Share

Capítulo 9

Penulis: Fuego Flamengo
Apenas Matteo salió hecho una furia, la sala de descanso estalló.

—Si Isabella es la mujer del Don, entonces ¿quién es Elena?

—¡Madre mía, era un matrimonio secreto! Qué locura.

—Yo hablé mal de Isabella antes. El Don no lo sabe, ¿verdad? ¿No irá a echarme de la familia?

—Entonces, ¿Elena era la amante que llevaba todo este tiempo pavoneándose delante de nosotros?

La declaración de Matteo hizo que la posición de Elena dentro de la familia se desplomara de golpe.

Y, en cuanto a Elena, que andaba
Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi
Bab Terkunci

Bab terbaru

  • Esa Mirada Fue Suficiente   Capítulo 9

    Apenas Matteo salió hecho una furia, la sala de descanso estalló.—Si Isabella es la mujer del Don, entonces ¿quién es Elena?—¡Madre mía, era un matrimonio secreto! Qué locura.—Yo hablé mal de Isabella antes. El Don no lo sabe, ¿verdad? ¿No irá a echarme de la familia?—Entonces, ¿Elena era la amante que llevaba todo este tiempo pavoneándose delante de nosotros?La declaración de Matteo hizo que la posición de Elena dentro de la familia se desplomara de golpe.Y, en cuanto a Elena, que andaba de vacaciones, a Matteo le importaba muy poco lo que pudiera pensar.Lo único en lo que podía pensar era en encontrarme y traerme de vuelta a su vida.Una noche de reflexión había bastado para aclararle la mente.Lo nuestro iba mucho más allá del matrimonio. Amarme ya era parte de su naturaleza, y precisamente por eso había perdido de vista sus verdaderos sentimientos.Admitió ante sí mismo que él había sido el culpable. Si yo regresaba, no escatimaría en nada para reparar sus errores.Extendió

  • Esa Mirada Fue Suficiente   Capítulo 8

    Matteo pensó en mi repentina frialdad, en aquella exigencia de divorcio tan impactante, y, sin darle demasiadas vueltas, marcó el número de Anthony, luchando por mantener su furia a raya.—Isabella está hablando de divorcio. ¿Esto es obra tuya? ¿Estás tratando de meterte en nuestro matrimonio? No te sobrepases.La voz que respondió del otro lado era baja y suave como la seda:—Ah, ¿sí? Pues, la verdad, te debo una. Si no la hubieras arruinado, quizá Isabella jamás me habría llamado.El silencio cayó pesado sobre la línea, como si entre ambos se librara una guerra muda.Por fin, tras una pausa tensa, la voz de Anthony volvió, más suave, pero cargada de significado:—Te di tu oportunidad y la desperdiciaste. No me eches la culpa a mí. Ella merece lo mejor, y tú simplemente no estás a la altura.La llamada se cortó.Matteo se quedó sentado sobre el mármol helado y negro como la noche, insensible al frío que se le iba metiendo en el cuerpo. El corazón le latía en el pecho, lento y doloroso

  • Esa Mirada Fue Suficiente   Capítulo 7

    No había forma de negarlo.Elena había despertado en Matteo algo que yo no había sido capaz: frescura. Pero una chispa así no bastaba para sacudir los cimientos de su matrimonio. Y, desde luego, tampoco bastaba para hacer vacilar lo que sentía por mí.Él siempre se había enorgullecido de su integridad, y no había nada que le irritara más que la infidelidad.Había pronunciado sus votos en la iglesia, una promesa de por vida que me había hecho a mí. Por eso, cuando se dio cuenta de que sentía algo por Elena, salió huyendo y se escondió. Incluso se sintió consumido por la culpa.Por suerte, aquella atracción era leve, pero, para su desgracia, yo me había dado cuenta.Sus estallidos de ira y el filo en su voz no eran más que una cortina de humo para ocultar la tormenta emocional que llevaba dentro. En el fondo, sabía que yo era la única mujer a la que alguna vez llamaría esposa.Elena, su secretaria, no era más que una breve interferencia en el radar de su vida. Su confianza estaba puesta

  • Esa Mirada Fue Suficiente   Capítulo 6

    Matteo arrebató la taza de su escritorio y la lanzó con fuerza contra el suelo de mármol, donde se hizo añicos al impactar.Las dagas cruzadas tatuadas en sus brazos parecían rugir junto con él.Después de un momento, hizo un gesto desdeñoso con la mano.—Vete. Yo me pondré en contacto con ella. Averigüen de qué familia son. ¿Hemos hecho negocios con ellos antes? Si hay un traidor entre nosotros, encárguense de él. No tengan piedad. En los diez años desde que Matteo había tomado las riendas de la familia, esta jamás había sufrido un golpe como ese.Yo siempre había estado ahí, a su lado, cada vez que surgían problemas. No importaba qué tan grande fuera la dificultad, yo siempre encontraba la manera de hacerla desaparecer.Pero ahora yo quería divorciarme, dejándolo enfrentar solo aquella crisis. Una oleada de pánico y derrota amenazó con tragárselo por completo.Les estaban arrebatando todos los negocios; las inversiones se les escapaban entre los dedos como agua. Si no lograba recupe

  • Esa Mirada Fue Suficiente   Capítulo 5

    Ni siquiera me dio tiempo de responder.—Seguro que la señora Santoro tenía algo urgente y por eso olvidó tocar —escuché que decía alguien.—Isabella, te estás pasando de la raya. He sido demasiado blando contigo, te he dejado hacer demasiadas cosas —me reprendió Matteo.Sentí una oleada de rabia tan intensa que creí que iba a estallar. Apreté con tanta fuerza la Notificación de Salida de la Familia que los dedos se me pusieron blancos.—Vine por los papeles del divorcio.—¡Fuera! Si no sabes tocar la puerta, entonces ni se te ocurra entrar —rugió Matteo, y su voz llenó toda la oficina.Al oír mencionar los papeles del divorcio, la compostura de Elena se hizo añicos. Con tono suplicante, dijo:—Señor Santoro, por favor. La señora Santoro no lo hizo con mala intención. Seguro que habló sin pensar en un momento de impulso.Extendió la mano para sujetarme del brazo, con una voz empalagosa de falsa dulzura.—Señora Santoro, no se precipite. Podemos hablarlo con calma.Intenté apartarme, pe

  • Esa Mirada Fue Suficiente   Capítulo 4

    A partir de entonces, podía sentir la mirada de Matteo sobre mí a todas horas.Cada vez que percibía sus ojos encima y volteaba a verlo, él apartaba la vista de inmediato.Los días en que salía a caminar sin chofer, notaba siempre una figura sombría siguiéndome a cierta distancia, con discreción. Era mi acosador personal.Un fin de semana, quedé con unos amigos para ir a escalar.Apenas acabábamos de empezar nuestra aventura en la montaña cuando nos topamos con Joseph Ricci, el heredero de una familia rival. Yo desvié la mirada, pero Joseph apretó el puro entre los dedos y me clavó una mirada feroz.Apenas llevábamos cinco minutos descendiendo cuando una lluvia de piedras y el ruido de una pelea allá arriba nos tomaron por sorpresa. La cuerda principal empezó a sacudirse peligrosamente, como si alguien estuviera tratando de cortarla. Antes de que pudiera pensar siquiera en un plan alternativo, la voz de Matteo resonó desde arriba.—Isabella, estoy aquí. No tengas miedo, voy a sacarte.D

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status