Home / Romance / LA VERDAD OCULTA / Capítulo 6. Un maldito triángulo amoroso

Share

Capítulo 6. Un maldito triángulo amoroso

Author: Eyda LG
last update publish date: 2026-09-24 07:42:09

Valentina volteó a mirar a todas las personas que había a su alrededor, mientras le decía al oído a Milena:

—Bueno, dado que tú y yo somos las únicas que sabemos que las cosas no fueron así, nadie sabrá lo que en realidad pasó. Porque dime, ¿quién te va a creer a ti? Una don nadie como tú…

Luego se alejó apenas unos centímetros, solo para observar la expresión de Milena, y añadió con una sonrisa cargada de cinismo:

—Por mi parte, nunca diré nada de lo que realmente sucedió. Así que yo, en tu lugar, mi querida amiga, iría haciéndome a la idea de pasar una buena temporada en la cárcel.

Al ver cómo Milena la miraba como si estuviera completamente loca, le dijo con tono burlón:

—Bueno, míralo por el lado positivo… Como eres muy pobre, al menos te vas a ahorrar el arriendo, la comida y los servicios. En ese lugar todo te lo darán gratis, sin gastar un centavo.

Y como Milena seguía mirándola como si estuviera frente a un extraterrestre, Valentina volvió a hablar, con una mueca sarcástica en los labios:

—No te preocupes, que cuando me sienta triste y sola, iré a visitarte. Ahora dime, ¿no soy una buena amiga? Hasta en prisión te voy a visitar. Porque yo sí me considero una excelente amiga para ti… ¿Quién, en su sano juicio, iría a una mugrosa cárcel por un amigo?

Milena solo la miraba, y al escuchar sus palabras, comenzó a menear la cabeza de un lado a otro. No tenía sentido seguir hablando con aquella mujer. Lo mejor era no prestarle más atención y hacer como si no hubiera escuchado ni una sola de sus tonterías.

Aunque por fuera se mostraba fuerte, por dentro estaba nerviosa. No sabía hasta dónde podía llegar aquella demente para desquitarse de ella. Pero, pensándolo mejor, era ella quien debía ser vista como la víctima en todo este caso. Dionisio había muerto a causa de un accidente, nadie lo había matado. Entonces, ¿por qué debía tenerle tanto miedo a las palabras de Valentina?

Pensando de esta manera, miró a su ex amiga con una sonrisa en los labios y le dijo:

—Bueno, solo me queda agradecerte por hacerle ver a todos cómo fue en realidad mi vida junto a Dionisio. Además, con las imágenes que enviaste a la policía, ahora será más fácil para mí demostrar que sí era su pareja… y por ende, quedarme con la mitad de todo lo que dejó tu amado demonio.

Sin embargo, no había terminado de decir estas palabras cuando la loca de Valentina se le volvió a acercar, con su sonrisa macabra. Luego le dijo:

—¿Quieres apostar que te enviaré a la cárcel y te quitaré todo lo que te pertenece, mi querida Milena? Esa herencia pasará a manos mías… porque el único heredero será mi hijo.

Milena no sabía si esta vez temblaba por aquella sonrisa tan espeluznante o porque sus palabras le habían afectado más que antes. Para sostenerse de pie, tuvo que sujetarse de Fabricio, que estaba cerca de ella, pues comenzó a temblar descontroladamente al escuchar aquella risa escalofriante.

Luego, logró calmarse un poco, repitiéndose en su mente que Valentina no podía cumplir su amenaza, ya que ella no había hecho nada para provocar el accidente de Dionisio. Se serenó y soltó al abogado, quien la miraba con evidente preocupación al verla en ese estado, puesto que no había logrado escuchar lo que Valentina le había susurrado al oído.

Sin embargo, para dejarla así, tenía que haberle dicho algo realmente fuerte. Él estuvo a punto de abrazarla para tranquilizarla, pero Milena se apartó de su agarre.

Entonces, dijo con voz firme, dijo:

—¿Crees que por unas cuantas palabras tuyas te voy a tener miedo? Pues déjame decirte que estás muy equivocada. Todos aquí sabemos que la muerte de Dionisio fue causada por un accidente automovilístico. Así que no vengas a decir que yo soy la culpable. Además, por más que me acuses, cuando termine la investigación, las autoridades llegarán a la conclusión de que no tuve nada que ver, que solo fue un accidente más. Y cuando salga ese veredicto… prepárate, porque voy con todo por ti.

Valentina, con su sonrisa aún dibujada en los labios, la miraba con burla y volvió a decirle:

—Ya te había dicho que me encanta esa inocencia tuya, ¿cierto? Por eso logré engañarte a la perfección con mi falsa amistad, y tú ni enterada de que lo único que siento por ti es un odio profundo. Siempre quise verte sufrir… justo como lo harás en la cárcel.

