Share

LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.
LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.
Author: Pandora

Una copa dos destinos.

Author: Pandora
last update publish date: 2026-09-07 12:56:11

La villa Moretti estaba construida sobre una colina desde la que se podía ver el mar azul.

Era una propiedad enorme, rodeada de jardines perfectamente cuidados, fuentes de mármol y enormes ventanales que reflejaban las luces de la ciudad.

Para la hermosa Isabella Moretti, aquel lugar siempre había sido su segundo hogar. Más no lo sentía como un hogar seguro, pues su padre casi nunca tenía buenas intenciones.

Pero para Vittorio Moretti, en cambio, representaba algo mucho más importante.

Poder y status.

Y aquella noche estaba dispuesto a utilizar cualquier artimaña para conseguir todavía más de ese poder que disfrutaba tanto.

"Utilizar la gran belleza de su hija, para atrapar a un magnate muy poderoso"

Isabella bajó del automóvil y contempló la enorme y fria residencia que te podía provocar escalofríos.

Su largo cabello rubio que caía en ondas sobre su espalda, se movía con el viento, sus piernas largas y estilizado cuerpo, la hacían lucir como si fuera una diosa venus.

Sus grandes ojos ambarinos recorrían la mansión a detalle, no le gustaba quedarse demasiado tiempo ahí, así que se marcharía apenas pudiera.

Los altos tacones de la chica se escucharon en el pulido mármol del salón, donde vittorio la esperaba su padre con copa en mano.

— ¿Por qué me citaste aquí, papá?

Vittorio Moretti, sonrió.

Era un hombre elegante, de modales impecables y de ambiciones peligrosas.

— Porque quiero hablar contigo, ¿Un padre no puede tener una conversación con su hija?

— ¿Sobre qué asunto? No me creo eso de que solamente quieres estrechar lazos conmigo.

— Es sobre tu futuro, cariño, ya estás en edad casadera, y como tu padre que soy, debo elegir para ti un buen partido.

Isabella suspiró.

— Ya tengo una vida, papá, y un futuro que tengo muy claro, no necesito de tu intervención para solucionarme las cosas.

Y era cierto.

Isabella tenía una vida perfectamente organizada.

Un prometido de buena familia, una posición social privilegiada, trabajo en una prestigiosa galería de arte y un futuro que cualquiera habría considerado envidiable.

Pero Vittorio no estaba satisfecho con eso.

Nunca lo estaba.

Él quería que su apellido dejara de ser simplemente respetado.

Quería que se pronunciara junto a los nombres más poderosos de Europa, no solo de Italia.

Y había un hombre que podía darle exactamente eso.

Luciano Salvatore.

CEO de un imperio empresarial gigantesco,

un hombre prácticamente inaccesible.

Inteligente.

Frío.

Implacable.

Y famoso por no permitir que nadie se acercara demasiado a su vida privada.

— Esta noche viene a cenar con nosotros Luciano Salvatore. — Dijo Vittorio.

Isabella lo miró sorprendida.

— ¿Qué? ¿Me has organizado una cita a ciegas? ¡No voy a verlo! ¡Sabes bien que tengo novio!

El novio de Isabella, se trataba del CEO Pietro Gambino, un empresario exitoso y de buena cuna que había cortejado a la chica de ojos color ambar. Pero que para el padre no era suficientemente poderoso.

— Tenemos negocios pendientes, princesa.

— Entonces no entiendo qué hago yo aquí. No soy parte de la junta directiva de la compañía Moretti.

Su padre sostuvo su mirada.

— Porque quiero que lo conozcas.

Isabella soltó una pequeña risa incrédula.

— Papá, tengo un prometido. No voy a jugar tus juegos.

— Lo sé. Ese empresario que no está a nuestro nivel.

La sonrisa de Vittorio desapareció.

— No pierdas mas el tiempo con Pietro Gambino, un matrimonio con Luciano Salvatore, podría convertir a esta familia en algo mucho más grande de lo que imaginamos jamás.

