공유

40

작가: Manuel
last update 게시일: 2026-10-29 00:12:42
NOELIA

El corazón me martilleaba contra las costillas con tanta fuerza que sentí que podía estallarme en el pecho.

Aparté la sábana de un tirón y salí de la cama, furiosa, buscando mi ropa por el suelo. Me la puse a toda prisa y salí a zancadas de la habitación. Sabía. Había visto el registro de accesos, o estaba a punto de verlo. Lo había olido. Lo que me había preguntado, «¿a qué más entraste?», no fue un reclamo, fue una trampa.

La puerta de la oficina estaba cerrada, pero eso no me detuvo. L
이 작품을 무료로 읽으실 수 있습니다
QR 코드를 스캔하여 앱을 다운로드하세요
잠긴 챕터

최신 챕터

  • JURADA PARA MATAR A MI MARIDO MAFIOSO   47

    NOELIAInés llegó tarde al almuerzo, como siempre, y se dejó caer en la silla frente a mí con un suspiro teatral.—Perdóname, amiga. El tráfico en Periférico es una ofensa personal.Habíamos elegido un pequeño restaurante familiar escondido en Coyoacán, de esos con manteles de plástico y mesas apretadas, donde nadie reconoce a nadie. Me había escapado con la excusa de comprar telas para la sala y había dejado a Beltrán, el escolta que Salvador me asignó desde lo de Manzanillo, esperando en el auto tres cuadras más allá. Por una vez, el rastreador de la camioneta era mi aliado: según Salvador, yo estaba de compras.—No te preocupes. Ya pedí por ti.—Eres un sol. —Se quitó las gafas de sol, y vi sus ojeras&m

  • JURADA PARA MATAR A MI MARIDO MAFIOSO   46

    SAL—¿Joaquín? —Ignacio arqueó una ceja—. ¿El cuñado? Yo lo tenía por un niño asustado que se esconde detrás de su hermana.—Eso parece. —Giré el vaso entre los dedos—. Pero lo he estado observando. Cada vez que alguien menciona a Eduardo Galván, se le va el color del rostro. Y no es duelo. Es miedo.—¿Miedo de qué? —preguntó Gabriel.—Eso quiero averiguar.Javier habló por primera vez en toda la noche. Tenía la voz cansada, como si llevara dos años cargando algo sobre la espalda y apenas ahora se le notara el peso.—Yo me encargo de él.Lo miré. Mi hermano había vuelto hacía poco de su exilio, y todavía no sabía si el que regresó era el mismo que se fue.—Tú no estás en condiciones de…—Estoy en mejores condiciones que cualquiera de ustedes —me interrumpió—. No tengo esposa que cuidar ni imperio que dirigir. Tengo tiempo. Si Joaquín Galván se mueve, lo sabré antes que él mismo.Ignacio soltó una risa seca.—Qué generoso. ¿Y desde cuándo te interesa nuestro negocio?—Desde que el nomb

  • JURADA PARA MATAR A MI MARIDO MAFIOSO   45

    SALApreté el volante hasta que se me pusieron blancos los nudillos mientras bajaba a toda velocidad por el camino de la entrada, con la rabia nublándome la cabeza y el pie pegado al acelerador.Debí disculparme con Noelia en el instante en que las palabras salieron de mi boca, y por supuesto no lo hice. Las disculpas no se me dan. Además, estaba furioso, aunque no con ella. Estaba furioso con la posibilidad de que tuviera razón.Quería que esos pagos fueran solo eso: caprichos de un viejo paranoico al que le gustaba esconder cosas por el gusto de esconderlas. Pero que estuvieran encriptados me decía que no era paranoia. Eran deliberados, demasiado específicos. Ramiro no les ocultaba cosas a los suyos, o eso había creído yo. Quizá no conocía a mi padre tan bien como pensaba.Toqué la pantalla del tablero y llamé a Bruno, mi investigador. Odiaba siquiera plantearme pedirle que investigara a mi padre, pero ya no me quedaban opciones. Contestó al segundo timbrazo.—¿Tienes algo para mí,

