Share

La Diosa Que Durmió En Su Sombra
La Diosa Que Durmió En Su Sombra
Author: Peachy

Capítulo 1

Author: Peachy
Mi pareja destinada estuvo conmigo durante cinco años. Pensé que por fin iba a marcarme, pero en su lugar, eligió unirse a otra loba poderosa.

Me quedé acostada entre las sábanas revueltas, con el cuerpo adolorido.

Killian se sentó en la orilla de la cama, dándome la espalda. Tenía los hombros anchos cubiertos de rasguños rojos; yo se los había hecho.

Sus largos dedos rozaron mi nuca, sobre mi glándula de aroma.

Se me cortó la respiración.

Cinco años.

Cada vez que perdía el control durante su celo, me tomaba. Usaba nuestro vínculo para calmar a su bestia interna.

Pero nunca me mordió. Jamás me dio la marca que debía ser mía.

Hoy se sentía diferente. Sus dedos se quedaron ahí un momento más.

—Mañana tienes que estar en la ceremonia de luna llena —ordenó Killian, retirando la mano.

El corazón me latía con fuerza.

La ceremonia de luna llena era el ritual más sagrado de la manada. ¿Me estaba invitando para por fin convertirme en su Luna?

Tenía esperanza. Era esto. Todo lo que siempre había querido.

Pero el deseo en sus ojos se había esfumado.

Killian se levantó y caminó hacia el clóset para ponerse un traje caro, hecho a la medida.

Cuando volvió a mirarme, esa pasión salvaje ya no estaba. Lo único que quedaba era el Alfa calculador.

—Quiero que te encargues de la prensa —dijo, todavía de espaldas—. Voy a anunciar mi unión con Vivian.

Sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo.

¿Una unión? ¿Con Vivian?

Era la hija de un Alfa. Una sangre pura. Todo lo que yo no era.

—¿A qué te refieres? —susurré.

Él me miró como si fuera una extraña, con una sonrisa burlona.

—¿En serio no creíste que te haría mi Luna solo por un capricho del destino, ¿o sí?

Sus palabras fueron como una daga clavada en mi pecho.

—Esto —señaló la cama deshecha— es todo lo que somos. Eres una conveniencia; alguien que me acompaña cuando tengo ganas.

Quería gritar, pero las palabras se me quedaron atoradas en la garganta.

—Vivian es la mejor opción. Tiene el linaje, los contactos. Le da poder a la manada.

—¿Y qué hay de todos estos años que yo...?

—¿Tú? —hizo una pausa y mostró su desprecio con una mueca—. Solo haz tu trabajo. Te pagaré muy bien por tus servicios.

La puerta se cerró de un golpe.

La habitación estaba llena de nuestros aromas mezclados, y yo me quedé sola.

Me senté en la cama y me quedé mirando mi reflejo en el espejo.

La piel de mi cuello seguía lisa.

Él tenía razón. Yo solo era una herramienta para satisfacer sus instintos.

La lluvia empezó a golpear contra la ventana.

Me vestí y salí a la noche de tormenta.

Ya en mi departamento, abrí el cajón y me quedé viendo el frasco de supresores.

Cuestan cincuenta mil cada uno y están diseñados para ocultar la conexión entre parejas destinadas.

Durante cinco años, los usé para esconder su aroma en mí. Para ocultarlo a él.

Ya no más.

—¡Dios! ¿Estás loca? —Maya, mi mejor amiga, se me quedó viendo mientras yo tiraba el frasco a la basura—. ¿Sabes cuánto dinero cuesta eso?

—Ya no lo necesito.

Mi voz sonaba aterradoramente tranquila.

—¿Estás segura? El Alfa te odiará. Sin los supresores, todos en la manada van a oler el vínculo entre tú y...

—No solo lo voy a dejar —la interrumpí—. Voy a rechazar el vínculo.

Maya se quedó sin aliento, con los ojos muy abiertos por la sorpresa.

—¿Vas a hacer qué?

Saqué mi celular y busqué un correo electrónico perdido en la carpeta de correo no deseado.

Era de una manada en Lyon, Francia. De un Alfa llamado Adrian.

Llevaba mucho tiempo intentando contratarme como su consultora.

Presioné responder.

“Alfa Adrian, acepto su oferta”.

Enviado.

Maya gritó.

—¿En serio te vas?

—Así es. —Bloqueé el celular y la pantalla se puso negra—. Dame mi pasaporte —le pedí con voz firme—. En siete días, esta manada será solo un recuerdo.
Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • La Diosa Que Durmió En Su Sombra   Capítulo 25

    FREYALa luna llena brillaba en lo alto del cielo.Esperé en silencio la ceremonia final de rechazo.Unos pasos resonaron detrás de mí. Eran pesados y lentos, como si cada zancada arrastrara una cadena de mil kilos.Me di la vuelta.Killian había llegado.Llevaba una armadura negra hecha a la medida, de esas que solo usaba para las juntas más importantes. Pero no parecía que estuviera aquí para una ceremonia. Se veía como alguien que caminaba hacia su propia ejecución.—Viniste —dije con calma.—Te lo prometí.Killian tenía la voz ronca y sus ojos recorrían mi cara con desesperación.—Te dije que aceptaría cualquier cosa que me dieras, incluso si fuera veneno —dijo mientras sacaba un sobre amarillo de su saco con la mano temblorosa.Al verlo, sentí una punzada.Lo reconocí.Era la solicitud de registro de marca de compañero que llené hace cinco años, aquella mañana en que acababa de convertirme en su pareja destinada, llena de amor y de una esperanza tímida.En ese entonces la guardé c