Isabella sintió un escalofrío. Su padre era sin duda un hombre demasiado ambicioso.

— No estarás insinuando...

— No te estoy pidiendo que te cases con él, hoy.

El hombre hizo una pausa para beber de su copa de vino.

— Todavía.

Isabella abrió los ojos.

— ¡No! ¡Definitivamente no!

— ¡Isabella, tienes que sacrificarte por esta familia! ¡El beneficio es para todos aquí!

—¡No voy a casarme con ese hombre para satisfacer tus ambiciones!

Vittorio endureció el rostro.

— Solo quiero que entiendas lo que está en juego en esta familia.

— Entiendo perfectamente, y no me interesa.

Ella tomó su bolso para irse.

— Me voy, papá.

—No puedes.

La voz de su padre sonó demasiado tranquila.

Isabella se detuvo.

Vittorio señaló hacia la puerta.

— Luciano ya está llegando.

Un automóvil de lujo negro, apareció en la entrada.

Luciano Salvatore descendió de él.

La primera impresión que producía era intimidante.

Alto.

Atlético.

Vestido con un traje oscuro perfectamente ajustado.

Cabello negro ligeramente desordenado por el viento.

Su rostro tenía una belleza severa, casi peligrosa.

Pero eran sus ojos los que hacían que resultara imposible olvidarlo.

Uno de color azul intenso

El otro de color verde esmeralda.

Una rareza que contrastaba con la frialdad de su expresión.

Luciano entró en la villa y dejó a sus hombres apostados afuera sin imaginar que aquella noche destruiría la perfección cuidadosamente construida de su vida.

— Salvatore, adelante, pasa, estás en tu villa.

El hombre de pocas palabras observó por completo el lugar, hasta que su mirada se fijó en la mujer que estaba en el salón.

— Dijiste que tenías un negocio importante que proponerme.

El CEO no se andaba por las ramas. Era directo y conciso.

— Así es, pero primero déjame presentarte a mi hija, ella es Isabella, nos acompañará a cenar, así que pasemos al comedor, allá podemos charlar de lo que nos interesa.

Las miradas de Isabella y de Luciano se cruzaron por unos cortos momentos, pero eso había sido suficiente para que ambos sintieran curiosidad por el otro.

La reunión comenzó aparentemente con normalidad.

Vittorio habló de negocios.

Luciano escuchó.

Isabella permaneció distante de lo que los hombres conversaban.

No quería estar allí. Quería poder huir de esa cena y regresar a su villa.

Apenas había cruzado algunas palabras con el CEO, su falta de interés era más que evidente, hasta parecía que no le agradaba para absolutamente nada.

Sin embargo, a pesar de desairarlo, cada vez que levantaba la mirada, encontraba aquellos ojos diferentes observándola.

Y eso la ponía realmente nerviosa. Algo que nunca había sentido con su prometido, con Pietro todo era sencillo, a veces pensaba que demasiado.

Luciano tampoco entendía por qué no podía dejar de mirarla.

Había algo en ella.

Una mezcla de elegancia belleza y vulnerabilidad que no encajaba con aquel ambiente hostil.

Finalmente, Vittorio se puso de pié y levantó su copa.

— Por los nuevos acuerdos.

Luciano tomó la suya.

Isabella hizo lo mismo, solo quería beber la champaña y marcharse de la enorme mansión.

Las copas chocaron suavemente.

— Salud — Dijo Vittorio.

Isabella bebió un pequeño sorbo, pero terminó bebiendo todo el contenido de la copa.

Luciano también la bebió.

El sabor era dulce.

Demasiado dulce, debió saberlo en ese momento, que la bebida estaba adulterada, pero la mirada ámbar de esa jóven lo tenía distraído

Vittorio los observó en silencio.

Ninguno de los dos sospechó nada.

Unos minutos después, Isabella comenzó a sentirse extraña.

Primero fue un ligero mareo.

