LOGINPOV de Dante
======== Mientras regresaba a casa en mi automóvil, no podía dejar de sentirme sorprendido. Todavía me costaba creer que la mujer con la que había tenido una aventura de una noche fuera, en realidad, empleada de mi padre. Con aquel pensamiento rondándome la cabeza, solté una carcajada y murmuré: —Vaya, esto va a ser divertido. Mucho más divertido para mí, supongo. Me acomodé tranquilamente en el asiento mientras mi chófer continuaba concentrado en la carretera. Unos minutos después, finalmente llegamos a la mansión Blaze. Al bajar del automóvil, mi madre, Tina, se acercó rápidamente a mí con una enorme sonrisa en el rostro. —¡Hijo mío! —exclamó con un evidente orgullo en la voz. —Mamá, te he echado de menos —respondí mientras ella me estrechaba entre sus brazos. —Yo también te he echado muchísimo de menos. Estabas tan lejos de casa que, cuando tu padre me dijo que regresarías, sentí que volvía a la vida —comentó Tina. —Lo sé, mamá, lo sé. Vamos, entremos —le dije. Ambos entramos en la casa. Al cruzar la entrada, descubrí que los sirvientes ya estaban formados en una hilera perfectamente ordenada. —¡Bienvenido a casa, señor Blaze! —saludaron al unísono mientras mi madre y yo pasábamos junto a ellos. Al llegar al salón, ambos tomamos asiento. Inmediatamente, uno de los sirvientes se acercó con algunos refrigerios, los colocó sobre la pequeña mesa que tenía delante y se retiró enseguida. Solté una pequeña risita y pregunté mientras me servía una bebida: —Mamá, ¿de verdad era necesario todo este recibimiento tan espectacular? —¿Qué se supone que significa eso? Eres mi hijo y puedo darte la bienvenida a casa con todas las riquezas que tengo. Así que deja de decir tonterías y bébete tu refresco —me reprendió mi madre. Con una ligera sonrisa, respondí: —Sí, señora. Unos segundos después, mientras bebía tranquilamente y prestaba atención a mi teléfono, mi padre, Peter, entró de repente en el salón. —¡Mi hijo finalmente está de vuelta en casa! —exclamó, con el rostro iluminado por una enorme felicidad. —Sí, papá, ya estoy en casa. Aunque llevo un tiempo en la ciudad sin que ninguno de ustedes lo supiera —admití. —Mmm, ya veo. El exceso de trabajo sin diversión convierte a Jack en un chico aburrido, ¿verdad? —comentó mi padre mientras tomaba asiento en el sofá. Esbocé una ligera sonrisa burlona y respondí: —Perdón por haberme comportado así. Simplemente necesitaba pasar un tiempo a solas. —No pasa nada. Todos tenemos momentos así —me aseguró mi padre. En ese instante, me levanté del asiento, dispuesto a abandonar el salón. —Mamá, papá, quiero descansar. Mañana me espera un día bastante largo —anuncié. —¡Claro, hijo! Buenas noches —respondieron mis padres al unísono. —¿Todavía recuerdas cómo llegar a tu habitación? —bromeó mamá. —Mamá, sabes que no soy ningún extraño en esta casa —respondí, siguiéndole el juego. —Tina, deja tranquilo al pobre muchacho —intervino mi padre. Sin esperar a que mi madre encontrara otra oportunidad para burlarse de mí, me alejé rápidamente y grité desde la distancia: —¡Buenas noches! Después, cerré de un portazo la puerta de mi habitación. Una vez dentro, me dejé caer despreocupadamente sobre la cama y comencé a recordar todos los momentos que había vivido en aquella habitación. De repente, la imagen de Valerie apareció en mi mente. Mis pensamientos abandonaron los recuerdos del pasado y se trasladaron directamente a la noche que había compartido con ella en su apartamento. Me acomodé mejor en la cama y murmuré para mis adentros: —Debería llamarla. Quizá podamos repetir una noche como aquella. No debería importarle. Después de todo, soy su jefe y mis órdenes deben cumplirse. Con aquel pensamiento, saqué el teléfono del bolsillo, me levanté de la cama y me dirigí al balcón de mi habitación para disfrutar de la belleza de la noche. Una vez allí, decidí llamar a la secretaria de la empresa para conseguir el número de Valerie. Marqué el número y esperé mientras el teléfono sonaba. Mi paciencia comenzaba a agotarse hasta