로그인LAURAMientras Kevin termina de ducharse, yo me quito la ropa y me siento en la bañera. Me limpio la suciedad y los pelitos de Luna que se me han quedado pegados a la piel. Después, me doy una ducha y salgo del baño.El dormitorio está en penumbra y el aire fresco acaricia mi piel húmeda cuando salgo con la toalla bien ajustada alrededor del pecho. Mi cabello mojado cae sobre mis hombros en mechones, y el aroma del jabón floral todavía permanece en mi piel. Me dirijo hacia la cama para buscar mi camisón, pero un cambio repentino en el ambiente me hace quedarme inmóvil.Kevin ya está allí.Se mueve como una sombra que ha cobrado vida y cruza la habitación en dos zancadas. Sus brazos rodean mi cintura por detrás y me atraen contra su pecho firme. La toalla queda atrapada entre nosotros, y siento el calor de su cuerpo atravesando la fina tela."Te has tomado tu tiempo, Laura", murmura junto a mi oído, con la voz grave y ronca.Su aliento cálido me provoca un escalofrío que me recorre la
LAURA: Ver a Kevin, el temido Rey Veneno, un hombre cuyo nombre hace temblar incluso a los jefes más curtidos del sindicato, de pie en medio de nuestro dormitorio, sosteniendo con una ternura inesperada a una diminuta gatita temblorosa, rompe la última barrera de mi contención emocional.Siento una oleada de afecto tan intensa que me oprime el pecho. Toda la distancia que alguna vez existió entre nosotros se desvanece en el aire.Doy un paso lento hacia él y extiendo cuidadosamente las manos para tomar a Luna de sus manos grandes y callosas. La acomodo a salvo en la cesta forrada de terciopelo junto al diván y la cubro suavemente con una toalla cálida. Suelta un último ronroneo de satisfacción antes de acurrucarse formando una bolita.Me vuelvo hacia Kevin.Por primera vez en mi vida, no espero a que él tome la iniciativa. No espero a que invada mi espacio. Esta vez, soy yo quien da el primer paso.Camino directamente hacia él, acercándome tanto que las puntas de mis zapatillas de se
LAURA:El amanecer se extiende por el horizonte en delicadas franjas doradas y rosadas, filtrándose a través de las suaves cortinas de la suite principal.Despierto lentamente, emergiendo del sueño más profundo y apacible que he conocido en cuatro años de agonía. Ya no hay un nudo de ansiedad oprimiéndome el estómago, ni una fría sombra de dolor presionándome el pecho, ni ese veneno amargo que antes contaminaba mis pensamientos.Por primera vez en años, mi mundo parece completamente en calma.Me muevo ligeramente y enseguida soy consciente del calor sólido e imponente que me rodea. El pesado brazo de Kevin descansa con seguridad sobre mi cintura, manteniéndome suavemente pegada a su pecho. Su respiración profunda y acompasada vibra contra mi omóplato.Lentamente y con cuidado, me giro entre sus brazos, acomodándome de lado para quedar frente a él.La luz de la mañana ilumina sus facciones angulosas, suavizando las líneas duras e inflexibles que suelen definir al Rey Veneno. Sus largas
LAURA:Las palabras permanecen suspendidas en la penumbra silenciosa del despacho, absolutas e inquebrantables.Te pertenezco, Kevin. Siempre te he pertenecido.Una oscuridad repentina y feroz arde en los ojos de Kevin. Aprieta la mandíbula y su respiración se vuelve entrecortada mientras esas cuatro palabras destruyen el último hilo de distancia que aún nos separa.Sin decir nada, cambia el peso de su cuerpo sobre el suelo de madera. Antes de que pueda tomar otra bocanada de aire, sus enormes brazos se deslizan por debajo de mí: uno sostiene mi espalda y el otro se acomoda bajo mis rodillas. Me levanta sin esfuerzo de la fría alfombra y me estrecha contra su pecho.Suelto un pequeño jadeo y, por instinto, rodeo su cuello con los brazos, hundiendo los dedos en su cabello oscuro, junto al cuello de su camisa. Los documentos, el informe balístico y la caja fuerte de hierro abierta permanecen esparcidos detrás de nosotros, sobre el suelo, completamente desprovistos de importancia ante el
LAURA:Nuestras frentes permanecen apoyadas una contra la otra bajo la tenue luz del despacho, mientras el ascenso y descenso agitado de nuestros pechos resuena en el silencioso espacio que nos separa.El aire está caliente, es asfixiante y está impregnado del aroma a cuero, papel y esa corriente eléctrica, intensa y punzante, de años de deseo reprimido que finalmente rompe su última barrera. Mantengo los ojos cerrados, con las pestañas pesadas y húmedas por las lágrimas. Su sabor, una mezcla de whisky, lluvia y un calor posesivo y salvaje, permanece en mis labios hinchados, consumiendo cada pensamiento que aún me queda.La mano grande y cálida de Kevin sigue acunando mi nuca, mientras su pulgar acaricia el contorno de mi mandíbula con un ritmo firme y protector que me mantiene anclada al suelo."Me dejaste", murmura Kevin con voz ronca en el escaso espacio que separa nuestras bocas. Su voz profunda arrastra un dolor áspero y rasposo que vibra directamente contra mis labios. "Cuando m
LAURA:Mi pecho se agita violentamente mientras unos sollozos incontrolables y entrecortados me desgarran la garganta.Permanezco desplomada de rodillas frente a la caja fuerte de hierro abierta, con las manos hundidas en mi cabello húmedo y la frente apretada contra la fría alfombra persa. A mi alrededor, esparcidos por el suelo, yacen los restos de mi realidad hecha añicos: el informe balístico judicial que lo exonera, la grabadora de audio, las fotografías de vigilancia y el resumen balístico que detalla el ángulo de la bala que le arrebató la vida a mi madre.Él no la mató.Las palabras gritan dentro de mi mente como una sirena ensordecedora, resonando con cada latido agonizante de mi corazón. Durante todos aquellos meses de odio, cada palabra hiriente que le escupí a la cara, cada vez que lo miré con puro desprecio... él lo soportó todo en un silencio sereno e inquebrantable. Me permitió convertirlo en mi villano para poder mantenerme a salvo de los verdaderos monstruos que se oc