Después, una sensación de calor que recorrió su cuerpo.

Parpadeó algunas veces.

— ¿Estás bien? — Preguntó Luciano, al verla que se sostenía de la mesa para no caerse.

— Sí... Yo...

Pero no lo estaba.

Mientras tanto Luciano también empezó a experimentar lo mismo.

Se llevó dos dedos a la sien.

— ¿Qué demonios...?

Intentó ponerse de pie.

Pero la habitación se inclinó ante sus sorprendidos ojos.

Isabella se sujetó de la mesa.

— Me siento...

No terminó la frase.

Luciano la sostuvo antes de que cayera.

Sus miradas se encontraron.

Azul.

Verde.

Ámbar.

Durante un instante, ambos permanecieron inmóviles.

Entonces Luciano comprendió.

— Nos drogaron...

Pero ya era demasiado tarde.

Ninguno de los dos pudo pensar con claridad.

Ninguno comprendió completamente lo que estaba ocurriendo.

Solo quedaron emociones confusas, cercanía y una atracción que, en circunstancias normales, ambos habrían rechazado.

La villa permaneció en silencio mientras, sin saberlo, dos personas que habían llegado con vidas perfectamente organizadas cruzaban una línea de la que ya no podrían regresar.

De pronto la órden de vittorio se escuchó a la distancia.

— ¡Llevarlos a la habitación!

— ¡No, papá, no lo hagas!

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.   La mujer que llegó demasiado tarde.

    A la mañana siguiente, Isabella llegó a la compañía Salvatore con el corazón inquieto. Desde que había recibido el mensaje de Luciano, no había dejado de preguntarse qué quería hablar con ella. Necesito que vengas a mi oficina. A las diez treinta, no llegues tarde. — Luciano. No había explicado nada más. Lo que la ponía más nerviosa. Isabella tomó aire antes de entrar al enorme edificio. Las puertas de cristal se abrieron y, como siempre, varias miradas se dirigieron hacia ella. Era imposible pasar desapercibida cuando Luciano Salvatore había pedido personalmente que subiera de inmediato a su oficina. — Buenos días, soy Isabella Moretti. Tengo una cita con el CEO Salvatore. — Claro, él presidente ya la está esperando, por favor sígame. La recepcionista la guió a un ascensor que estaba apartado de los demás. — Suba por favor, él CEO está en el último piso. Isabella agradeció a la amable empleada. El ascensor personal del presidente la llevó hasta el último pis

  • LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.   La visita de Luciano Salvatore

    La noche avanzaba cuando Isabella escuchó tres golpes secos en la puerta. Se quedó inmóvil por unos momentos, pensó que Pietro se había calmado y había venido para hablar de la discusión. Había intentado distraerse, preparar algo de beber y convencerse de que la conversación con Pietro no había conseguido afectarla. Pero lo había hecho. Y ahora aquellos golpes hicieron que su corazón se acelerara. Se acercó lentamente a la entrada y miró por la mirilla. Su respiración se detuvo en el instante en que lo vió. Luciano Salvatore estaba al otro lado. Vestía el mismo traje oscuro que llevaba en el restaurante, aunque ahora tenía la corbata ligeramente aflojada. Su expresión era seria, impenetrable. Como si hubiera llegado allí después de tomar una decisión. Isabella abrió la puerta apenas unos centímetros, pero no le abrió paso. — ¿Qué haces aquí? ¿Cómo supiste donde vivo? Luciano clavó los ojos en ella. Era un hombre que no se andaba por las ramas. — Necesi

  • LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.   Los celos de Pietro Gambino.

