LOGINAntes de la reunión de exalumnos con motivo del décimo aniversario de nuestra graduación, Manuela Serrano, quien había sido la chica más guapa del colegio, colocó en cada mesa una copia impresa de la carta que yo le había escrito a Adrián Valdés cuando yo pesaba cien kilos. En el grupo de WhatsApp organizó una apuesta con una cuota de diez a uno: aseguraba que esa misma noche lograría que Adrián, quien había sido el chico más popular del colegio y ahora poseía una fortuna de más de cien millones de dólares, correspondiera a sus sentimientos. Para lucirse a mi costa, me obligó a elegir entre ponerme mi viejo uniforme y subirme a la báscula delante de todos o volver a leer aquella carta en público. "Tu carta estaba tan llena de manchas de grasa que daba asco tocarla. Así Adrián verá claramente la diferencia entre tú y yo. Ponte de una vez ese uniforme 4XL y súbete a la báscula. Cuando sea la esposa de Adrián, usaré esos doscientos mil para comprarte comida para cerdos". Sus aduladores se sumaron de inmediato. "Ni gastándose doscientos mil dólares en liposucciones lograría quitarse ni la mitad de la grasa de una sola pantorrilla". "Cuando empiece a moverse, aléjense; no vaya a salpicarnos con todo ese sudor". Manuela estaba convencida de que yo seguía siendo aquella chica gorda que no se atrevía a dejarse ver. También daba por hecho que Adrián solo podía fijarse en ella. No discutí. Elegí la primera opción y aposté doscientos mil dólares a que Adrián rechazaría a Manuela. Antes de que yo saliera de casa, Adrián me subió el cierre del vestido y preguntó en voz baja: —Amor, ¿cuánto tiempo tendremos que fingir esta noche que no nos conocemos? Me quité el anillo de bodas y lo guardé en el bolso junto con una copia certificada de nuestra acta de matrimonio. —Hasta que termine de confesarte lo que siente.
View MoreCuando salimos del hotel, la brisa nocturna era fresca. Habían llevado el Maybach hasta la entrada y Ricardo nos abrió la puerta.El panel divisor se elevó despacio, separando los asientos delanteros de la parte trasera y dejándonos en completa privacidad.Me recosté en el asiento de cuero y solté un largo suspiro. Sentí que aquel peso que había cargado durante tantos años por fin desaparecía.Habían pasado diez años. Aquella chica, tan acomplejada por su peso que quería desaparecer, no se había atrevido a confesar su amor cara a cara y había recurrido a una carta. Ahora, por fin, había dejado atrás las sombras del pasado.Adrián se volvió hacia mí, tomó mi mano fría con una de las suyas, grande y cálida, y con la otra sacó del bolsillo la copia de la carta. Empezó a leerla en voz alta a la luz amarillenta de las farolas que se filtraba por la ventanilla.—Adrián, aunque ahora peso el doble que tú, lo que siento por ti es muchísimo más grande que lo que sienten todas las demás chicas d
Los gritos de Manuela retumbaron por el salón, pero no despertaron compasión. Los mismos compañeros que poco antes la adulaban se refugiaban ahora en los rincones, sin atreverse siquiera a levantar la vista.Adrián recorrió con la mirada aquellos rostros acobardados.—Ricardo, averigua quiénes participaron en la apuesta y quiénes se sumaron al acoso en ese grupo.Habló sin alzar la voz, pero todos comprendieron que iba en serio.—Si sus empresas o las de sus familias mantienen negocios con el Grupo Valdés, cancela todos los contratos de inmediato e incluye a esas empresas en nuestra lista negra. Si no existe relación comercial, añade sus nombres a la lista interna de personas vetadas para ser contratadas por cualquiera de las empresas del grupo.El salón se llenó de lamentos.Bruno intentó huir hacia la salida. Camila, llorando, se acercó hasta mí e intentó agarrar el borde de mi vestido.—Daniela… No, señora Rivas. ¡Me equivoqué! ¡De verdad lo siento! Manuela me obligó. Yo solo seguí
Las súplicas desesperadas de Héctor resonaron en el salón. Adrián lo observó desde arriba, impasible.—Ricardo.Habló en voz baja, pero bastó para hacer estremecer a Héctor.—Mañana, antes de las ocho de la mañana, no quiero que el Grupo Valdés mantenga ni un solo contrato con Materiales Serrano. Suspende todas las líneas de suministro que dependan de nosotros y haz efectivas de inmediato todas las cláusulas de rescisión y las garantías aplicables.Ricardo asintió.—Entendido. Me encargo ahora mismo.La orden suponía la ruina de la empresa familiar. Todo lo que Héctor había construido durante media vida estaba a punto de desaparecer por lo que él y su hija acababan de hacer.El miedo y la rabia le hicieron perder el control. Se volvió y abofeteó a Manuela con todas sus fuerzas. El golpe le partió el labio y le hinchó de inmediato un lado de la cara.—¡Eres nuestra ruina! ¿Cómo pude tener una hija tan estúpida? ¡Te atreviste a ofender a la señora Rivas! Si quieres hundirte, no arrastres
—No lo creo… Es imposible…Manuela seguía en el suelo, con el cabello revuelto y el maquillaje por completo deshecho, incapaz de aceptar lo ocurrido.En ese momento, las puertas del salón volvieron a abrirse. Varios empresarios de mediana edad, todos de traje, entraron acompañados de guardaespaldas.A la cabeza iba el padre de Manuela, Héctor Serrano, propietario de una empresa modesta del sector de materiales de construcción en Altaclara. Había acudido convencido de que la declaración de amor de su hija sería un éxito y con la intención de presumir ante varios colegas de que pronto tendría vínculos con el Grupo Valdés.En cuanto vio a su hija en el suelo, corrió hacia ella.—¡Manuela! ¿Qué te ocurrió? ¿Quién te hizo esto?Ella se aferró desesperadamente a su pierna y rompió a llorar.—¡Papá, fueron ellos! ¡Daniela contrató a ese hombre para que se hiciera pasar por Adrián y me humillara! También falsificaron un acta de matrimonio y se burlaron de mí delante de todos. ¡Tienes que defen






Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.