Hizo una pausa, disfrutando cada palabra que salía de su boca, y continuó:

—Pero pensándolo bien, es bueno que seas así. Porque cuando reacciones, ya será tarde. Será en el momento en que te veas encadenada, acusada por la muerte de Dionisio. Ahí comprenderás que todo lo que te dije hoy se convertirá en tu realidad. Y ya estando presa, no podrás hacer nada para atacarme, aunque siendo sincera, nunca te consideré una buena rival para mí.

Al ver que Milena seguía sin agachar la cabeza delante de ella, le soltó con arrogancia:

—¿Acaso ya olvidaste quién es mi padre? Aunque no haya pruebas suficientes para enviarte a prisión… las puedo fabricar. Y con el poder de ser la hija del primer ministro, te puedo asegurar que todo esto se hará realidad muy pronto. Así que yo, si fuera tú, ya me iría haciendo a la idea de que vivirás en una mugrosa y pequeña celda.

Milena, por un momento, había olvidado en qué país vivía y quiénes eran sus políticos. Casi todos eran ladrones y delincuentes disfrazados de funcionarios, escudándose en sus cargos para burlarse de la justicia. El padre de Valentina no era la excepción. Se decía que siempre salía victorioso de cualquier enfrentamiento, mientras sus enemigos acababan muertos o en prisión, y él seguía desangrando al país con total impunidad.

Cuando escuchaba esos comentarios en la calle, nunca los creyó. Después de todo, ese hombre era el padre de su mejor amiga, y cuando lo conoció, le pareció una buena persona. Valentina siempre le repetía que su padre era tan envidiado por otros políticos, que por eso se inventaban toda clase de rumores en su contra. Milena pensó que quizá era así.

Pero ahora, al mirar atrás, no recordaba que ninguno de sus adversarios siguiera con vida. Y si lo estaban, estaban tras las rejas pagando por supuestos crímenes. Antes no había reflexionado mucho sobre todo aquello… pero ahora, tras las palabras de Valentina, comenzaba a creer que quizás todo lo que decían de él era cierto.

Y si eso era así, entonces estaba condenada.

Al llegar a esa conclusión, sus fuerzas se derrumbaron. Se dejó caer al suelo con un estruendo desgarrador, porque ahora sabía, mejor que nadie, que las palabras de Valentina podían ser mucho más que simples amenazas. Si eran ciertas… ¿Qué sería de su vida de ahora en adelante?

Jamás imaginó que seguir al supuesto amor de su vida la llevaría a verse envuelta en un infierno como este. ¡Cuánto lo odiaba! Ni siquiera muerto era capaz de dejarla en paz. Todo el odio de Valentina nacía de la idea absurda de que ella le había robado a Dionisio. ¿Pero cómo iba a ser culpable de algo que ni siquiera sabía? Ni siquiera sabía que ellos dos tenían algo antes.

Valentina claramente no estaba bien de la cabeza.

De todo ese maldito triángulo amoroso, ella era la única inocente. Tal vez sí había sido un poco estúpida —como le había dicho Valentina— por creer ciegamente en las personas que la rodeaban, por pensar que todos eran tan buenos como ella.

Pero no era momento de lamentarse. No ahora. Lo que realmente necesitaba era encontrar una solución para salir del desastre que Dionisio le había dejado.

Sin embargo, al recordar que estaba completamente sola en ese país, sin un solo amigo en quien confiar, el peso de la realidad se hizo insoportable. Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas sin que pudiera detenerlas. Se sentía perdida… y completamente sola.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • LA VERDAD OCULTA   Capítulo 14. Libertad

    Ya habían pasado tres años desde que Milena había ingresado a prisión, y hasta ahora seguía recibiendo el mismo trato que el día que había llegado a aquel lugar, bueno eso ya había cambiado un poco, pues ahora ella junto a Laura se había unido a otro grupo de mujeres que no soportaban el maltrato de la pandilla de la Loba.Y aunque al inicio siempre eran maltratadas por la loba y sus seguidoras, ellas no se habían rendido, por eso las cosas habían cambiado ligeramente. Ya que, al menos, ahora recibían golpes y palizas, pero también habían aprendido a defenderse y a devolverles el golpe con la misma intensidad. Además, parecía que Valentina se había olvidado de su existencia, pues ya tenía más de cinco meses, que no la visitaba y esto no era normal, ya que conociendo a aquella mujer, la cual le gustaba verla sufriendo, tenía que haberle pasado algo malo: "ojalá se hubiera muerto ya" se dijo. —Cuando Fabricio fuese a visitarla, le preguntaría por ella.Sin embargo, que Valentina no le p

  • LA VERDAD OCULTA   Capítulo 13. Un día más, un día menos de su miserable vida

    Dos días después de que Milena había sido trasladada a la celda de castigo, la desesperación se había apoderado de ella. La falta de comida y agua la tenía al borde del colapso; cada minuto se hacía eterno, y la sed y el hambre la debilitaban física y mentalmente, además del dolor que sentía por los golpes recibidos anteriormente. En medio de ese sufrimiento, Milena apenas podía comprender cómo era que Laura había soportado tanto, sin comer, ni beber nada de agua. Ahora mismo entendía por qué Laura se encontraba en aquella situación, ya que la falta de alimentos la había debilitado tanto que ya ni siquiera podía comunicarse. En ese instante, Milena estaba que no podía más y sin saber qué hacer para poder ayudarla. Ya que la crítica situación de Laura era muy mala y si nadie viniera por ella, eso quería decir una sola cosa que todo lo que las reclusas decían era verdad y nadie salía con vida de aquella celda, debido a que lo único que le decía que su compañera seguía con vida era únic

