LOGINLuego de haber pronunciado aquellas palabras, Milena se miró el brazo, aún cubierto de moretones. Se los había hecho a sí misma al ver al hombre parado en el altar, tratando desesperadamente de despertar de aquella supuesta pesadilla. Debido a que quería convencerse de que no era real. Pero ahora, al observar las marcas en su piel, comprendía con dolorosa claridad que todo había sucedido de verdad. Dionisio estaba vivo.Tomó con firmeza el brazo de Fabricio y, mirándolo a los ojos, le dijo con voz temblorosa pero decidida:—Investiga todo sobre el hijo bastardo de la familia Laos. Quiero saber desde cuándo está con ellos… y así descubrir si realmente es Dionisio, o solo alguien que se le parece demasiado.Fabricio estuvo de acuerdo sin dudarlo. De inmediato llamó a su investigador privado y le pidió que comenzara con la búsqueda cuanto antes mejor. Antes de colgar, le dio una orden clara:—Quiero la información para más tarde, antes de que termine el día. Al menos mándame algunas foto
Por su parte, Fabricio, que recién salía de los juzgados, se apresuró a buscar a Milena en cuanto leyó su mensaje. Ella no era de las que pedían ayuda con facilidad, y si lo estaba haciendo ahora, era porque algo serio había sucedido en aquella boda.Mientras caminaba con rapidez, un sentimiento de culpa comenzó a invadirlo. Se estaba arrepintiendo de no haber insistido en acompañarla. Y todo lo había hecho porque tenía un juicio muy importante ese día, uno que había preparado durante meses, y por eso no discutió más con ella cuando decidió ir sola. Pero ahora... ahora sentía que había cometido un error.Al llegar a la iglesia, la llamó. Milena, con voz temblorosa, le dio instrucciones precisas de dónde se encontraba sentada y le pidió que entrara y la sacase de allí, porque no podía moverse. Milena no sabía si lo que la había paralizado era el miedo que aún le tenía a Dionisio o la impresión de verlo con vida frente a ella, cuando creía haberlo dejado atrás para siempre.Lo único ci
Todos los invitados estaban en estado de shock al ver a la novia en semejante estado y se preguntaban qué le había sucedido para alterarse de aquella manera. Algunos susurraban que se había vuelto loca al ver que el novio había cambiado repentinamente; otros aseguraban haber oído su súplica en voz baja y comentaban que, por lo que alcanzaron a escuchar, parecía que ya se conocían desde antes... Tanto, que uno de los presentes aseguró haber escuchado que el hijo de ella no era de otro, sino del ahora novio que estaba parado en el altar.Las especulaciones dentro de la iglesia crecían como un incendio incontrolable. Fue entonces cuando Valeria, madre de Valentina, le dijo a su esposo que lo mejor sería posponer la ceremonia. Además, Valentina tampoco se encontraba en condiciones para continuar con aquella boda.Sin embargo, don Arturo se negó rotundamente. Con el ceño frunci
Al principio, Milena no le prestó mucha atención al hombre que había ocupado el lugar del novio. Sabía que era el medio hermano de su esposo, y solo sentía curiosidad por saber si era guapo o feo, para así burlarse de Valentina más adelante. Intentó ver su rostro, pero no lo logró. El hombre se levantó y se colocó en el lugar del novio, dándole la espalda a todos mientras miraba fijamente el altar.Sin embargo, aquella espalda le resultaba inquietantemente familiar. La forma de sus hombros… algo en su postura le removió algo por dentro. Negó con fuerza en su mente, reprendiendo sus propios pensamientos por atreverse a pensar en él justo en ese momento. Se obligó a recordar que aquel hombre estaba muerto y enterrado, y que debía olvidarlo para siempre.Pero cuando el desconocido giró un poco y ella pudo verlo de perfil, el corazón l
El lugar que Milena había elegido para sentarse era completamente estratégico. Desde allí podía ver claramente la entrada de la iglesia, el pasillo por donde caminaría la novia y el altar, donde estarían los novios junto al sacerdote que oficiaría la ceremonia. Se sentía satisfecha por haber llegado antes que la mayoría de los invitados y haber escogido ese asiento; aunque no estaba en la primera fila, desde su posición podía presenciar todo el espectáculo… sin que Luciano la notara.Unos minutos después, vio a Luciano entrar al lugar y dirigirse de inmediato a la primera fila del lado derecho, donde ya estaban sentados los miembros de su familia. No alcanzaba a escuchar lo que decían, pero por la expresión de su rostro —y especialmente por las caras tensas de las dos mujeres que estaban sentadas muy elegantemente, probablemente era su madre y su abuela—
Milena, por su parte, aún intentaba asimilar todo lo que Luciano le había dicho. Estaba perdida en sus propios pensamientos. Luego Se prometió a sí misma que más adelante pensaría en una manera de evitar que Luciano también se vengara de ella por haberle mentido. Por ahora, debía concentrarse en aprovechar lo que él, sin saberlo, le estaba facilitando.Al fin y al cabo, su plan era mucho mejor que el suyo.No podía imaginar cómo reaccionaría Valentina al enterarse de que ya no se casaría con Luciano, el hombre al que amaba, sino que ahora la obligaban a unirse en matrimonio con el hijo bastardo de la familia Laos.Milena estaba segura de que Valentina odiaría eso más que a la propia muerte.Esto se estaba poniendo mucho más interesante de lo que imaginaba, y ahora ya sabía cómo ir a esa boda sin que Luciano siquiera le interesara