    El automóvil avanzaba por las calles iluminadas de la ciudad, pero dentro del coche reinaba un silencio incómodo. Isabella permanecía mirando por la ventana, intentando ordenar sus pensamientos. Todavía podía sentir la intensidad de la mirada de Luciano Salvatore sobre ella. Aquella forma de observarla. Aquella voz fría cuando le había preguntado por Pietro y quién era en su vida. Y, sobre todo, aquella frase que había pronunciado antes de que ella se marchara. "Lo que tenemos pendiente lo vamos a resolver, sí o sí" Isabella cerró los ojos durante unos segundos. No quería pensar en él, mucho menos en esa noche de placer que no podía sacarse de la cabeza. No quería admitir que su presencia todavía conseguía alterar cada fibra de su cuerpo. A su lado, Pietro Gambino llevaba varios minutos conduciendo sin decir una palabra. Hasta que finalmente no soportó más. — ¿Qué hay entre tú y Luciano Salvatore? Isabella abrió los ojos lentamente. — ¿Perdón? Pietro a

  • LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.    Un CEO posesivo de su mujer.

    — ¿Qué asuntos tenemos pendientes? —preguntó Isabella, sin apartar los ojos de Luciano. El CEO Salvatore permaneció en silencio durante unos segundos. Su mirada recorrió lentamente el rostro de Isabella, como si estuviera decidiendo cuánto podía decir delante de todos ahí. — Eso. — Respondió finalmente.— Es algo que tú y yo sabemos perfectamente. Isabella frunció el ceño. En la frente tenía algunas pequeñas gotas de sudor frío. — Yo no sé de qué estás hablando. Pensé que había quedado claro que fuimos víctimas de la situación.... En los negocios. Luciano ladeó ligeramente la cabeza. — ¿No lo sabes? Pero si sabes trabajar muy estrechamente con tu padre para obtener lo que quieren. Aquellas simples palabras hicieron que Isabella sintiera un escalofrío recorrerle todo el cuerpo. — ¡No, no es así! Mi padre... El no me consultó nada sobre lo que hizo.— ¡Pero estabas ahí, cenaste con nosotros, te prestaste para sus planes! Luciano volvio a calmarse, estaba seguro de que esa m

  • LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.    Guerra de prometidos.

    El silencio que siguió a la pregunta de Luciano Salvatore, fue tan notorio que hasta el murmullo del restaurante pareció apagarse. —¿No vas a presentarme al hombre que te acompaña, Isabella? Los ojos ambarinos de la galerista se abrieron a tope, no entendía que diablos hacía ese hombre en su mesa haciendo esa pregunta. Aún así, levantó lentamente la mirada hacia él. El cruce de miradas duró un instante, pero ella no respondió de inmediato. Luciano permanecía de pié con aquella expresión impenetrable que parecía tallada en mármol. Una mano descansaba sobre la mesa y la otra sostenía la copa de vino con absoluta tranquilidad. Pero siendo quien era, y la fama de demonio implacable que tenía. Le decía a Isabella que había algo oculto. En los ojos de ese hombre parecía haber... "Posesividad" El azul podía parecer frío. El verde, peligroso. Y aquella noche ambos tenían el mismo mensaje. posesión. Luciano jamás admitiría semejante cosa. Mucho menos delante de s

  • LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.   Marcas de amor.

    Después de descansar todo el día y de haberse dado una larga ducha. Isabella se miró al espejo y dejó escapar un grito al verse llena de marcas de amor por el cuello, los senos y muchas otras partes de su cuerpo. — "!Luciano Salvatore!" ¿Como te atreviste a acerme todo esto? ¡Eres un hijo de...! Si no hubiese sido porque la noche era demasiado fría y ella vestía de camisa con cuello largo y manga larga, su prometido la hubiera visto y la habría descubierto. — ¡No puede ser! Estoy jodida. ¡Pietro quiere verme está noche y yo con estas marcas encima! Ese hombre me ha marcado como si fuera suya, el muy cabrón. La jóven galerista estaba furiosa, parecía que la había atacado un vampiro, que como tal Luciano no lo era, pero si era igual de posesivo que un ser sobrenatural que no moría. (...) La noche había caído sobre la ciudad italiana como un manto oscuro y elegante. Las luces doradas de las avenidas se reflejaban sobre los automóviles de lujo que circulaban frente a

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status