que, finalmente, la llamada fue atendida. —Buenas noches, Ruth —comencé. —Buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto de hablar? —preguntó Ruth con una voz algo ronca. —Soy tu nuevo jefe, Dante Blaze —respondí. Inmediatamente, su tono de voz cambió. —¡Bu-bu-buenas noches, señor! No sabía que era usted quien estaba al otro lado de la línea —tartamudeó, dejando entrever una mezcla de miedo y respeto en su voz. Solté una pequeña carcajada y comenté en tono burlón: —No pasa nada. Al principio esperaba una reacción como esa, ya que te estoy llamando desde mi número personal y no desde el oficial. —En fin, quería pedirte el número de la señorita Skye. Es por un asunto laboral y bastante urgente. ¿Podrías enviármelo por mensaje de texto? —solicité. —Por supuesto, señor. Se lo enviaré inmediatamente. Lo recibirá en cuanto terminemos esta llamada —respondió Ruth. Poco después, la llamada terminó. Sonreí para mis adentros y murmuré: —Supongo que hasta el destino quiere que sigamos pasando momentos maravillosos juntos. Después de unos segundos de espera, escuché el sonido de una notificación en mi teléfono. Lo revisé rápidamente y descubrí que Ruth acababa de enviarme el número de Valerie. Una sonrisa de satisfacción apareció en mi rostro. La emoción era evidente en mi expresión al pensar en los planes que todavía tenía por poner en marcha. —Ahora voy a llamarla —dije con una sonrisa traviesa. Introduje el número que me había enviado Ruth y marqué inmediatamente. El teléfono comenzó a sonar, pero nadie contestó. —Quizá sea un problema de cobertura —murmuré para mis adentros mientras volvía a marcar. Una vez más, el teléfono sonó, pero esta vez la llamada se desvió inmediatamente al buzón de voz. Aun así, no me di por vencido. Volví a llamar por tercera vez, solo para descubrir que el teléfono de Valerie estaba apagado. Al darme cuenta, esbocé una sonrisa burlona. —Así que ha apagado el teléfono… Bueno, supongo que esto será una batalla larga. Pero me aseguraré de hacer que pague y de cortarle las alas. Y empezaré mañana mismo —proclamé. Después de eso, me di una ducha nocturna y me fui a la cama.POV de Dante============Al día siguiente, me desperté lo más temprano posible y llegué pronto al trabajo. Cuando entré en mi despacho, encontré a mi secretaria, Ruth, esperándome.—¿Todo está bien, Ruth? —pregunté.—Sí, señor. Solo he venido a entregarle su agenda del día, ya que tendrá una jornada bastante ocupada —respondió.—Ah, está bien. Adelante, dímela. No tengo mucho tiempo para revisarla —le indiqué.—Muy bien, señor. A las diez de la mañana tiene una reunión de conferencia con los inversores extranjeros. Además, me pidió que incluyera en su agenda una salida con Valerie y uno de los directivos de la bolsa de valores —me recordó.—Lo recuerdo. Para no quitarte más tiempo, cuando se acerque la hora de las reuniones, puedes venir a mi despacho para recordarme nuevamente el encuentro que Valerie y yo tendremos con los directivos de la bolsa de valores. Por ahora, solo ayúdame a llamarla a mi despacho. Yo me encargaré del resto —le expliqué.—No hay problema, señor. Me retiro e
POV de Dante========Antes de que terminara el día, escuché que alguien llamaba a la puerta de mi despacho. Sin siquiera levantar la mirada, reconocí la voz de Valerie.—Buenas noches, señor. He terminado de analizar el proyecto que me asignó y he venido a presentarle mi informe —dijo.Me sentí derrotado. Mis ojos se llenaron de ira, pero aun así mantuve la compostura.—Valerie, te di instrucciones para que te encargaras de esto mañana. Entonces, ¿por qué has venido hoy a presentarme un informe? —pregunté, conteniendo mi irritación.—Me pareció mejor trabajar en ello hoy, señor —comenzó a explicar con su habitual serenidad.—Mañana no tendré mucho tiempo. Lo siento —añadió.—¿Perdona? —grité.—Me ha oído, señor —repitió.Y sin esperar a que respondiera, salió rápidamente de mi despacho dando un portazo.Me quedé desconcertado, preguntándome:«¿Qué le pasa a esta mujer?».«No voy a detener mis esfuerzos. Algún día pagarás por esto, porque pienso llevar a cabo hasta el último detalle d