  • La Diosa Que Durmió En Su Sombra   Capítulo 24

    KILLIAN Regresé a Blackwood.Solo.El imperio Blackwood seguía siendo inmenso y miles de miembros de la manada aún agachaban la cabeza ante mí, pero sentía como si hubiera entrado en una tumba.Subí al último piso de la oficina central.Ahí solía haber un pequeño cubículo donde trabajaba Freya.Durante cinco años se sentó en ese lugar, separada de mí por una pared de cristal, siempre esperando a que yo la llamara. Ahora, todo estaba cubierto de polvo.—Limpia todo esto —le ordené a mi Beta—. Tira todo lo que encuentres.Quería borrar su rastro. Si no veía nada, tal vez mi corazón dejaría de dolerme tanto.El Beta empezó a guardar archivos y a mover el escritorio.—El cajón de hasta abajo tiene llave.Me acerqué.Era un cajón pequeño y común. Freya nunca tuvo muchas pertenencias; siempre decía que, al ser la sombra del Alfa, no podía tener demasiados secretos.—Quítate.Extendí la mano y jalé con fuerza. Mi mano lastimada no tenía mucho agarre, pero mi fuerza de Alfa seguía ahí.—¡CRAC

  • La Diosa Que Durmió En Su Sombra   Capítulo 23

    KILLIANPasé medio mes recuperándome en el centro de curación de Silvermoon.El antídoto me salvó la vida, pero nada más.Cada día, a través de mi ventana, podía ver a Freya caminando por el jardín o corriendo en el campo de entrenamiento.Nunca se había visto tan llena de vida.Y el compañero que siempre estaba a su lado era Adrian.Esa complicidad natural entre ellos, ese respeto mutuo, era un espejo que reflejaba lo repulsivo y patético que yo había sido durante los últimos cinco años.El día que me dieron de alta ocurrió en una noche de auroras brillantes.Listones de luz verde bailaban por el cielo nocturno, con una belleza que parecía de otro mundo.Encontré a Adrian en el límite del territorio de Silvermoon.Estaba solo, de pie al borde de un acantilado, fumando; su silueta se veía alta y firme.—Peleemos.Me acerqué y me quité la chaqueta para dejar a la vista mi torso musculoso.—Un duelo de Alfas —gruñí, con la voz desgarrada por una locura final y desesperada—. El ganador se

  • La Diosa Que Durmió En Su Sombra   Capítulo 22

    FREYA Me senté en una banca del centro de curación de la manada Silvermoon, con el café caliente que Adrian me había dado ya frío entre las manos.—Se niega a recibir el tratamiento.El sanador salió y se quitó el cubrebocas con un gesto de resignación.—El veneno de plata ya llegó a la médula ósea. Si no empezamos la diálisis con el suero, no le quedan ni dos horas. Pero no quiere cooperar. Incluso le tiró la jeringa de un manotazo a la enfermera.Arrugué la frente.—¿Se quiere morir?—Dijo que... —El sanador titubeó y me miró de reojo—. Dijo que a menos que vea a Freya, prefiere que el veneno lo mate.Adrian, que estaba a mi lado, hizo una mueca de desprecio.—Sigue con sus jueguitos, incluso ahora. Apuesta a que vas a ceder.Sí.Ese era Killian.Incluso al borde de la muerte, tenía que usar esas tácticas extremas para presionarme, para demostrar que todavía tenía algún peso en mi corazón.“¿En serio cree que su vida es el precio para que lo acepte de nuevo?”—Dame el antídoto.Me l

  • La Diosa Que Durmió En Su Sombra   Capítulo 21

    FREYAEl despertar de la loba blanca no terminó con la fiesta. Se convirtió en la noticia más importante de toda la comunidad de hombres lobo europea. Para celebrar el nacimiento de una nueva monarca, Adrian propuso realizar una “Caza de Luna Llena” en los terrenos reales de caza, a las orillas del territorio, siguiendo una antigua tradición.La sensación de poder que recorría mi cuerpo era increíble. Antes, siempre me sentía débil y vulnerable; ahora, podía escuchar el latido del corazón de un conejo a kilómetros de distancia.Killian nos había seguido. Todavía llevaba puesto ese uniforme de mesero que le quedaba grande, como una sombra patética que nos seguía desde el final de la comitiva. Nadie se molestó en echarlo. Todos estaban demasiado ocupados adulándome por ser la nueva loba blanca como para prestarle atención a un Alfa acabado y en desgracia.—Ten cuidado más adelante, Freya —dijo Adrian, acercándose a mí—. La frontera ha sido peligrosa últimamente. Me informaron que hay un

  • La Diosa Que Durmió En Su Sombra   Capítulo 20

    FREYAEse día cumplía veinticuatro años.Era, sin duda, el cumpleaños más espectacular que había tenido en toda mi vida.Adrian no solo había invitado a los líderes de las manadas de lobos más importantes de Europa, sino también a reconocidas figuras de la alta sociedad del mundo humano.Todo el mundo me sonreía, alzaban sus copas y me decían con sinceridad: —Feliz cumpleaños, señorita Freya.No había burlas a mis espaldas, ni desprecio por mi linaje impuro, ni miradas prejuiciosas que me erizaran la piel.Aquí no era la asistente de alguien o el secretito sucio de alguien. Era la consultora principal de relaciones públicas de la manada Silvermoon, la socia de mayor confianza de Adrian.Sostenía mi copa de champaña mientras les devolvía la sonrisa a los invitados que me daban sus buenos deseos. Al pasar por el área de los regalos, una silueta en una esquina me llamó la atención.Alguien alto con uniforme de mesero y cubrebocas dejaba a escondidas una cajita de terciopelo negro en un r

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status