de su mamá que entra con una charola con comida— te traje una sopita caliente, con un té de Tila eso te ayudará a superar estos días que has sufrido— mira a su mamá con extrañeza de que estaba hablando que días de sufrimiento, si habían sido los mejores de su vida, estar con Dante, estar entre sus brazos, sintiendo lo protector que es, el carnaval, las máscaras que nunca había usado una, y estar feliz disfrutando de sus labios por su cuerpo, ahora era cuando estaba sufriendo sin saber nada de Dante, sin poder estar sosteniendo su mano si está en una cama de hospital.
—¿Qué sufrimiento?— su mamá se acerca haciendo que de nuevo se acueste en la cama
—El secuestro te deja muchas veces heridas y secuelas,— Bianca abre los ojos, que mentira le había dicho Santino,— por eso creo que será necesario llevarte con un psicólogo para que superes esto, para que olvides todo lo malo que sufriste con ese hombre,— su mamá estaba tratando de contener las lágrimas,— si quieres hablar yo te escucho hija— la abrazo como cuando quería consolarla, cuando era una niña pero ahora no estaba sufriendo por esos días que serían los mejores recuerdos de su vida, ahora estaba llorando por Dante, por saber cómo estaba, si seguía con vida, si su padre se había equivocado en cualquier momento aparecería…
—Mamá todo fue maravillosa, Dante me quiere y yo lo quiero y el no me secuestro— Amellie volvió a sollozar un poco fuerte
—Hay mi niña— la abrazo con más fuerza— ya tu papá me había comentado que creías que amabas a ese hombre, pero no, no puedes amar a tu agresor, mira como te dejo el labio— Bianca no entiende de que habla si Dante nunca se había atrevido a levantarle la mano, él la había defendido de Sandro, el la había curado, la había sanado. Abre un cajón que está cerca y encuentra un viejo espejo— no— intenta evitar que lo vea, pero eso no era nada de como Sandro había dejado anteriormente; mira su labio partido, esto no lo había hecho Dante, sino Santino antes de subir al avión cuando había intentado saltar al canal de Venecia queriendo rescatarlo
—No fue Dante, fue Santino— Amellie la miro a los ojos, no estaba diciendo mentiras,— mamá que te dijo Santino
—Pues que te había secuestrado De Luca para pedir un jugoso rescate, en la fiesta de cumpleaños de Valente tu papá le dijo que su trabajo ya había acabado, que te tenía que dejar con él y no fue así, que te sacó de aquí a la fuerza, y durante varios días no sabía dónde estabas— Bianca negó con la cabeza, todo había pasado distinto, y la única que podía decir la verdad era Pía, ella sabía lo que había surgido entre Dante y ella— después de cinco días hablo con tu padre y le pidió cinco mil millones de dólares— su padre estaba mintiendo, si su madre lo conociera sabría que era mentira— y gracias a Dios pudieron dar con ustedes, cuando hablaron solos De Luca exigió su pago pero tú padre negó a darle una moneda, cuando escucho las sirenas de la policía salió huyendo por la ventana lanzándose al canal y tú papá fue por ti— no dudaba que su padre le hubiera ofrecido dinero para que la dejara, y Dante no había aceptado, pero que había pasado porque al salir había notado las cosas en el suelo, y antes que abriera Santino había escuchado como se caían algunas cosas.
—Eso es mentira, Santino me quiere alejar de Dante— se levantó yendo a la puerta— yo voy…
—Lo siento señorita pero hay órdenes que usted no debe salir de aquí— uno de los guardias de Santino se plantó enfrente de ella,
—¡Quítate o no respondo!— le gritó pero el hombre no se movió,
—Vuelva señorita— la regreso a la habitación y cerro la puerta
—Hija es por tu bien, tal vez crees que el te quiere pero no es verdad— dijo Amellie abrazando a Bianca— el solo quería tu dinero, quería tenerte como un trofeo— Bianca no puede creer esas palabras, no podía creer que todo lo que vivió había sido una mentira, no era así, Dante era sincero cuando la miraba, cuando la besaba, cuando la tocaba, solo querían lavarle el cerebro y hacerle creer esa mentira.
—Quiero estar sola— se soltó y se metió en la cama, no quería nada de nadie, quería solamente ver entrar a Dante por esa puerta destruyendo y golpeando a todos lo que se interpusieron…
—Pero debes comer algo— no, no podía sin saber cómo y dónde estaba él
—No quiero nada…
*****
¿Ya lo encontraron?— Bruno estaba desesperado por saber, si no había cuerpo como haría para que Bianca dejara atrás a ese hombre, para lograr que se enamorará de él,—No señor, estos canales son muy engañosos y tal vez De Luca esté en el mar— le decía Anabella, esperaba que creyera eso,
—Pues sigan buscando tiene que encontrar el cuerpo de ese infeliz— colgó furioso, no podía creer que no iba tener el cuerpo de Dante como si fuera un trofeo de cacería. Respiro y le sonrió a la mujer que venía bajando las escaleras— ¿como está Bianca?
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