POV de Dante==========Mientras caminaba hacia el automóvil, me sentía un poco mal, pero entendía que mis encantos necesitarían tiempo para surtir efecto en ella. Subí al vehículo y mi conductor se puso en marcha.Mientras el automóvil avanzaba por aquella calle tenuemente iluminada, de repente recordé a Lidia Robinson, la mujer que había conocido antes en el restaurante.Una sonrisa apareció en mi rostro y decidí llamarla. Así que saqué el teléfono y marqué su número.Me llevé el teléfono a la oreja izquierda y la llamada se conectó al instante.—Qué rápido —murmuré para mis adentros.Entonces dije:—Hola, Lidia. Soy Dante, Dante Blaze.—Oh, Dante, ¿cómo estás? —respondió con una voz que sonaba como la puerta de un viejo armario.—¿Estabas durmiendo? —pregunté para iniciar la conversación.—Sí, estaba durmiendo, pero no importa. Podemos hablar —respondió Lidia, sin darle importancia a la hora.—Debo admitir que eres una de esas personas que no se molestan cuando las interrumpen mien
POV de Valerie=========—De verdad, no puedo creerlo, Dante —me dije en cuanto salió de mi despacho.—No hay duda de que es mi jefe, pero no pienso tolerar las amenazas que me hace —continué.Con las emociones a flor de piel, hice todo lo posible por tranquilizarme y, por suerte, conseguí recuperar la calma.Volví a mi trabajo e intenté concentrarme todo lo que pude, pero las palabras de Dante no dejaban de rondar por mi cabeza.Ya no podía soportarlo, así que intenté hacer otra cosa para distraerme de aquellos pensamientos. Pero ¿a quién quería engañar? Seguían apareciendo una y otra vez.Frustrada, me dije:—¡Ya basta, Valerie! No vas a dejar que sus amenazas te debiliten. Sí, pasaste una noche maravillosa con él. Sí, te hizo disfrutar del mejor sexo de tu vida. Sí, aquella noche fue muy cariñoso contigo. Pero mira cómo terminaron las cosas. Descubriste lo imbécil que puede llegar a ser, y eso debería bastarte para estar agradecida de que todo haya terminado.Después de decir aquel
POV de Dante===========A la mañana siguiente, cuando llegué a mi despacho, llamé a Ruth desde el teléfono fijo de mi oficina. En cuanto contestó, comencé a hablar.—Hola, Ruth. ¿Cómo estás?—Muy bien, señor. Espero que haya recibido el mensaje de texto que le envié —preguntó.—Sí, lo recibí. Por favor, ¿podrías informar a la señorita Skye que quiero que venga a mi despacho inmediatamente? —ordené.—Se lo comunicaré enseguida, señor. Y felicidades por su primer día de trabajo —añadió Ruth.Con una ligera sonrisa, respondí:—Gracias.Inmediatamente colgué y regresé a mi escritorio, que estaba lleno de documentos. Me quedé esperando la llegada de Valerie, pues tenía algunos planes que jamás se imaginaría.Una hora después, seguía concentrado en mi trabajo cuando recordé que todavía no había visto a Valerie.Así que volví a llamar a Ruth.—Hola, Ruth. Todavía no he visto a la señorita Skye. ¿Acaso no le informaste que quiero que venga a mi despacho? —pregunté.—Señor, se lo comuniqué in
POV de Dante========Mientras regresaba a casa en mi automóvil, no podía dejar de sentirme sorprendido. Todavía me costaba creer que la mujer con la que había tenido una aventura de una noche fuera, en realidad, empleada de mi padre.Con aquel pensamiento rondándome la cabeza, solté una carcajada y murmuré:—Vaya, esto va a ser divertido. Mucho más divertido para mí, supongo.Me acomodé tranquilamente en el asiento mientras mi chófer continuaba concentrado en la carretera.Unos minutos después, finalmente llegamos a la mansión Blaze.Al bajar del automóvil, mi madre, Tina, se acercó rápidamente a mí con una enorme sonrisa en el rostro.—¡Hijo mío! —exclamó con un evidente orgullo en la voz.—Mamá, te he echado de menos —respondí mientras ella me estrechaba entre sus brazos.—Yo también te he echado muchísimo de menos. Estabas tan lejos de casa que, cuando tu padre me dijo que regresarías, sentí que volvía a la vida —comentó Tina.—Lo sé, mamá, lo sé. Vamos, entremos —le dije.Ambos e