  • JURADA PARA MATAR A MI MARIDO MAFIOSO   44

    NOELIARevisé las marcas de tiempo dos veces y las crucé con el calendario de negocios de la familia y con la cobertura de prensa de las apariciones de Ramiro, a ver si algo cobraba sentido, pero nada cuadraba.Era como si Ramiro hubiera tenido otra vida entera, guardada con todo cuidado en los márgenes, y me tocaba a mí averiguar por qué.Pero hiciera lo que hiciera, no lograba romper el cifrado. Sabía lo suficiente de estas cosas para darme cuenta de que me quedaba grande, pero también era demasiado terca para rendirme. Le había dicho a Salvador que podía hacerlo, y no pensaba volver con la cola entre las patas a admitir que me había equivocado. Así que me concentré y seguí trabajando hasta que me dolió el cuello de tanto estar encorvada sobre la laptop y se me resecaron los ojos de mirar la p

  • JURADA PARA MATAR A MI MARIDO MAFIOSO   43

    NOELIAFruncí el ceño al ver las dos tazas de café que llevaba en las manos mientras avanzaba por el pasillo hacia la oficina de Salvador. Todavía no podía creer que me hubiera ofrecido a traérselo.Empujé la puerta con la cadera y entré. Mis ojos fueron directo a Salvador, sentado detrás del enorme escritorio de caoba, y sentí una oleada de calor recorrerme el cuerpo.—Bueno, ¿en qué voy a trabajar hoy? —Crucé la oficina y dejé el café sobre el escritorio.Se puso tenso en cuanto vio la taza.—¿Qué pasa? Es negro, como tu alma.—Te agradecería que usaras un posavasos.Agarró una pieza de pizarra que tenía junto al teclado y colocó encima la taza humeante.—Este escritorio es antiguo.Me senté en mi silla, a su lado.—Como tú.—Qué graciosa. —Jaló el teclado hacia él y siguió escribiendo.Me recargué en el respaldo, crucé las piernas y le di un trago a mi café mientras veía cómo se le marcaban los músculos de los antebrazos al teclear. Estaba segura de que se arremangaba la camisa sol

  • JURADA PARA MATAR A MI MARIDO MAFIOSO   42

    SALMi cuerpo se tensó de golpe, y los peores escenarios empezaron a desfilar por mi cabeza.—¡Noelia! —grité, y mi voz rebotó en la cocina.Dejé el café, recorrí la casa por si se había encerrado en la sala de cine o en algún rincón, y seguí con las manos vacías. Salí al garaje para ver si se había llevado alguno de los coches, pero todos estaban en su lugar. Se había ido a pie.Al parecer, solo me quedaba esperar.Me senté a la mesa, tamborileando con los dedos y mirando el reloj. Cada minuto sin ella alimentaba mi pánico. Me decía que solo necesitaba despejarse, pero conforme avanzaba la mañana, la inquietud me tiraba más del pecho. ¿Y si le había pasado algo? Con mi hermano filtrando información y los Montenegro respirándome en la nuca, cualquiera podía haberla encontrado sola.Lupe asomó por la puerta de servicio, vio mi cara y volvió a esconderse sin decir palabra. Ya iba a marcar el número de Joaquín cuando la puerta principal crujió.El alivio casi me tumba, pero me obligué a s

더보기
좋은 소설을 무료로 찾아 읽어보세요
GoodNovel 앱에서 수많은 인기 소설을 무료로 즐기세요! 마음에 드는 작품을 다운로드하고, 언제 어디서나 편하게 읽을 수 있습니다
앱에서 작품을 무료로 읽어보세요
앱에서 읽으려면 QR 코드를 스캔하세요.
DMCA.com Protection Status