  • LA VERDAD OCULTA   Capítulo 12. Son solo ratas

    Milena de inmediato volteó la mirada hacia la procedencia de aquella voz, aunque la oscuridad le impedía ver algo con claridad. Con voz temblorosa, preguntó:—¿Quién eres tú?La voz, ronca y cansada, parecía provenir de alguien que llevaba mucho tiempo encerrada en esa celda sin hablar con nadie. Aquella reclusa respondió:—Soy otra víctima de la Loba. Al igual que a ti, me trajeron después de que ella me golpeara… y se quedó callada por un rato, y al no haber respuesta del lado de Milena, volvió a decir: Supongo que a ti te sucedió lo mismo, para que te envíen a la peor celda de castigo que existe dentro de este penal. ¿O me equivoco?Fue en ese instante cuando Milena comprendió que los rumores eran ciertos. Con el rostro lleno de incertidumbre, preguntó:—¿Cuánto tiempo llevas encerrada aquí?—Más de dos semanas —contestó la otra mujer—. Sin comer, ni beber agua, solo esperando mi muerte, ya que muchas de las reclusas que han entrado aquí han salido… muertas.Incrédula, Milena exclamó

  • LA VERDAD OCULTA   Capítulo 11. El infierno

    Después de que Valentina se marchara junto al director del penal, entro el médico junto a la enfermera. Y sin perder tiempo, ambos le preguntaron a Milena:—¿Por qué no nos dijiste que conocías al director? Además, esa mujer parecía ser realmente importante.Milena, sorprendida por la repentina interrogación, optó por quedarse en silencio, convencida de que si revelaba la verdadera razón por la que el director había ido a verla, seguramente aquellos dos comenzarían a tratarla mal para quedar bien con él. Por ello, lo mejor para ella era quedarse callada y dejar que fuesen ellos que se imaginaran el motivo.Al ver que Milena no respondía nada, aquel médico le dijo:—Dado que tienes una buena relación con el director, hoy puedes quedarte aquí; sin embargo, si deseas permanecer más tiempo en la enfermería, tendrás que conseguir que el director nos dé la orden; de lo contrario, mañana te tocará regresar a tu celda.Milena se tranquilizó un poco, pues al menos hoy se quedaría en aquel lugar

  • LA VERDAD OCULTA   Capítulo 10. ¿Qué haces aquí?

    Después de que el juicio de Milena terminara, fue trasladada de inmediato a la prisión de mujeres. Y apenas puso un pie en aquel lugar, un grupo de reclusas la atacó brutalmente hasta dejarla inconsciente.Cuando despertó, ya se encontraba en la enfermería. Y un dolor insoportable recorría cada rincón de su cuerpo. Intentó moverse, pero el ardor en sus heridas le hizo soltar un quejido.La enfermera, al notar que había despertado, le dio unos analgésicos.— Luego le dijo: tómatelos, te ayudarán con el dolor — después la observó con un poco de cautela—. Y bajo la voz, cuando dijo: escucha bien lo que te voy a decir, trata de no meterte con el grupo de La Loba. Esa mujer es muy violenta, además parece tener protección desde afuera, por ese motivo hace lo que quiere en esta prisión. Y nunca recibe castigo por lo que hace aquí adentro.Milena la miró con confusión.—¿Y por qué me atacaron? —preguntó con la voz un poco rasposa—. Ni siquiera sé quién es La Loba… No le he hecho nada a nadie.

  • LA VERDAD OCULTA   Capítulo 9. Le habían dado Cuarenta años de prisión

    Fabricio estaba profundamente preocupado por todo este asunto, pues no tenía nada en sus manos que pudiera sacar a su defendida de la cárcel. No obstante, lo primero que debía hacer en ese momento era ver a Milena y explicarle todo lo que se le avecinaba, ya que probablemente al día siguiente sería sentenciada. Las pruebas en su contra estaban más que claras, y todo indicaba que ella era la única culpable de la muerte de Dionisio. Por eso, quería que, cuando llegara ese momento, estuviera preparada para afrontar su condena.Sin embargo, él no pensaba rendirse. Apelaría la decisión del juez y encontraría las pruebas necesarias para conseguir su libertad. No descansaría hasta dar con el verdadero culpable del asesinato de Dionisio. No solo porque Milena era su prioridad y debía sacarla de ese infierno, sino también porque sentía que tenía una deuda personal: por los años que su padre y él habían trabajado para Dionisio, y porque, tras la muerte de su padre, Dionisio se había convertido

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status