FAZER LOGINPUNTO DE VISTA DE RADANo respondí de inmediato a la propuesta del doctor Nathan, el traumatólogo que se ha encargado de mi tratamiento desde que llegué a este hospital. Es un hombre afable que, desde el principio, se ha mostrado muy amable conmigo.Tenía dudas… ¿Merecía una mujer de baja condición y llena de traumas como yo la atención sincera de un hombre como él? Yo… ya no soy pura. Mi cuerpo y mi alma se sienten tan sucios que ni siquiera me atrevo a pensar en entablar una relación sentimental.En este momento, mi mayor sueño es solo uno: poder vivir en paz, sin las sombras del miedo y la culpa que no dejan de perseguirme.—Doctor, el quirófano ya está listo —intervino la enfermera, que apareció de repente en el umbral de la puerta.Exhalé un suspiro de alivio. El doctor Nathan me sonrió con calidez y, a continuación, empujó lentamente mi silla de ruedas hacia el pasillo del quirófano.—Tranquila, Rada… Esta intervención lleva bastante tiempo, pero después podrás volver a dar paso
PUNTO DE VISTA DEL AUTOR—Yo... —A Nicolás se le atragantó la voz en la garganta. Aquel hombre poderoso se quedó de repente sin saber qué responder. Sin embargo, solo tardó unos segundos en enderezar el pecho y pronunciar las palabras con un tono firme y lleno de convicción.—¡Soy su futuro marido! ¿Cómo está mi futura esposa, doctor?! ¿Qué tal ha ido la operación? —preguntó Nicolás con insistencia.El traumatólogo se quitó lentamente la mascarilla que le cubría la mitad del rostro y miró fijamente a los ojos de Nicolás.Desde que Rada llegó por primera vez a este hospital, el médico ya sentía simpatía y un interés especial por aquella mujer frágil. Más aún cuando descubrió en el historial médico que Rada vivía sola, sin familiares ni pareja.Estaba claro que el joven médico tenía un fuerte deseo de ocupar ese lugar tan valioso en la vida de Rada, aunque ella aún no le hubiera dado una respuesta a la propuesta que le había hecho esa misma mañana.Sin embargo, ahora, de repente, había
PUNTO DE VISTA DEL AUTOR—Pero... él ya no quiere volver a verte, hija —interrumpió Camila en voz baja, dejando entrever el miedo que albergaba en su corazón. Aquella mujer de mediana edad quedó profundamente conmocionada al descubrir que Rada era, en realidad, Dada, la niña que había marcado la infancia de su hijo hacía más de una década.—¡Es porque aún no lo sabe, mamá! Si supiera que soy Nico, su amigo de la infancia... ¡seguro que me perdonaría! ¡Seguro que querría volver conmigo, mamá! —exclamó Nicolás con una mirada llena de esperanza ardiente—. ¡Ahora, por favor, dime dónde está?! Yo… ¡incluso ya he reunido al mejor equipo de especialistas para curarle la pierna! —añadió con insistencia.Camila no respondió de inmediato. Apartó la mirada y miró a su marido con gran incertidumbre.—Quizá en este momento… esté en plena operación —dijo Javier en voz baja, rompiendo el silencio.—¿Una operación? —interrumpió Nicolás con curiosidad, abriendo mucho los ojos.Javier asintió lentament
PUNTO DE VISTA DE RADA—Señora, ¿podría esconderme? No quiero volver a verlo nunca más... Quiero vivir tranquila, señora. Quiero vivir sin la sombra del miedo y la culpa...—De acuerdo, lo haré. Podrás vivir tranquila, sin la sombra de mi hijo. Podrás empezar una nueva vida y buscar una nueva pareja… ¡pero, por favor, no vuelvas a entrometerte en la vida de mi hijo nunca más!.—Puede confiar en mi palabra. Incluso estoy dispuesta a abandonar este país, señora… Me iré lo más lejos posible de su hijo.—Confío en tu palabra. Ahora bien, ¿adónde vas a ir? ¿Tienes algún destino y algún plan?.—No tengo nada, señora… Ya no me queda nadie en este mundo. En cuanto a planes… solo quiero poder volver a caminar con normalidad. Para poder dar pasos firmes… y correr lo más lejos posible.—De acuerdo. Te llevaré al mejor hospital que pueda tratar el problema de tu pierna. Y después de eso, podrás irte y correr lo más lejos posible de mi hijo.Apreté los dedos con fuerza mientras el recuerdo de mi c
PUNTO DE VISTA DEL AUTORUn silencio extremadamente opresivo se apoderó de la sala de estar en un instante, después de que Clara saliera de la mansión con pasos vacilantes y rígidos.Camila hundió el rostro en el pecho de su marido, llorando a lágrima viva. Sus lágrimas fluían sin cesar, empapando la camisa de Javier. Un peso de remordimiento tan grande le oprimía el pecho, sobre todo porque había sido ella quien, en su día, más había presionado a Nicolás para que se casara con Clara.Javier le devolvió el abrazo, acariciándole suavemente la espalda con mucha paciencia. El hombre optó por guardar silencio, dando espacio para que las emociones de su esposa se calmaran primero.Hasta que, por fin, la voz grave de Nicolás rompió el silencio de la habitación.Nicolás exhaló lentamente, mirando a sus padres con una expresión muy cansada, pero que denotaba certeza.—Dime… ¿dónde está Rada ahora? —insistió sin rodeos.Camila se separó lentamente de Javier. Se secó las lágrimas que le mojaban
PUNTO DE VISTA DEL AUTORClara intentó arrodillarse de nuevo a los pies de Camila, suplicando clemencia. Sin embargo, Camila prefirió dar un paso atrás, negándose a que su nuera la tocara. Su mirada irradiaba un profundo asco hacia la mujer que tenía delante.¿Cómo podía una mujer ser capaz de hacer algo tan vergonzoso? ¿Hasta el punto de provocar que la propia madre que la crió acabara con un trastorno mental en un hospital psiquiátrico?Un comportamiento verdaderamente demencial y despiadado.—Mamá… Te lo ruego, por favor, confía en mí… Lo que llevo en mi vientre es realmente el hijo de Nicolás, mamá… —volvió a decir Clara con las lágrimas corriendo a raudales por sus mejillas.Camila se quedó en silencio. Dudó un instante, invadida por el miedo que le oprimía el pecho. ¿Y si lo que decía Clara era cierto? ¿Y si el feto que llevaba en su vientre era su propio nieto biológico?Sin embargo, antes de que Camila pudiera expresar su desconcierto, Nicolás tomó la palabra con un tono frío







