A la mañana siguiente, una voz retumbó en mi mente. Era Rose Blackwood, la madre de Killian y la antigua Luna. En esta manada, nadie se atrevía a desobedecer sus órdenes.—Asistirás a la cena de la alianza de manadas esta noche —su voz era elegante, pero tajante—. Vivian aún no ha llegado. Killian necesita a alguien a su lado que sepa cómo se manejan las cosas.Alguien que conozca las reglas. No una pareja, ni un miembro de la familia. Solo una sirvienta obediente.***Esa noche, me detuve frente a la entrada de la mansión. Alguna vez creí que este era mi hogar. Durante cinco años, administré este lugar como si fuera la señora de la casa, incluso sin tener el título. Ahora conocía la verdad. Este no era mi hogar; era el lugar donde él guardaba sus herramientas.El ama de llaves me llevó a una habitación lateral para que me cambiara.—Señorita, su vestido está en... —se detuvo en seco.El armario estaba vacío. Donde antes colgaban mis vestidos de diseñador, ahora había una fila de prend
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